Opinion

Eufemismos

Es urgente una reforma las instituciones del Estado que comprenden el área de seguridad, en tiempos de pandemia la policia es otro virus que mata, pero sabe discriminar y solo ataca a los más desprotegidos.

Siempre me resultó perturbador el eufemismo que han instalado para hablar de los asesinatos de la policía o de las fuerzas de seguridad (otro eufemismo). Denominar “gatillo fácil” al asesinato de una persona será visto, más temprano que tarde, tan ridículo e incorrecto (política y humanamente hablando) como se ve ahora el término “crimen pasional” para hablar de un femicidio. O tan ridículo como decirle “lucha contra la subversión” a los crímenes de lesa humanidad. Tal vez también se deje de hablar de “abusos sexuales” cuando se quiere decir algo sobre un crimen sexual.

Por Sebastian DeFerrari

Para muchas aberraciones que nuestra sociedad moderna tolera impasiblemente se realizan estas operaciones con el lenguaje que son una especie de rivotril para las “buenas conciencias”. Lo que es aún más alarmante es que quienes se consideran progresistas y hasta quienes, muchas veces, toman posiciones, se expresan y militan en pos de los derechos humanos usan estos términos y los legitiman, o en particular este que es el eje de la nota: “gatillo fácil”.

No es necesario ser un estudioso en la materia para conocer el accionar de las fuerzas de seguridad. Sus negocios están integrados en todos los ámbitos delictivos, casi sin excepción, mediante los cuales se autofinancian y por consiguiente se autogobiernan, tal es así, que ya deberían ser un poder más de Estado, ya que, si no es que no son el más poderoso en desmedro de los otros 3 poderes del Estado (tan desprestigiados y serviles) andan cerca.

Si dentro de las ambiciones de las “fuerzas de seguridad” estuviera la política ya tendrían a sus candidatos promocionados y celebrados por los grandes medios de comunicación. Por el momento parecen no interesarse, sin embargo, manejan, regulan y promueven con todo éxito e impunidad: el narcotráfico, la distribución y venta de droga, los secuestros exprés, la trata de personas, la prostitución, el juego clandestino, los piratas del asfalto y cualquier otra cosa que tenga que ver con el delito, la extorsión, el abuso de poder, etc. Además de tener a su cargo el sistema penitenciario, pavada de detalle.

Sin embargo, el “gatillo fácil”, es decir el asesinato de pibes, jóvenes y pobres (en general) es una actividad que realizan pro bono, sin un fin recaudatorio o comercial. Es solo para atemorizar, para enviar un mensaje, para proteger sus negocios o simplemente porque “se les va la mano”, otro hermoso eufemismo, en el apriete o la diversión.

Hoy es el caso de Facundo Castro el que nos conmueve, ayer fue Luciano Arruga o Santiago Maldonado, mañana será cualquiera de nosotros, un familiar un amigo o un pibe conocido del barrio, siempre que, en general, cumpla con los tres requisitos varón, joven y pobre.   

Según las estadísticas que realizan los organismos de derechos humanos desde el año 1983 en que volvimos a vivir en democracia se cometieron aproximadamente 120 asesinatos por año a manos de las fuerzas de seguridad. Durante los 4 años del macrismo y sus grupos económicos en el gobierno (el poder es de ellos desde siempre) ese número de duplicó años tras año, debido a los que alentaron este accionar y llegaron a su máxima expresión con la felicitación en la casa de gobierno del policía Chocobar.

No hay que ser tan ingenuos como para suponer que una reforma de las fuerzas de seguridad se hace mágicamente de la noche a la mañana, pero enviar el mensaje de que más policía significa más seguridad o se garantiza algún tipo de cuidado es como mínimo peligroso y medio del asesinato de Facundo Castro una falta de respeto y de empatía con el dolor de esa familia.

Nuestros jóvenes necesitan oportunidades, posibilidades para estudiar, para trabajar, para practicar deportes, para acercarse al arte, a la cultura. Pero por sobre todo necesitan contención y esperanzas para creer que su vida puede ser mejor, que son valiosos, que son necesarios, importantes. Si en lugar de esto el Estado como única respuesta va a recorrer el camino de la represión y las balas estaremos sembrando de violencia y de sangre nuestro futuro.

Es nuestro deber recordar el grito de las madres y abuelas ¡Nunca más!

¡Ni un pibe menos! ¡Cárcel común a los asesinos y a los encubridores!

Mostrar más

Notas relacionadas

Back to top button
Close