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Ya no más

Por Mauro Elizondo.

No quiero ser extranjero en mis tierras.

No quiero ser transeúnte en las veredas que me crié

No quiero ser parte de su reality show

No quiero ser la rata en la ruedita entre cristales que mienten

No quiero ser la historia oculta del caminante perdido

No quiero ser el reclamo de los que odian desde la tarima de la comodidad

No quiero sus justificaciones en lo impune

No quiero sus botas sangrantes adictas a fisonomías morenas caminando al acecho en búsqueda de dádivas

No quiero sus dedos señalando mi apariencia

No quiero sus verdugos pateando mis tobillos

No quiero olvidarme de mis derechos

No quiero mendigar sus buenos tratos

No quiero desear una libertad a medias

No quiero una oscuridad de pocos palmos de tierra

No quiero, me reúso a odiar mis raíces

No quiero ser la voz pálida y cansada de un milagro perdido

No quiero ser el tiro al blanco de miradas mortales

No quiero la división de seres con el mismo gusto en sus lágrimas

No quiero ya seguir naufragando en mis mares

No quiero ser más el cordero atado

Quiero tan solo sentirme al fin parte de algo

Quiero redescubrir el barrio como un viajero perdido

Quiero la intimidad de quien aspira a ser libre

Quiero ser persona y no solo una historia

Quiero ser la lluvia que empañe sus vidrios

Quiero que me conozcan en vida y no en muerte

Quiero flores en los jardines que ya no frecuento

Quiero formarme un cuerpo y vestirlo a su antojo

Quiero el rebaño de alguna mirada amigable

Quiero que se sepa que la estigmatización también es violencia

Quiero un campo libre para adentrarme en fantasías

Quiero seguir divisando rincones indelebles

Quiero la convicción de poder pensar distinto

Quiero ser libre entre multitudes rencorosas

Quiero la unión de sus lágrimas y formar un único mar

Quiero nadar en aguas calmas

Quiero ser la semilla que brote de abajo de las tierras

Quiero ser el torbellino de verdades cuando ellos exigen vientos mansos

Quiero la elocuencia jubilosa de un joven olvidado

Quiero amor puro y blindado para el fiasco de sus disparos

Quiero ser (¿por qué no?) la venganza del cordero atado

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