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«Cosmogonía Marginal», Poesía de barro. Escrito por Nahuel Arrieta desde la Villa 21 de Barracas a presentarse en la Feria del Libro»

Un libro de poesía escrito después de tanto andar, que no solo invita a leerlo, sino que nos ayuda a imaginar cada detalle ese caminar, cada verso una foto de nuestra vida en la villa.
Cada reflexión, un tema de tesis para quienes nos miran sin entender.
Cada párrafo, un motivo para seguir haciendo, cada quien con lo que quiera, pero poniendo en valor, lo mucho que tenemos para contar.

El libro atraviesa a quién lo lee, porque condensa tantas vidas en unas cuantas páginas, algunas con nombres propios de sus vecinos, otras en donde pareciera que podría describir la vida de cualquiera de nosotros, porque a pesar de las injusticias el libro irradia alegría, de esas que no se entiende, como cuando en medio de las piedras, crece una flor.
No hay mucha explicación, solo invita a sentir, resistir y resurgir. Cuantas veces sean necesarias. Un libro fundamental, para seguir demostrando las infinitas maneras que tenemos de vivir en la villa.

Los libros como respuesta a la violencia estatal, comunidad organizada para que la cultura siga siendo una manera de expresar y contar nuestras historias estas y tantas propuestas más te regalan “Cosmogonía Marginal” de Elezeta Editorial.

Conseguí el libro escribiendole por Instagram en “poesiadebarro21”

Acerca del autor: Nahuel Arrieta ya nació con arte en las sangre, su papá el gran Julio Arrieta fue uno de los primeros propulsores de la cultura, la cultura popular villera, fomentando el cine, el teatro, la murga, y todo tipo de lenguaje que nos invite a expresarnos.

La escritura empezó haciendo canciones para la murga, pero desde que se quedó sin laburo, también se tuvo que animar a rapear algunas de sus poesías en el tren Roca, para juntar unos mangos, esos mangos fundamentales para vivir.
Cada tanto subía algunos de sus escritos a las redes y siempre era bien recibido, hasta que le dijeron “vos tenés que escribir un libro de poesía” él solo se reía, no lo veía como posibilidad. Pero cada tanto se acordaba de esa idea.

Hasta que llegó el día y se animó a preguntar a una editorial y salía una cantidad infinita de plata que no podía costear. Fue un “No” disfrazado. Un “no” que combatió y convirtió su libro en una realidad.
El lo pensó de manera objetiva: “los libros son dos tapas de cartón con un par de hojas” y desde ese lugar nace su primer libro “En la pared”.
Junto cartón, sacó un par de fotocopias a sus poesías y a un cuentito, también inventó y pintó la tapa. Así creó su “primer libro”. Algo que se resume en simples pasos fue el inicio de un hacer que lo llevaría por caminos impensados. Luego lo público y algunos se lo compraban y él se los llevaba, a donde lo invitaban él iba a recitar, con los libros en mochila.

La historia del nacimiento de este primer libro, lo lleva a una comparación y reflexión mucho más cercana pero profunda, cargada de realidad de esas que se quedan en la memoria para siempre.

“Comparo mi necesidad de contar y de crear un libro con la necesidad y la realidad habitacional que vivimos en la villa, cuando solo eran terrenos baldíos y llegaron nuestros padres, nuestros abuelos, y todavía no había nada y aun así empezaron a hacer sus casas, con casas con chapa, palito, cartón, con lo que encontraban, para atender esa necesidad de tener un techo propio con el sueño y la esperanza de ver algun dia esas paredes hechas de un material más concreto como el ladrillo o tener algun dia una losa o una chapa q no este tan agujereada por lo menos.

Y ese berretín lo trasladé al segundo libro, el segundo ya lo quería con un par de ladrillos y junté unos mangos para poder hacerlo realidad y trabajarlo con una editorial.

Así nace “Cosmogonía Marginal” que son canciones dentro del contexto vulnerado en el que habitamos nosotros los que vivimos en las villas, pero sin ponerlo dentro de una bandera triste, aca vas a encontrar canciones de resistencia, de alegría, se le canta al Dios Momo, empoderamiento desde el festejo, desde el ritual, de pararse en la esquina siempre con algún acento política y entendiendo el contexto pero sin abandonar ni dejar de abrazar la alegría”.

Su segundo libro, no solo tuvo estructura de ladrillos y losa, sino que tuvo la fuerza de cruzar la Avenida Iriarte de la Villa 21 y se presentó en la Feria Internacional del Libro.

Esta presentación del libro, para muchos de nosotros no es una anécdota más, al contrario es un acontecimiento histórico y una dosis de esperanza y alegría colectiva.

Para el autor del libro, nacido en la Villa 21, lo define como un hecho político porque ese lugar es el salón de fiestas de la oligarquía, un espacio que fue siempre habitado por una clase social pudiente, gorila, y entrar a esos lugares con la pata embarrada, con las palabras nuestras y decir estamos acá no porque queremos habitar tu lugar, sino para disputar el espacio que eso es también un derecho y una obligación que tenemos como artistas, como militantes y como laburantes de la cultura. Nahuel está convenciendo de que “no tenemos que dejarnos comprar por estos espacios sino que tenemos que entrar y discutirlos desde adentro”.

Gracias a crecer dentro de una familia en dónde la cultura, en todas sus expresiones, siempre estuvo presente, y tantos años de recorrido Nahuel entendió que la cultura es un derecho que nos toca a nosotros “los de este lado” (del lado de la Villa) defenderlo y de laburalo.


Para él, no tiene que ser solo un hobby sino hay que empezar a plantearlo como una posibilidad de laburo, para que realmente sea una herramienta de transformación, en dónde
también tiene que haber un espacio de profesionalización del trabajo.
Que es la actividad que ayuda a transformar la realidad material con la que convivimos.

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