Opinion

¿Saben hacer otra cosa además de mandar a sus jaurías a pegar?

Qué lugar están ocupando las fuerzas de seguridad hoy. Por Sebastián Deferrari

Además de ponerles armas en la mano y entrenarlos para golpear gente a esa banda de inútiles e ignorantes con los que arman sus milicias los dueños del poder ¿Saben hacer otra cosa?
Si, saben hacer otras cosas, tan miserables como esta, pero saben.

Aunque hay que reconocer que les sale muy bien, que vienen golpeando desde hace tiempo y no pasa nada, tenemos una sociedad tan egoísta, tan cobarde, que no pasa nada.

Pegaron en un neuropsiquiátrico, a pacientes, doctores y periodistas. No pasó nada.

Les pegan a los chicos que practican para los carnavales con la murga en Villa Soldati, no pasa nada.

Les pegan a los desempleados, a los recién echados de cualquiera de los miles de lugares que vaciaron o que destruyeron con sus políticas de hambre y exclusión.

Les pegan a los maestros que luchan por un sueldo digno y escuelas en donde no se mueran los los alumnos o los maestros o los que trabajan en el colegio. No pasa nada.

Les pegan a los jubilados que se resisten y pretenden seguir viviendo y no morir de hambre o de alguna enfermedad que dejaron de tratar por la estafa que sufrieron. No pasa nada.

Les pegan las mujeres que se manifiestan para que dejen de matarlas los tipos que decían que las quería o las manos del Estado que las niega y las obliga ser vientres. No pasa nada.

Les pegan a los “extranjeros” que pasan cerca de alguna manifestación, por las dudas, para sembrar un poquito más de xenofobia, porque construir al enemigo es cosa de todos los días. No pasa nada.

Les pegan a los feriantes que salen a la calle a mostrar su hambre. No pasa nada.

Les pegan a los pibes, todos los días en todos los barrios populares de la Ciudad, los verduguean, los lastiman, los torturan, los enferman de odio y dolor, por pibes, por pobres, por “morochitos”, a esos mismos pibes que pueden ser sus primos, sus hermanos, sus hijos, tienen la orden, tienen el canil despejado y salen a repartir su rabia. No pasa nada.

Les pegan a los periodistas que cubren la represión en las manifestaciones. No pasa nada.

Y después hay que soportar que hablen de los modos, de las formas.

Son la derecha conservadora y represiva de siempre, ahora le suman la ignorancia de estos recienvenidos, de estos nuevos ricos, de estos hijos de inmigrantes pobres que hicieron la américa y lograron disfrazar sus orígenes mafiosos y delictivos y ahora son “familias bien” para una sociedad adicta al show mediático de los periodistas pagos, adicta al odio y al veneno que destilan que les hacen tragar en dosis industriales, “sembrando infamias y mintiendo con naturalidad”.

Acá no pasa nada, vivimos en el mundo del revés y estamos llenos de gente que mira para el costado, demasiada gente que mira para el costado.

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