Perfiles

Historias: La Piba que me gusta

Damian Quilici, Standapero y escritor, nos comparte esta historia de amor entre dos jóvenes separados por la barrera del Conurbano y Capital Federal. Cada sábado podes leer una entrega.

Seguí al Freud de la Villa para más historias.

Son las dos de la mañana y todavía seguimos sentados en el tronco que usamos como banco en la vereda. Los mosquitos están en una especie de Creamfields marginal, con mucha sed. La botella de Quilmes con el espiral en el pico es nuestra única arma para defendernos. Ya vamos por la tercera ronda de tereré.

El tereré es una bebida tradicional del Paraguay que se consume muchísimo en el litoral argentino. Acá lo adoptamos y adaptamos a nuestra manera. Cada último sábado de febrero se celebra el día nacional del tereré. Escasea el hielo. Habrá que cargar las botellas con agua que ofician de cubeteras.

La piba que me gusta me manda un audio, pongo para que lo escuchemos todos. Me invita a bailar el viernes, los pibes me dicen que vaya si está toda la onda. Recién es miércoles falta una bocha, les digo. Uno prende un porro y otro fue a buscar pan a la casa, miramos la luna. No sabemos de que hablar. El calor nos pone pelotudos, uno dice de ir a la casa para meternos en la pelopincho, pero a todos nos da paja.

Un patrullero municipal pasa a diez kilómetros por hora y con las luces apagadas. Hace rato que no hay allanamientos en el barrio, está demasiado tranquilo, la calma que antecede a la tormenta puede ser.

Treinta grados de temperatura y medio barrio afuera. En mi cuadra sólo tres casas tienen aire acondicionado, el resto sobrevivimos con el turbo en máxima velocidad y en últimas instancias llevando los colchones para dormir arriba del techo.

Le contestó que si, a la piba que me gusta, que ese día le escribo para coordinar. Ella es de capital, pero quiere venir a conocer zona norte, de la que tanto le hablo. Bien ahí, guacho, me dicen los pibes. Mañana hay que madrugar, se lamenta otro. No sé cómo voy a hacer para dormir, es un horno mi pieza, dice mi amigo. Estamos todos en la misma, el verano no nos da respiro. Clima burgués por excelencia, para los que pueden veranear bien lejos y poner el aire en modo morgue todo el día. Igual lo combatimos aún con insomnio, espiral, manguera y ventilador en tres. Y quién te dice que el viernes, bailo con la más linda.

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