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Miércoles 05 de Diciembre de 2018

Protocolo de seguridad, un límite facilmente vulnerable

En el Boletín Oficial se publicó el nuevo reglamento para uso de armas de fuego redactado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que deroga y flexibiliza al extremo los reglamentos vigentes y las recomendaciones de Naciones Unidas para el empleo mortal de la fuerza.

El Juez Andrés Gallardo sin embargo frenó la aplicación del protocolo en la Ciudad.

En el reglamento se habilita el uso de armas de fuego de manera flexible frente a un “peligro inminente”, que puede ser “actuar bajo amenaza” o ante la presunción de que el sospechoso tenga un arma letal. Además, habilita a emplear el arma de fuego en caso de fuga para lograr una detención. “Es lisa y llanamente, legitimar el gatillo fácil”, advirtieron desde la Correpi.

El artículo 2 de reglamento puesto en vigencia autoriza a las fuerzas de seguridad a emplear el uso de armas de fuego en casi todas las situaciones de intervención frente a un hecho delictivo: en defensa propia, para impedir la comisión de un delito, para proceder a la detención o para impedir la fuga. Y hasta desestima el reiterado argumento policial de la “voz de alto”, utilizado en las versiones policiales de los casos de gatillo fácil, “cuando resultare ello evidentemente inadecuado o inútil, dadas las circunstancias del caso”, criterio que queda a discreción del oficial que dispara.

“PELIGRO INMINENTE”

El protocolo autorizado  por el presidente Mauricio Macri pone como condición el “peligro inminente”, que en el artículo 5 describe de manera amplia y flexible:
Cuando se actúe bajo amenaza de muerte o de lesiones graves para sí, o para terceras personas.
Cuando el presunto delincuente posea un arma letal, aunque luego de los hechos se comprobase que se trataba de un símil de un arma letal.
Cuando se presuma verosímilmente que el sospechoso pueda poseer un arma letal.
Cuando estando armado, busque ventaja parapetándose, ocultándose, o mejorando su posición de ataque.
Cuando tenga la capacidad cierta o altamente probable de producir, aún sin el uso de armas, la muerte o lesiones graves a cualquier persona.
Cuando se fugue luego de haber causado, o de haber intentado causar, muertes o lesiones graves.
Cuando la imprevisibilidad del ataque esgrimido, o el número de los agresores, o las armas que Estos utilizaren, impidan materialmente el debido cumplimiento del deber, o la capacidad para ejercer la defensa propia o de terceras personas.