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Jueves 10 de Enero de 2019

Día de la Mujer migrante, hoy y siempre

La reciente constituida Federación de Entidades Latinoamericanas FEL expresó su apoyo y movilización en defensa de los derechos postergados de las mujeres migrantes.

El 10 de enero de 2001, Marcelina, de nacionalidad boliviana, subió al tren con su bebé y varias bolsas. En el recorrido, rozó a otro pasajero con una de sus bolsas, lo que derivó en insultos y un fatal empujón hacías las vías del tren. Los cuerpos sin vida aparecieron cerca de las vías del ex Ferrocarril Roca. Por este acto xenófobo, racista y discriminatorio, el 10 de enero fue instituído en la Ciudad de Buenos Aires como el “Día de las Mujeres Migrantes”.

Fue establecido por la Ley 4409/12, sancionada por la Legislatura porteña, como Día de las Mujeres Migrantes, con el objetivo de rendir homenaje al aporte de todas las mujeres migrantes.

Desde la FEL que agrupa asociaciones y entidades latinoamericanas en la Argentina afirma su compromiso de trabajar por la no discriminación, la eliminación del racismo y discriminación hacia la población migrante. Y trabajar para el pleno ejercicio de sus derechos, en igualdad de condiciones.

Ningún latinoamericano es extranjero en cualquier país de la Patria Grande. Es el territorio continental que soñaron San Martín, Bolívar, Artigas y Morazán entre tantos Libertadores de América.

Lamentablemente ningún organismo público ni ONG se ha manifestado sobre el tema.

Según el informe anual de la Secretaría General sobre el plan Estratégico 2011-2017 de ONU Mujeres, en 2016 en todo el mundo, fue el año que más mujeres migraron para mejorar sus condiciones laborales y sociales. Para ellas el proceso migratorio aporta expectativas y posibilidades de una mejor y más digna calidad de vida. Para otras, el hecho de migrar no solo tiene un dejo de esperanza sino que incluye el afrontar riesgos en donde la vida se encuentra en peligro, pudiéndose enfrentar situaciones asociadas a la precariedad laboral y la extrema necesidad de sustentación. Este desamparo conlleva en algunos casos a la explotación en determinados trabajos, la vulnerabilidad ante la violencia o incluso una posible captación para conformar redes de trata de personal.