Perfiles

Villa 31: orígenes y circunstancias de sus primeros pobladores

Por Jorge VargasHistóricos de Retiro

Las villas sucedieron a los conventillos en el desarrollo de la búsqueda de soluciones colectivas a problemas crónicos como la falta de vivienda en la ciudad. La historia de la formación de las villas expresa formas de respuestas propias que las clases populares suelen esgrimir para enfrentar las desigualdades e injusticias permanentes en nuestras sociedades.

La de Retiro es la primera villa formada en un período de crisis socio-económica profunda en la Argentina, la llamada “Década infame” durante la tercer década el siglo veinte, Su primer nombre fue Villa Desocupación como expresión de la crisis social de esos años.

Como en los conventillos su población era de origen migrante, mayoritariamente europea, característica central de los periodos migratorios que abarcan desde los años finales del siglo veinte hasta mediados del siglo veinte en Argentina. Incluso podemos señalar con bastante certeza y sentido común que la adopción del nombre villa es un término de origen italiano, producto del sentido irónico de las clases populares, donde campea el humor antes que el dramatismo sobre las propias dificultades a sobrellevar y superar cotidianamente.

El término villa tiene su origen etimológico en el latín, utilizado en la Edad Media para caracterizar núcleos poblacionales diferenciados por sus privilegios económicos. En las villas medievales solían vivir los artesanos y los comerciantes, diferenciándose del campesinado. Posteriormente las villas pasaron a ser viviendas de sectores económicos privilegiados, en general para su recreo, construidas en lugares aislados, distantes de los pueblos y ciudades.

La adopción de este nombre para esta forma del hábitat urbano es una clara expresión irónica de sus primeros habitantes, muchos de origen europeo.

A contramano de los abordajes dramáticos desde sectores externos (“villa miseria, marginales”), con el tiempo sus mismos pobladores reforzarían ese matiz irónico adjúntandole adjetivos como Villa Piolín, Medio Caño, etc. En el caso de Retiro, sus primeros nombres fueron Villa Desocupación, Villa Esperanza, permaneciendo Villa de Retiro como una de las formas de referirse a este nuestro espacio de historia y vivencias de la ciudad de Buenos Aires.

El término desocupación después de villa adjetiva la condición crónica del trabajador en ese período.

Tenemos entonces que a los migrantes y trabajadores desocupados de ese momento, sin vivienda propia, se les suma la ubicación de la Villa de Retiro a poca distancia de la casa de gobierno y de los centros financieros, un factor determinante y constante en los vaivenes de su historia.

La villa comienza a asentarse en la zona de la ciudad donde se ubican el puerto y la terminal de trenes, una suerte de puerta de acceso múltiple a la ciudad, donde los barcos eran el medio de llegada de las oleadas migratorias europeas y el ferrocarril fue el medio de transporte del subsiguiente período migratorio, el llegado a la ciudad desde el interior profundo, desde mediados del siglo veinte en adelante.

Y así los primeros habitantes de esta ya casi centenaria Villa 31 fueron de origen europeo, polacos e italianos como mayoría, los que luego iban a tomar carácter territorial constitutivo con la formación del Barrio de los Inmigrantes Italianos en la década del cuarenta, el recordado “barrio de los tanos”, mientras que en el otro extremo de la villa, el Barrio Saldías comenzaba a articular en el territorio a sus nuevos pobladores llegados con los variados acentos y culturas que conforman las provincias argentinas, aquellas donde el federalismo y los orígenes indígenas y criollos les concedían sus identidades centrales, identidades a ser fraguadas nuevamente en la fragua de culturas y orígenes poblacionales diversos, nacional y contemporáneo que son las villas.

Estos apuntes son un punto inicial de testimonios, memorias, sobre todo vivencias directas de los vecinos y vecinas que habitaron estas tierras desde su formación hasta que tuvieron que partir, forzados, por la erradicación padecida en los años setenta. Es un ejercicio de memoria colectiva como un aporte a la historia de la Villa de Retiro.

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