Sociedad

Padre Pepe: “Los chicos que crecen en las villas necesitan de instituciones fuertes”

El Padre Pepe Di Paola participó de #mundovillaendtv y habló sobre lo que los barrios vulnerables del conurbano viven actualmente.

Los últimos datos que compartieron desde la UCA en cuanto a la pobreza son durísimos y vos estás ahora en el Conurbano y seguís en contacto con los curas villeros de la ciudad ¿Cómo se refleja esta situación en el conurbano?

-El otro día hicimos un escrito al que quisimos darle una clave de la que no se habla y que repercute mucho en los barrios, que es el tema del trabajo. Hay varios curas que hemos vivido la crisis del 2001 en las villas y fuimos viendo como se perdía el trabajo en el 97, 98, 99, 2000, años que presidieron a la gran crisis y también se perdían las changas que les daban los barrios que estaban cercanos a las villas. Hoy mucha gente empieza a cartonear, hay mucha gente que nunca te pidió nada y de pronto empiezan a pedirte para cargar la sube, indicios que nos hablan de que el trabajo, además de que ha caído mucho, no tiene una perspectiva de política seria en este gobierno. Yo estoy en San Martín, el distrito que se caracterizaba por ser la capital de la industria y hoy podemos decir que es la capital de los galpones. Y además les pedimos a los candidatos que expliquen cómo van a generar trabajo porque no queremos slogans simplistas para las elecciones, queremos que expliquen de qué manera van  a generar trabajo, posibilidades para toda la gente, la más capacitada y la menos capacitada, cómo se vuelve a tener una economía popular que genere trabajo en donde el dinero quede dentro del barrio, que es lo que pasaba hace 5 años atrás. Entonces, en clave de trabajo pusimos el escrito porque me parece que los analistas de los grandes medios te hablan del dólar, de los lebacs, pero no hablan de los rostros de las personas. Y creo que la UCA al mostrar estos índices que son muy grandes, le agregamos el tema laboral que para nosotros rompe con las personas, con las familias y con el tejido social de los barrios.

¿Este escrito tuvo respuesta oficial?

-No. Lo que sí vi es que muchos de los que se presentan como alternativas, lo toman y lo han charlado. Nos llega a través de muchos colaboradores de ellos que el tema les pareció importante y que ahí está la clave de lo que tiene  que ser un repunte económico.

Vos hablaste de la parte laboral pero tomando datos de la UCA y otras organizaciones vemos que está también el tema de la desnutrición y del aumento de comedores ¿cómo ves esta situación en el conurbano que pareciera quedar afuera de lo que hablan los grandes medios de comunicación y uno no termina enterándose de lo que está pasando?

-Yo creo que está complicado. Si bien en las escuelas se les da la comida a los chicos, muchos comen a lo mejor una vez al día, entonces es muy importante tratar desde las parroquias y organizaciones, apoyar a las familias en la medida en que podamos. Se está haciendo difícil porque los medios que uno tiene son pocos y las ayudas que puede brindar son limitadas, pero en lo que es la desnutrición o malnutrición, porque a veces darle mucha comida chatarra, harinas azúcares, entonces me parece que hay un problema grande y tiene que ver con esto de que ninguna familia puede acceder a comprar lo que realmente quiere comer, entonces depende de un comedor que a lo mejor tiene que estirar la comida para el doble, nosotros  también entregamos bolsas de comida en nuestros barrios. Nos pasó en la Villa 21, en el 2001, con la gran crisis surgieron los comedores como respuesta. Pasamos del guiso a la soja y a medida que se inició el repunte los comedores empezaron a tener otro nivel dándole la oportunidad de comer carnes, verduras como corresponde. Esperemos que eso cambie, porque hasta podemos comprender que las crisis tengan niveles muy duros en el trabajo pero no podemos entender como no se puede comer leche, verduras, carne las cosas que nos caracterizan como nación.

¿Padre cómo cree que hay que actuar en este contexto, hay que meter la ley de las tres C de la Capilla, Club y Colegio?

-Yo pienso que sí. El otro día tuvimos una reunión de la pastoral en adicciones y decíamos que hay que fortalecer al barrio, necesitamos a la comunidad organizada. La comunidad organizada fue un discurso de hace 70 años que hizo el presidente Perón en un congreso de filosofía y él empieza a desarrollar justamente la teoría de lo que significa una comunidad organizada: donde está el Estado, las organizaciones libres del pueblo. Una comunidad se tiene que fortalecer desde adentro, por más planes de gobierno e intervención estatal que haya si no queda una comunidad fuerte en un barrio, no sirve. Prueba de eso y que es importante verlo son las Parroquias de las villas de capital, por ejemplo Caacupé en la Villa 21, de ahí surgieron un montón de propuestas que forman la organización del barrio. Entonces nosotros pensamos que en este momento y en cualquier otro, una capilla, un club, un colegio y otras cosas, algunas me decían las cooperativas, que es otra “C” importante, son el andamiaje para que alguien pueda crecer sanamente dentro de un barrio que es desigual. No es lo mismo lo que se puede dar en una villa, que lo que hay en un barrio de al lado, los chicos que crecen en las villas necesitan de instituciones fuertes. Los mejores colegios deben estar en los lugares más pobres.

¿Cómo trabajan en la prevención dentro y fuera de los Hogares de Cristo y cómo es sostenerlos a futuro y todas sus actividades sin el presupuesto que les corresponde?

-Cuando empezamos el Hogar de Cristo, en el 2008, a la Parroquia de Luján la partimos por la mitad, sin ningún tipo de recursos y lo más importante es que, como en otros barrios, por decisión la gente empieza algo. Es importante el recurso y creo que eso es una contradicción en este gobierno, declarar la emergencia en adicciones y de pronto poner un techo para la atención que cada vez debiera ser más grande, porque el fenómeno de las adicciones va creciendo y lo dicen en todos lados y todas las mediciones que se hacen. También los gobiernos provinciales y en su medida los municipales, teniendo en cuenta que están en un tercer nivel, porque estos pueden ayudar en muchas cosas como los alimentos, que las de San Martín y Tres de Febrero lo hacen, en profesionales, con algún lugar de vivienda para la gente en situación de calle, creo que se puede articular bastante con los recursos que tienen y creo que así como propusimos replantearse el tema de empleo y cómo generar ese empleo, también deberíamos preguntarle a los candidatos que van a  hacer con el SEDRONAR, porque debería tener un presupuesto mayor al que se le asigna. Si hacen achicamiento del Estado, no lo pueden hacer con aquellos que son los más débiles y los que han sufrido una enfermedad.

Cuando nace el Hogar de Cristo en la 21, ¿te imaginaste que iban a crecer tantos otros en todo el país?

-No y la verdad es que creció como una respuesta a lo que estábamos viviendo en la Villa 21 en ese momento. Con cada pedido que le hacíamos al Estado, chocábamos y entonces dijimos: “hagámonos cargo nosotros, no derivemos”, y a estos chicos que son adictos no los vamos a derivar, son nuestros feligreses, parte de nuestra comunidad y vamos a organizarnos. Pero nunca pensé que iban a replicarse en las villas de capital como se replicaron.

Es un modelo de trabajo en adicciones completamente diferente a lo que otros proponen.

-Empezó como una especie de acción frente a la inoperancia del Estado, pero después se convirtió en un modelo de atención que el mismo gobierno, a través de Juan Carlos Molina, quién dirigió el SEDRONAR, reconoce como un estilo de trabajo en el territorio. Sin darnos cuenta se generó un modo de atención barrial que hoy también copian otras organizaciones sociales, otros credos, y van repartiendo a todo el país. No puedo creer que de aquel jueves santo del 2008 a este día haya tantos centros, que son más de 160.

Cuente una anécdota positiva para aflorar la esperanza en estos momentos tan complejos

-La experiencia comunitaria, si tengo que recalcar algo importante en las crisis es cuando se forma la comunidad. En la crisis del 2001, en la Villa 21, tuvimos un ejemplo de la vida comunitaria que llevamos y cómo a pesar del momento doloroso, en comunidad, pudimos darle respuesta a ese problema. Yo creo que en los barrios esto de parroquia, también se fue replicando en otros lugares y se generó esa comunidad organizada y sirve para momentos como el actual donde hay mucha angustia, tristeza, desilusión y de pronto la gente encuentre un motivo para seguir caminando, ser escuchado, ayudaron y ser ayudado. Me parece que la vida comunitaria que presentan nuestras parroquias en las villas son muy importantes en estas situaciones.

Has mencionado muchas veces el 2001 ¿ves su fantasma rondando?

-Lo que se dio en el 2001 tuvo una antesala de muchos años anteriores y había diferencias: no había Asignación Universal por Hijo, programas sociales como hoy día los hay. Pero hay muchas cosas comunes como la falta de trabajo, una pobreza creciente, no poder acceder a los bienes elementales entonces hay cosas que son comunes por eso uno hace esa relación con esos tiempos difíciles de vivir. Creo que hay cosas que son muy parecidas y no soy un economista pero sí en los rostros de la gente y en lo que uno vive cotidianamente siente similitudes.

A 45 años del asesinato del Padre Carlos Múgica, ¿Cuál es el legado que nos dejó?

-Múgica nos ha dejado un legado muy importante, es para nosotros un referente espiritual mártir de la fe y vamos a dar un paso en esta misa que es la creación de un equipo formal de sacerdotes de capital y del gran Buenos Aires. Porque recordemos que hasta ahora el grupo de curas villeros es solo de capital y se cumplen en este año 50 años y en ocasión de la creación de este equipo queremos dar un paso más, hay un montón de realidades de compañeros nuestros como el Tano en Puerta de Hierro, Bachi en Palito, en Villa Itatí, San Isidro, La Cava que estamos trabajando en lo mismo y hay que darle una continuidad porque la problemática es la misma.

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