Cultura

Historias: La Piba que me gusta III

Tercera entrega de #LaPibaquemeGusta por Damián Quilici - El Freud de la Villa

Mañana viene a comer a casa la piba que me gusta. Mi vieja la invitó a comer fideos caseros, el clásico agasajo cada vez que le presento a alguien.

El viernes fuimos a bailar cumbia con su grupo de amigas. La previa fue en un dos ambientes de Colegiales, en lo de una de las chicas. Su círculo social es de clase media alta, pibas con todas las necesidades básicas cubiertas y con padres que colaboran con su economía.

Mientras yo preparaba un fernet, ellas hablaban de sus recientes vacaciones; una estuvo en Europa, otra hablaba de que no hay mejor playa que las de Arraial do Cabo, Brasil, la del depto pasó un mes entero en Punta del Este. La piba que me gusta veraneó en costas argentinas junto a su familia. Yo en cambio no opiné, pero si preguntaban iba a esquivar la incomodidad diciéndoles que me iba a mitad de año.

El mismo viernes por la tarde me pidió de ir a conocer el santuario del Gauchito Gil. Ella leyó un libro hace unos años y estaba con ganas de prenderle una vela. No había nadie, así que el tramite fue rápido. Pedile lo que quieras al Gaucho, pero si te cumple tenés que volver, le dije. Me da un beso, subimos a la moto. Ponete el casco y el chaleco que en Capital te paran y te la sacan, le digo.

Ella estudia derecho en la UBA, no falta nada para que se reciba.

El día que se quedó a dormir se puso mi camiseta del Paris Saint Germain, le quedaba hermosa, todavía no la puse para lavar, tiene su perfume.

Las amigas la hicieron re larga, entramos tipo 3 de la mañana con mucha energia encima. Mis amigos preguntaban dónde era el boliche, en Palermo, les digo, fua qué te haces el cheto ahora, loro, me contestan con un audio.

Quiero volver al barrio, necesito estar en casa, pensaba, hasta que la música fue levantando temperatura, no me quería ir más. Hoy domingo se va a sentar en la mesa conmigo, y toda mi familia. Mi h

ermana seguro le va a preguntar qué onda Capital y me imagino a mi vieja sacando las cajas de fotos de cuando yo era chico.

Yo tengo que comprarle un vino al santito, le voy a contar del milagro que ocurrió una vez. Esta vez le pedí algo en especial y creo que empezó a cumplir, el viernes al fin, bailé con la más linda.

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