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Viernes 14 de Diciembre de 2018

#MiraComoNosPonemos, nosotras nos creemos

#Miracomonosponemos es de las frases que resonó no solo en la Argentina, al contrario, fue la frase, la consigna que transpasó limites fronterizos, y fue la manera de hermanarnos en el pedido de justicia.

Por Dalma Villalba
#Miracomonosponemos es de las frases que resonó no solo en la Argentina, al contrario, fue la frase, la consigna que transpasó limites fronterizos, y fue la manera de hermanarnos en el pedido de justicia, en el despertar de la verdad, de cientos de mujeres, que acompañan en el dolor, en el sufrimiento en el destapar por fin, tantos recuerdos, tantas capas, tanta oscuridad….. al camino de empezar a hacerle frente a los fantasma que acompañan por las noches, que molestan en cada decisión, en cada minuto del caminar, esos fantasmas que están en cada detalle, incluso esta presente en el detalle de la ropa, los abrazos, o los besos….
Antes que nada,  quiero agradecer a la valentía, al amor por el otro, por la otra, por les otres, que se puede tener para poder sacar tanto valor, del dolor, y hacerle frente a todo lo que esta por venir. (Porque romper estructuras tan sólidas, nunca fue fácil, ni en soledad, y mucho menos de manera gratuita, siempre salirnos de “lo normal”, fue a través la organización de los sectores que se acostumbraron a la violencia, a recibir el odio, el menosprecio de determinada parte de la sociedad, de los “mas fuertes”, de aquellos que son los “privilegiados”, al menos en determinado momento)
Cuando Thelma Fardin, pudo poner en palabras, a tantos años de dolor, casi inmediatamente, logro que otras mujeres, contaran sus experiencias, sus sufrimientos, sus miedos, sus historias mas ocultas, las mas maquilladas vivencias para seguir  respirando de manera “normal”.
Si ella, o ellas, las mujeres que parecen que nacieron solo para “ser felices”, “con un éxito increíble”, las que “marcan la vida de sus fanáticos”, son capaces de demostrar que la vida de “cuentos de hadas”, solo pertenecen a la ciencia ficción, y “que también son capaces soportar, en carne propia la peor historia de terror”, desnaturalizando, eso que se impone desde siempre, y que parece la receta para ser felices,  “linda, con plata y siempre una sonrisa”, cuando logramos romper con la idea de que existe una vida de “Barbie”, estamos desnaturalizando, criticando, rompiendo, eso que antes era una mandato, una imposición naturalizada, convertida en frase popular, “calladita te vez más bonita”, si ellas son capaces de romper eso que “se espera de ellas”, el resto debemos responder mucho más. 

Siempre dicen, esto pasa hasta en las mejores familias, cuando se hace referencia  a situaciones de la vida que parecen “extraordinarias”, -una madre que hace abortar a su hija, un padre que lleva a debutar a su hijo, el robo entre familiares, la mezquindad, distintos ejemplos de miserabilidad de nuestra especie- naturalizando el hecho, de que si en “las mejores familias pasa, qué importancia tiene que ocurra en la mía, en las nuestras, sería la idea”, y esas que no son las mejores, somos nosotros, los pobres, los humildes, los no pertenecientes las elites, no solo de la sociedad argentina. 

Ahora que las representantes de “lo bueno, del deber ser de la mujer, (de la imposición del mercado), son las que están gritando, pero: ¿Cómo gritamos nosotras? Las que solo estamos detrás de la pantalla, las que sufrimos grados de violencia naturalizados, esas que estamos casi en el subsuelo de la escala social. 

¿Cómo gritamos?, ¿Cómo nos ponemos?, ¿Cómo hacemos para deconstruirnos? cuando lo que nos piden es que nos “formemos”, nos “eduquemos”, “seamos alguien en la vida”-como una imposición, una necesidad económica, más que una decisión, o una búsqueda-.
¿Cómo gritamos nuestra verdad?, ¿Cómo nos cuidamos?, ¿Cómo conseguimos las herramientas para curarnos?, ¿Cómo nos apropiamos de la palabra? (porque ni siquiera las ciudadanas “de bien”, tiene la palabra en estos temas). 

Es todo tan complejo, pero hermoso. 

Creo y veo, que aunque a todas las niñas, adolescentes, mujeres, madres o abuelas, de las villas, y de las cárceles, las extranjeras, todo nos cueste mucho más, (redoblando el fuerzo por legitimar su verdad el doble en cada caso), no estamos haciendo escuchar, nos estamos sumando a esta revolución de una manera genuina, acompañando aquello que creamos correcto –hasta donde nos deje las convicciones, la formación, la moral, o la religión- y las conclusiones que cada una haya sacado de cada tema. 

Estamos acompañando de la manera que podemos, en el lugar que nos toca, que a veces, comparando todo lo que podríamos hacer, para muchos, seguramente sea limitada, pero creo que cada una está dando un montón! Y eso ya es motivo de celebración. 

Acompañamos, decidiendo “por nosotras mismas”. 
Acompañamos, eligiendo estudiar, incluso con la bendición a upa. 
Acompañamos, cuando nos hacemos cargo del bebe que está en camino, -aunque muchas veces el padre se esté drogando, en cana o muerto.
Acompañamos, cuando dejamos a nuestros hijos para ir a trabajar, y no depender de nadie.
Acompañamos, cuando elegimos que ponernos.
Acompañamos, cuando nos preguntamos ¿llegaste bien? -entre nosotras-.
Acompañamos, cuando vamos a jugar a la pelota, entre todas.
Acompañamos, haciéndole frente  a lo que digan los vecinos.
Acompañamos, cuando vamos a buscar a nuestros hijos a  los basurales, después de noches de gira.
Acompañamos, cuando hacemos magia para que el guiso alcance para todos. 
Acompañamos, cuando no dejamos entrar a nuestros maridos borrachos a la casa. 
Acompañamos, cuando elegimos, como, donde y con quien estar.
Acompañamos, todos los días de viajes largos para hacer una visita a nuestros hijos que están pagando por algo hecho.
Acompañamos, rezándole al cajón de nuestros hijos.
Acompañamos, cuando rezamos por un mañana mejor. 
Acompañamos, sonriendo a pesar de todo. 


Estamos viviendo un periodo histórico único.
Estamos siendo protagonistas de una de las revoluciones mas ansiadas, mas genuinas, que son el ejemplo claro de la esperanza en un mundo mejor, porque del dolor, estamos construyendo amor.