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Bolivia: fue golpe de estado

En Bolivia hubo un golpe de Estado, orquestado desde el Imperio y llevado a cabo por la derecha cipaya del país, que no es patrimonio de Bolivia, sino que es parte de toda nuestra América Latina con diferentes nombres pero con las mismas artimañas y e ideología.

Por Sebastián Deferrari

Se venía gestando desde hacía tiempo, se fue madurando de a poco, hubo intentos de golpes suaves, pero no lo lograban. Campañas de los medios como las que acá ya tenemos para tirar para arriba, con difamaciones, mentiras, noticias falsas y operaciones de todo tipo (hasta el soborno a una chica para dijera ser supuesta hija ilegítima de Evo).
Así fue que entonces decidieron ir con el viejo libreto, con los métodos de los años 70, con el golpe cívico-militar, con una biblia en la mano y el fusil en la otra.


A punta de pistola obligaron a Evo y García Linera a renunciar, a dejar el cargo que todavía debían ocupar independientemente del resultado de las elecciones.
Hay que recordar que la duda sobre las elecciones era si Evo ganaba en primera vuelta (por más de 10 puntos) o si no había logrado esa diferencia y debía ir a segunda vuelta. Y también destacar que la OEA habló de irregularidades en 78 actas sobre 34555, es decir un 0,22%. De ahí a la instalación de fraude hay un potosí de distancia.


En Bolivia hubo un golpe de Estado, orquestado desde el Imperio y llevado a cabo por la derecha cipaya del país, que no es patrimonio de Bolivia, sino que es parte de toda nuestra América Latina con diferentes nombres pero con las mismas artimañas y e ideología. Decidieron avanzar, cansados de Evo y de la política de desendeudamiento, crecimiento, distribución de la riqueza, nacionalización de los recursos e igualdad de derechos. La derecha odia estos procesos de lo que llaman “populismo”, es decir gobernar para el pueblo. Lo correcto es hacerlo en favor de las corporaciones y del Imperio, cualquier otro sistema que se salga un poquito de estas máximas hay que voltearlo, según quedó visto, como sea.


Ahora que ya le arrebataron el gobierno (el poder lo tienen desde siempre) al pueblo desataron la cacería, de cualquiera que esté en contra del golpe de Estado y de los funcionarios y militantes del Mas, de los sindicalistas, estudiantes, etc. Se avizora un reguero de sangre, asesinatos y desapariciones, al viejo estilo (no tan viejo).
Quedará para cuando la sangre no esté hirviendo hacer un análisis del papel de nuestros medios, solo por mencionar uno las tapas de Clarín, con ese “inocente” error al titular que había un marcha en contra de Evo con una foto de una marcha a favor, para comenzar a desestabilizar y a dar la sensación del rechazo por parte del pueblo de Evo visto a la distancia fue un primer paso para instalar sus mentiras.


En América Latina sufrimos nuevamente una violencia explícita de la derecha y los poderes concentrados, dejaron atrás la etapa de golpes suaves o golpes blandos para volver al fusil. No condenar estos hechos es como mínimo ser cómplice, no sentar posición y defender al pueblo (En Bolivia, en Chile, en Ecuador) es ser cómplice, se vienen tiempos difíciles veremos si estamos a la altura de la historia y defendemos nuestra tierra.

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