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Jueves 20 de Diciembre de 2018

Excluisvo: Reza Deghati entrevistado por Mundo Villa

Reza Deghati es uno de los fotorreporteros más influyentes del mundo, ha estado a lo largo de toda su vida profesional, en hambrunas, guerras, en los grandes conflictos de la humanidad, es un fotógrafo, franco iraní, que se convirtió en el primer fotógrafo no estadounidense en trabajar en la revista más vendida del mundo, National Geographic.

Por Dalma Villalba

Reza Deghati es uno de los fotorreporteros más influyentes del mundo, ha estado a lo largo de toda su vida profesional, en hambrunas, guerras, en los grandes conflictos de la humanidad, es un fotógrafo, franco iraní, que se convirtió en el primer fotógrafo no estadounidense en trabajar en la revista más vendida del mundo, National Geographic, allí logro más de 20 tapas, 30 libros, y ha viajado a más de 150 países, recorre el mundo brindando talleres a los jóvenes del mundo de barrios vulnerables, para que puedan darle una nueva mirada, e intentar que consigan la técnica para retratarla, con su mirada, y de esa forma poder transformarla, estuvo en el Barrio Ejercito de los Andes, Fuerte Apache, en la Villa 21 de Barracas, y este año en la Villa 31 de Retiro. 

Reza: ¿En qué momento conociste la fotografía, y como te empezaste a interesar por ella? 
Tenía 13 años exactamente. 
Me acuerdo que sentí que para contar y mostrar al mundo lo que veo, necesitaba algo más que hablar o escribir. 
En ese momento, entendí que el aparato fotográfico podía volverse esa herramienta. Empecé a aprender solo, en realidad aprendí todo solo. 
Hace 53 años que sigo practicando fotografía y que puedo transmitir a través de la fotografía todo lo que veo en el mundo.


¿En algún momento pensante que la fotografía podía lograr tantas cosas, alrededor del mundo?
Había leído, a los 13 años, algo que me marcó mucho. Decían que los iletrados del siglo XXI serían gente que no conocería la fotografía. Esto me emocionó mucho. Saber que una cámara fotográfica sería la literatura del mañana. Pero no tenía ninguna idea de lo que se podía hacer con una cámara. Desde hace muchos años que trabajo, tengo muchas ideas, yo sé que en 20, 30, 40 o 50 años la fotografía será aún más importante en todos los dominios, social o económico, como un verdadero lenguaje internacional.

¿Cómo y cunado surgió la idea de brindar talleres de fotografía en distintos países del mundo? 

Hace casi 40 años ahora que me di cuenta que, lo que aprendí solo, lo podría transmitir a la gente. El primer curso que hice era para los refugiados. Era para los fotógrafos profesionales en distintos países. Los ayudé, les enseñé para que puedan entender mejor lo que había aprendido. 
Pero hace casi 20 años, me di cuenta que los niños pueden volverse un verdadero vector de cultura de la información en el mundo entero. Tienen una mirada mucho más fresca, una mirada mucho más inocente, una mirada mucho más amplia que la nuestra. Más crecemos, más tenemos un punto de vista limitado. Los niños tienen a todo el mundo delante de ellos. Por otro lado, es importante saber que los niños de hoy saben usar las herramientas, sobre todo desde que la fotografía se volvió digital. Hoy los niños ven la televisión, juegan a la Playstation, a la Nintendo, saben cómo funciona todo eso y conocen las imágenes. 
Con todo eso, me pregunté ¿por qué no contar la historia del mundo con los niños? Es importante también porque hay que contar la historia de diferentes maneras, nunca hay solo una verdad, siempre hay diferentes ángulos. Y los niños viven en nuestra sociedad, y tienen sus miradas. Intenté por todos los medios formar a los niños, por Internet, en los campos de refugiados, en las zonas periféricas. 


¿Cuál es la anécdota que más te marco?, ¿Tenes alguna historia en particular?

Cuántas hay…....podría contar historias durante años, durante días. Pero recientemente, lo que me marcó particularmente fue durante un proyecto en un campo de refugiados sirios, en el Kurdistan iraki. Saben, la situación de vida de los niños en los campos de refugiados son muy difíciles, es realmente muy duro para ellos. Después de dos años, un día en una reunión de padres, la madre 
de uno de los niños me dice «¿Usted sabe que es lo más importante que hizo su proyecto aquí?», y yo le contesté que no. Y ella me dice «Gracias a su proyecto, sonreír es algo que se volvió normal en el campo». La gente confía en sí misma y ve al porvenir con esperanza. Recuerdo este tipo de momentos. 


En tantas décadas de talleres, ¿Cuál es el balance general que puede realizar de tantas experiencias compartidas?

La realidad es que yo enseño a estos niños pero estoy aprendiendo de ellos también. A veces, los niños son grandes maestros. Con la mirada fresca y su manera de ver al mundo, me doy cuenta de que tenemos miradas diferentes, entonces aprendo también, todos los días, de estos niños a quien enseño. Es un intercambio. No soy el gran maestro que vino a formar a los niños, yo soy un alumno al frente de estos niños.

Reza, usted que vivió tantos momentos, tantos años en lugares donde el mundo estaba en conflicto permanente, ¿Cómo se sobrepone a tantos momentos que tuvo que atravesar?

Es la fe que tengo en la humanidad. Para mí, lo más importante de lo que tenemos, de lo que vivimos es realmente tener la fe en la humanidad. En todos los países que conocí, de todos los viajes que hice, en todos los momentos duros y difíciles que he visto, lo más importante han sido los seres humanos con quien estaba. Conocer a estos seres humanos es la mejor manera para impedirse estar triste y perder la esperanza. Realmente, es esta esperanza en la humanidad que 
me dio las armas necesarias para atravesar las dificultades y los momentos difíciles porque no es verdad lo que se dice, que la gente rica es feliz y la gente pobre no. No es así, a veces vemos que la gente pobre tiene una humanidad mucho más fuerte. Son mucho más felices en su vida que la gente demasiado rica. No quiero hacer una generalidad de eso pero encontramos de todo en todas partes. A partir de este momento, cuando mi visión se abrió al amor de la humanidad, empecé a aprender cada día de las personas que encuentro, en guerras o en los lugares como acá o en las ciudades ricas del mundo, no hay diferencia para mí. 


¿Cómo toma tu familia, que estés tantos meses del año, alejado de tu casa?

Bueno, pienso que habría que hacer esta pregunta a mi familia, más que a mí, pero la realidad es que cuando formé mi familia, ya era un viajador. No cambié, sigo viajando. Mi familia sabe, y mis hijos han sido educados así, que lo que estoy haciendo está bueno para ellos y para la humanidad también, está bueno para todo el planeta. Sé que probablemente no he estado con mis hijos y mi mujer en los momentos importantes, pero es un precio que debo pagar y lo entiendo. Pero mis hijos, han sido educados de esta manera, saben quién soy y por qué hago esto. Otra cosa que hice es que cada vez que he tenido la oportunidad, los llevé conmigo para que vean, no la guerra por supuesto, 
pero sí, a los lugares donde podían ir, para que conozcan la realidad del mundo. No son solo chicos que han vivido en París, encerrados, han viajado, participan en mis conferencias, ven las películas, conocen el mundo también.


¿Cuál es tu impresión de las distintas villas que pudiste conocer en Argentina?

Mi impresión de las villas en Buenos Aires son las mismas que encuentro en las villas alrededor de París, Nueva York, Londres, Bombay y todas las ciudades del mundo. Este sistema de villas que vemos es un sistema urbano que existe en todas partes del mundo. Lo que es una lástima, es que sentimos el abandono de los gobiernos. Entendemos que algunos gobiernos no hacen lo que se debería y no entienden cuál es su deber para con los ciudadanos. Lo que vi acá y que me gusta, es que están renovando la Villa 31 y están trabajando para que la gente tenga una vida mejor. Este proyecto fotográfico puede ayudar también para mejorar las condiciones. 


¿Qué le dejo el proyecto de Fuerte Apache? Y ¿Qué espera de este nuevo taller que esta arrancando en Villa 31?
En realidad, muchos de los problemas que existen entre estas villas y los vecinos de la ciudad, alrededor de la villa, vienen del desconocimiento y de la ignorancia. La gente que vive en la ciudad no sabe lo que es la vida en Fuerte Apache, no sabe quién es la gente que vive ahí, y tienen una muy mala comprensión de los problemas que hay y la globalizan hacia todos los vecinos. 
Entonces este desconocimiento que crea esta distinción e ignorancia de la vida del uno y del otro favorece los problemas. Este proyecto que estoy haciendo en las zonas periféricas del mundo, no solo es enseñar la fotografía a unos jóvenes y regalarles una cámara fotográfica. Ellos se vuelven vectores de su historia. En vez de ser víctimas pasivas, son actores de su destino. 
Gracias a este aparato fotográfico y al trabajo que hacen, y a través de las muestras que hacemos. 
Hace poco hicimos una en la Plaza San Martín, y toda la gente que pasaba podía ver quiénes son estas personas, dónde viven y de qué se trata. Es una manera de crear una cohesión social entre los diferentes grupos de personas que viven cerca pero que no se conocen. A veces también se detestan, a veces tienen miedo el uno del otro. La fotografía es la mejor manera para que la gente empiece a conocerse y crear relaciones entre los individuos. 

Usted que conoce tanto del mundo, ¿Cuál es la perspectiva a que tienen sobre el futuro de la humanidad?

Personalmente, con todo lo que he visto, con todo lo que he estudiado, estoy muy optimista por el porvenir de la humanidad. Creo que vamos a algún lugar en general, si tomamos la medida de la historia, vamos en la buena dirección. Vamos hacia la perfección de la humanidad. Aunque tuvimos buenos y malos momentos, en la historia de la humanidad podemos ver que a veces estuvimos en situaciones como las grandes guerras mundiales, grandes hambrunas, enfermedades que han matado a mucha gente, pero avanzamos, progresamos en la humanidad. Decir que hoy el mundo está mal no significa que el mundo siempre estará mal. No creo en eso. 
El mundo puede estar mal pero la fuerza de la humanidad y la fuerza que está en cada uno de nosotros permite seguir yendo hacia adelante. Es nuestra única misión, si tenemos una misión y creo que cada individuo tiene una misión, es hacer lo que podemos hacer en el tiempo que estamos y hacer avanzar a la humanidad, también un poquito. Por eso, estoy convencido de que el porvenir será mejor de lo que vivimos hoy.

Reza, muchas gracias por esta charla, en nombre de todo el equipo de Mundo Villa. 
No, en realidad soy yo que tengo que agradecerles por dos cosas. La primera es por todos los esfuerzos que usted y sus amigos hacen desde años en este barrio, llevando diferentes medios para justamente crear las mismas relaciones que intento crear. Gracias por lo que han hecho y gracias por participar de este programa. Gracias por darme el medio y el tiempo de hablar sobre aquí y también sobre lugares lejanos.
Gracias