Sociedad

O´Donnell: “Las internaciones y tratamientos se deben dar en comunidad”

El Interventor General del Hospital Nacional especializado en Salud Mental y Adicciones “Lic. Laura Bonaparte” fue invitado al piso de #MundoVillaenDTV y habló sobre la nueva ley de salud mental y cómo afectan las adicciones y problemas de salud mental a la sociedad.

¿Qué te encontraste con el Hospital y cómo viste estos primeros meses de gestión y su proyección?
-Encontré una situación muy buena porque se hizo a imagen de lo que representa la Ley de Salud Mental, con profesionales jóvenes y muy comprometidos en especialidades interdisciplinarias como trabajo social, psicología y psiquiatría. Estamos trabajando tres lineas más fuertes que son el tema de familias, lo grupal y lo comunitario para que sea un hospital abierto a la comunidad y que salga a la comunidad, por ejemplo la Villa 21 es la que nos queda cerca, la zona de Constitución y de La Boca son naturalmente referencias para nosotros y tenemos dispositivos territoriales propios como casas en Zavaleta y en Isla Maciel.


¿Cómo es que llegaste a involucrarte en este tema de la lucha contra las adicciones?
-Muchos de nosotros hemos pasado personalmente o familiarmente por el tema de las adicciones que después nos genera un interés particular como profesional o haciendo experiencias de gestión, y de alguna manera  se puede vislumbrar cuales son las realidades y necesidades y problemas que tiene la gente a la hora de buscar ayuda y que todos los que lo necesiten reciban una ayuda de calidad, eficiente y efectiva siendo rápida y humanitaria para que lo desarrollen desde lo profesional y personal.


¿Cuáles son los factores que vos ves que hacen que la sociedad aumente su consumo hacia alguna sustancia?-Argentina es el mayor país de latinoamérica que tiene mayor consumo per cápita de alcohol y ha aumentado mucho el consumo de marihuana en los últimos años y no hay estadísticas fiables del consumo de la pasta base en los barrios. Pero la marihuana y el alcohol son los dos grandes problemas, habría que pensar por qué. Rusia es el país que más alcohol consume en el mundo y nos dobla en habitantes pero los fines de semana Argentina consume igual que Rusia. En el tema de la marihuana a través de una tolerancia social y desinformación se está naturalizando el consumo.


Cuando se ven crisis sociales como la que está pasando el país actualmente, ¿eso repercute en el tema de las adicciones?
-Sin dudas hay factores que son económicos como un padre que no tiene trabajo o no tiene las necesidades básicas cubiertas. En el hospital recibimos mucha gente en situación de calle o que no tienen hogares y con problemas psiquiátricos que tienen sus derechos vulnerables, entonces es muy difícil que una persona que vive en la calle con la lluvia, frío, deje de tomar alcohol y después la persona que consume drogas y alcohol a veces tienen el efecto de aliviar el dolor.


¿Eso afecta mucho más a los jóvenes o adultos? Hablando del consumo ligado a la crisis-Los jóvenes porque son hijos de un contexto, de una vulnerabilidad. Hay que analizar que esta es una sociedad de consumo y hay una cuestión nuestra que se minimiza, esto de los padres como amigos.


¿Cómo ves el tema de la nueva ley de salud mental?
-Yo creo que es totalmente favorable porque habla mucho de la interdisciplina, del abordaje integral, desde lo social y demás y tiene un enfoque comunitario e intersectorial también. Hay como un mito de que ahora la gente no se interna por esos cambios y la verdad es que no tiene nada que ver porque contempla lo mismo que era el artículo 482, solo que ahora habla de un riesgo cierto e inminente. Antes había que ir a un juez para que se internara y ahora son los profesionales los que pueden firmar la internación involuntaria y el progresismo es un tema de salud no ideológico. Entonces ese péndulo progresista lo que logra de algún modo es que los profesionales no quieran firmar por miedo a perder su licencia pero la pueden perder por no hacerlo. Yo creo en las internaciones breves, creo en la menor restricción posible, si tiene que haber internación o tratamiento que sea cerca de la comunidad, no lejos, no aislado y hay que encontrar un equilibrio.


¿Cómo ves esa situación de cuando un pibe quiere internarse pero los padres no tienen donde recurrir?
-El Estado siempre con sus recursos se debe focalizar en las personas que menos posibilidades tiene de encarar un tratamiento privado o que es más difícil la situación para dejar y en este sentido, creo que han mejorado las cuestiones de accesibilidad. En la gestión anterior de la SEDRONAR, intentamos que en lugar de que la admisión tarde un mes sea en el día. Muchas veces la persona adicta pide ayuda una vez y tal vez no vuelva en diez años o se muere, esa persona debe recibir ayuda en el momento. No todo el mundo necesita una internación pero hay muchos casos en el consumo del paco que necesiten una semana, unos días y después pueden acercarse a un Hogar de Cristo o a una organización, centro ambulatorio o lo que sea pero muchas veces necesitan cortar con el hábito y cortar física y psiquiátricamente.


¿Cómo pensas que una familia reacciona cuando su hijo no se quiere internar pero tiene la orden? Porque también está el tema de la voluntad
-Mucho ha cambiado la interpretación de la ley porque hubo muchos abusos del otro lado, en esta cuestión de decir lo internamos en una quinta alquilada por dos personas sin ninguna formación y no es así. Yo soy crítico del sistema que da becas por un año o medio año para internación porque eso hace que nadie se recupere antes de este tiempo. Obviamente si una persona está en riesgo inminente, la ley anterior ya lo contemplaba, se debe actuar, por ejemplo la persona que está consumiendo, amamanta, golpea a alguien o sale a los tiros cada vez que consume. Eso es estar en riesgo, la falta de respuestas inmediatas escudándose en una ley no contempla eso.


¿Cómo se debe contener a una familia que está atravesando por una situación de consumo en alguno de sus integrantes?
-El consumo repercute seriamente en la familia. Siempre digo, imagínense un padre que le dice a un niño “te voy a llevar a la plaza” y aparece a los tres días borracho, eso genera una situación de que el chico no se sienta querido, una inestabilidad dentro de la casa. Es muy importante que la familia se informe y busque contención porque de alguna manera sino empieza a funcionar dentro del circuito del consumo, a veces dándole plata o yendolo a buscar a las 5 de la mañana o de alguna manera abandonando sus propias actividades. Esto no puede suceder porque tampoco ayudará a la persona cuando busque ayuda porque está angustiada, dolida, enojada y hay dos objetivos, uno que pueda mejorar su calidad de vida y ayudar a que su persona querida también mejore.


Y ahí las organizaciones sociales juegan un gran rol
-Sí claro, el Estado se retira de los barrios los viernes a las dos de la tarde. Las organizaciones están los 365 días las 24 horas y es ahí donde la gente busca ayuda. Hay que incluir a los adictos en recuperación, los grupos de autoayuda como alcohólicos anónimos, narcóticos anónimos, las organizaciones territoriales porque la persona que paso por el tema tiene empatía de identificación, conocer el proceso con el que uno se va enfermando y conocer el proceso por el cual se va recuperando y no juzgar. Mucho se juega con el tema de las acciones criminales porque es un arma de doble filo, termina estigmatizando y hay que entender de donde viene la persona. En muchos casos los hombres salen a robar y las mujeres se prostituyen y el tema de las mujeres en situación de adicción es muchísimo más complejo.


Generalizando el problema del consumo en el interior, acá en Buenos Aires nosotros vemos el problema del paco ¿Pero en el resto de las provincias?
-En el norte está lo que es la pasta base por su cercanía con los países productores, depende de la zona, en Rosario no era habitual y ahora hay un problema de consumo tremendo. Va aumentando en todos los sectores sociales pero siempre ataca más a los sectores vulnerables.


¿Estamos muy lejos de terminar con este flagelo?
-Muchos se enfocan en el tema del narcotráfico pero no. Por ejemplo en Islandia generaron muchas actividades culturales y deportivas, subsidiaron a los padres para que pasen más tiempo con los hijos, hicieron que se involucren más en la educación y lograron bajar del 35% al 2% de consumo.

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