Opinion

Me conectaron en igualdad

Recuerdo cuando me conectaron en igualdad. Ya no tenía que ir más a hacer mandados en la tarde para ganar de rebote esos cinco pesos que costaba la hora en el cyber.

Por M. Elizzondo

Lector de Mundo Villa.

Ya no tenía más que venderle los envases de birra a mi viejo a escondidas para lukiar unos pesos. Y la lluvia, el calor, la tarde, la mañana. No me detenían a pesar de las cuadras que recorría lentamente para llegar a la avenida por la que todos los días pasaba. Guacho. Guachin. Pibito. Borrego.

Pateando las calles para dejar el reducido en la calle y empezar a pertenecer a la nueva juventud, a la nueva época de cristal a la que ya mis compañeros de colegio pertenecían y yo trataba de estar actualizado. Jugaba. Navegaba. Chateaba. Y todo por unos pesos (a veces ni eso había). Corría de vez en cuando para rescatar alguna máquina que ande piola o por si alguien llegaba antes y había que esperar que alguna se desocupara. Esto no importa mucho. Es superfluo para el relato.

Pero allá por el 2013, de repente tenía mi Netbook. Era yo. Era más que yo. El problema era que no había wifi en casa, pero no importaba.

Ahora el punto era caminar una cuadra para engancharse del wifi sin contraseña de los viejos de la esquina. Qué importaba. Tenía mi compu ñery.

Aprovechaba los efímeros momentos en que me conectaba para descargar música y películas así a la vuelta a la casilla me colgaba a escuchar y mirar. Era lindo. Era hermoso. Nunca en mi vida iba a tener la oportunidad de conseguir una compu.

Recuerdo cuando me conectaron en igualdad. Era más que yo compa. Tenía compu ¿No vale nada? Con la compu ya rota, a los años, empecé a escuchar a los relatos de los dueños del odio reírse y quejarse por regalarle cosas a los “”vagos”, a los “planeros”, (diciéndole así por algo que ellos mismos habían recibido años antes).

Pero, ¿De verdad creen que está mal darle a un chico la oportunidad de tener algo que jamás tendría en toda su adolescencia por no disponer de nada?.

¿De verdad creen en esa esotérica “igualdad” que nos venden, de que todos podemos si ponemos un poquito de esfuerzo?.

Yo no elegí nacer en la pobreza, yo no elegí pasar hambre. Yo no elegí no poder comprarme nunca ropa. Yo no elegí no poder tener una compu. Pero de repente la tenía y nadie tenía derecho a criticarme.

Mucho después me di cuenta que no les molestaba a aquellos dimorfos loros de tv que nos conecten mínimamente en igualdad.

Les molestaba que les den algo a los desposeídos. A los dueños de nada. A los clase sin clase. A los olvidados. A los pobres.Diría a los invisibles, pero estamos por todos lados. Sí, estamos por todos lados. Eso les dolía… eso les duele.

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