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Corrientes: Barrio Independencia, barrio olvidado

Es una de las zonas más “caliente” de Corrientes. Allí también se violaron todos los códigos de edificación de la ciudad, ilegalidades superiores a lo que se observa en el complejo 1536 viviendas, en los sitios conocidos como Fuerte Apache y Barrio Chino.

Ningún intendente se atrevió a multar, ni siquiera a preocuparse por lo que ahora ya es imposible corregir, y menos aún demoler. Ni radicales, ni peronistas, nuevistas osaron molestar a esa vecindad. Se interpreta que la obtención de votos electorales puede más que prevenir los peligros de construcciones de una ingeniería doméstica no aprobada. En ese lugar ningún funcionario se mete. Algunos por temor, otros, por no hacerse mala sangre.


El barrio Independencia (monoblock) sin dudas, es tierra de nadie. Construcciones irregulares que dejaron hasta sin vereda sobre el único pavimento (calle Leloir) que esta hectárea de departamentos a metros de la temible villa La Chola, tiene para que transiten los peatones. Las personas deben bajar a la calle si quieren caminar esos 100 metros sobre el precario asfalto que dejó como obra la tristemente célebre intervención federal de Ramón Mestre y Oscar Aguad. La vereda fue invadida por garajes, cimentados luego de usurparla ante la mirada complaciente de las distintas administraciones municipales en las últimas décadas. En el vértice de Leloir y una arteria sin nombre (si tiene hay que adivinarlo), hay una parada de ómnibus de las líneas 103 A y 104 C.

En ella se cometen arrebatos diariamente. Una esquina que no tiene igual suerte de la que habita el hermano del Ministro de Seguridad, donde hay un centinela policial las 24 horas del día. Y ese beneficio viene con respuesta inmediata: esto es la periferia de la ciudad, no un barrio céntrico donde todavía se puede encontrar una clase media pudiente. Si hay una justicia para ricos, y otra para pobres, también lo hay una policía.

LAS CONSTRUCCIONES

Se comentan y se escucha, que en el Independencia habitan personas con frondoso prontuario, desde narcotraficantes, ladrones comunes, hasta quienes alguna vez cometieron un homicidio, aunque esa particularidad, hoy en día existe en cualquier barrio correntino. Y la buena gente, a veces no tiene alternativa que mezclarse con la mala. No fueron pocos los que se mudaron de allí cansados del peligro y la inseguridad. Hubo trifulcas sangrientas, abusos sexuales y los fines de semana sonido a alto volumen.
Pero lo que más llama la atención es la arquitectura del lugar, la que fue mudando con el transcurso de los años (ver imágenes) sin que la comuna intervenga. Un buen número de sus habitantes no tuvieron problema en invadir los espacios públicos con construcciones ilegales, tanto en la zona baja e increíblemente en la zona de los pisos altos (ver imágenes). Hasta hicieron cerramiento en sus pasillos y parques internos para edificar nuevas viviendas y “quincitos” con parrillas privadas. Las casas quedaron chicas, y uno busca siempre un mejor confort, más allá de que se violen las reglas de convivencia y se deje de respetar bajo el argumento de que los políticos hacen lo mismo

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