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Fútbol de potrero a la altura de primera

Los chicos de Deportivo Unión le ganaron en la final a Fonseca de Colombia y se llevaron el título en “Buenos Aires Cup 2023″, un campeonato internacional de escuelas de fútbol

Un equipo de la Villa 31 ganó un torneo donde jugaron River, Argentinos Juniors, Tigre y Universidad de Chile.

Los chicos de Deportivo Unión le ganaron en la final a Fonseca de Colombia y se llevaron el título en “Buenos Aires Cup 2023″, un campeonato internacional de escuelas de fútbol.

Club Social Deportivo Unión, campeón de Buenos Aires Cup 2023
Cuando el arbitro pitó y marcó el final del partido, los jugadores de Fonseca se desplomaron. El capitán del equipo colombiano se tapó la cara para ocultar el llanto mientras los pibes de Deportivo Unión se abrazaban en la mitad de la cancha, pero al ver a los rivales tirados y llorando, suspendieron el festejo y se acercaron a consolarlos y levantarlos del piso.

“Es lo que intentamos inculcarle a los chicos; para nosotros el fútbol sirve para sembrar valores. Si nos toca perder, que sea con la frente alta y si ganamos tenemos que ayudar al rival”, le dice a LA NACION Steven Paredes La Rosa, entrenador y principal mentor del Club Social Deportivo Unión de la Villa 31 de Buenos Aires.

Buenos Aires Cup: un campeonato de escuelas de fútbol
El encuentro entre Fonseca de Colombia y Deportivo Unión fue la final de “Buenos Aires Cup 2023″, un torneo internacional entre escuelas de fútbol de jugadores de 15 y 16 años. El campeonato se disputó entre el 24 y 29 de julio en el Club Asturiano de Buenos Aires y participaron River Plate, Argentinos Juniors, Tigre, Universidad de Chile, Fonseca de Colombia, y el campeón, Deportivo Unión de Buenos Aires, entre otros equipos.

Buenos Aires Cup es un torneo organizado por Juan Carlos Olmos y su hermano Darío, que se realiza una vez al año en Buenos Aires y que repiten en Miami bajo el formato de “Mundial de escuelas de fútbol”. “Se trata de un campeonato de academias de clubes de primer nivel al que sumamos por invitación a otros equipos que nos interesan que vivan la experiencia, como fue el caso de Fonseca y Deportivo Unión. Nos importa el nivel de juego y el buen comportamiento, pero también nos interesa el aporte social del fútbol; un chico jugando a la pelota es un pibe menos en la calle”, explica Olmos, uno de los mentores del evento. “Es un torneo de fútbol pero esencialmente se trata de un evento cultural y social donde interactúan pibes de diferentes países. En estos diez años jugaron equipos de Brasil, México, Estados Unidos, Chile, Colombia y grandes clubes como Pumas, Cruz Azul y América de México; Flamengo y Fluminense de Brasil, solo por citar algunos”.

En las redes sociales del torneo se publicó una imagen de uno de los jugadores de Deportivo Unión, que disputó el partido final con botines distintos, y el epígrafe título: “La pasión no sabe de marcas”; y Paredes La Rosa comenta acerca de esa situación. “La mayoría de los chicos del club son muy humildes y pasan mucha necesidad, es frecuente que les falten botines. Estamos acostumbrados a que muchos vienen a jugar sin comer y atravesando momentos complicados. Intentamos que el fútbol sea los que los ayude a salir del conflicto y les permita crecer como buenas personas”, cuenta el entrenador, que dedica mucho tiempo al club en forma voluntaria, con el único interés de ayudar a los chicos de su barrio.

“El último día nos levantamos bien temprano y nos juntamos con todos los jugadores en la cancha del club de nuestro barrio a desayunar. Nancy Rolón, una mamá que es mi mano derecha y está en todo los detalles de coordinación, nos preparó café con leche y un bizcochuelo. De ahí salimos en en tren hasta Vicente López”, contó Steven. “Fuimos invitados por la organización luego de varias participaciones desde 2018, donde demostramos el nivel de juego y el buen comportamiento del equipo”, resaltó Paredes La Rosa que además es entrenador de divisiones formativas en el Club Almirante Brown de Isidro Casanova. “Somos un club de fútbol de un barrio muy humilde, donde hay muchas carencias y los pibes están en permanente riesgo de ser atrapados por la droga. El fútbol es mi pasión y el camino que elijo para ayudar a los chicos del barrio”.

Deportivo Unión de la Villa 31 le ganó a Argentinos Juniors 4-0

Fonseca de Colombia y Universidad de Chile: presencia internacional
El rival del equipo de la Villa 31 en el partido final fue Fonseca de Colombia, otro combinado conformado por chicos de origen humilde. “Somos una fundación sin fines de lucro que se llama Fuerza Viva y que tiene como objetivo intentar mejorar la vida de chicos que viven en contextos complicados y con carencias severas a través del fútbol”, explica Regulo Pineda, un ex arquero de Millonarios de Bogotá que fue compañero de Sergio Goycoechea y que hoy canaliza su pasión por este deporte a través de este proyecto solidario.

La fundación dirigida por Pineda identifica chicos con talento para el fútbol conforma equipos y se contacta con alcaldes de las ciudades donde viven en busca de apoyo económico para que estas “selecciones” de adolescentes del lugar, participen en torneos para mostrar su habilidad y vivir la experiencia de viajar y competir, y que esto se convierta en una puerta de entrada a una nueva realidad.

“En 2007 nos invitó el cónsul de Colombia a jugar un torneo en París. A partir de ahí comenzó a correr la noticia de “un loco en Colombia que armaba equipos de chicos de fútbol base” y empezaron a invitarnos de diferentes lugares del mundo”, cuenta Regulo Pineda.

El conjunto colombiano es de Fonseca, una pequeña localidad de La Guayra colombiana, y la mayoría de los chicos provienen de familias humildes. Varios integrantes del equipo son de una etnia indígena llamada wayuu y viven en una situación de pobreza extrema. “Durante la cena, el domingo después del partido en el hotel, observé que uno de los chicos guardaba comida y me acerqué a preguntarle para que lo hacía, y el me respondió: guardo para cuando llegue a casa profe. Le llevo a mi mami y a mis hermanos”, contó el responsable de la delegación colombiana.

Regulo Pineda, explica acerca de la realidad de alguno de los jugadores de Fonseca: “Durante el proceso de preparación, además de entrenar fútbol les enseñamos algunas reglas de protocolo en las que aprenden a comer con cubiertos dado que algunos acostumbran a hacerlo con las manos. Para nosotros ver el comportamiento y la corrección de los chicos en la cancha es una prioridad y ellos aprenden algo que no traen de sus hogares”.

Finalmente, Pineda destaca que uno de los logros del proyecto que más de 20 chicos se convirtieron en jugadores de primera división, y cita el caso de Bryan Rovira quien hoy juega en la Universidad Católica de Chile.

Uno de los jugadores de River Plate disputa la pelota en el partido que el conjunto argentino la ganó a Universidad de Chile
El organizador del certamen cuenta que él y su hermano Darío tomaron la posta de su padre, Juan Celedonio Olmos, un histórico dirigente de River, que junto con otros directivos organizaron el primer mundial de clubes de fútbol infantil en 1981, y que Buenos Aires Cup aspira a alcanzar la trascendencia que tuvo ese evento.

El peso de las camisetas de los equipos que participaron este año hacía presagiar un final anunciado: que el título se lo llevaría uno de los representantes de algunos de los clubes de fútbol de primera. River, Argentinos Juniors, Tigre o la Universidad de Chile, aparecían como los principales candidatos. Pero un club modesto de la Villa 31, que llegó a Vicente López en tren, liderado por Seteven, un peruano que asegura que nunca jugó al fútbol pero que le apasiona este juego, fue el que se llevó el trofeo con forma de Obelisco.

Una vez más, la magia del fútbol, que se abre camino más allá de toda lógica, le dice en el oído a ese puñado de pibes colombianos y argentinos, que es posible soñar.

Fuente: La Nación

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