Por Mercedes Acosta, Corresponsal de Fuerte Apache ///
Cuando me preguntan por qué voy a la marcha si no soy jubilada, si no soy estudiante, si no soy enfermera, si no soy médica, si no soy una empleada fabril. Yo diría que tiemblo con cada injusticia que me podría tocar a mí o que la próxima soy yo. Pero para ser sincera es que vengo primeriando el ser la víctima de este sistema y no quiero que nadie más entre en este círculo.
Pero no voy a ir por mí lado egoísta.
Hoy me acordé de ella, porque la vi entrando al quirófano después de que la yuta le quebrara el tobillo.
La vi a ella, estaba al lado mío, un poco más alta, al menos eso me pareció, gigante. Estábamos cortando la Avenida de Mayo toda entera para ir a Plaza de Mayo a encontrarnos con los despedidos médicos y residentes de Garrahan.
La yuta se puso en el medio pasando Sáez Peña y nos empezó a cazar (cazar significa querer detener).
Ella estaba con su banderín rojo, el pelo ondulado más cortito que el mío, bien atado. Agarró su banderín rojo lo enrollo no visualice a que partido pertenecía, pero no era del frente de izquierda, porque la izquierda estaba del lado derecho de la avenida tratando de molestar lo menos posible como siempre.
Con su vara desparramó a un yuta de una manera que cayó como una rana, esa caída tan artesanal, tan artística, si no te enamora quien es capaz de desparramar un yuta, no sé qué decirte.
Después vinieron por ella vinieron a querer cazarla a ella y a varios compañeros más. La vi tirando a cuatro después enfrentándose a uno, me distraje porque tenía que salvar a otros compañeros de la yuta, entregamos una mochila, unas zapatillas, sacamos a todos no se llevaron a ninguno ese día.
Habrá tirado como diez ella sola la pararon quebrándole el tobillo.
A ella la saco un camarada en alza, eso también enamora. No se la pudieron llevar. Todavía no se ni su nombre, ni su partido, pero lo que sí sé es que quiero ser como ella.
Quiero más gente como ella alrededor mío.
A qué voy a la marcha…acá va…voy a enamorarme.
A ver a la yuta caminando por la vereda, inolvidable. Esa imagen también enamora.
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