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Viernes 12 de Octubre de 2018

Mónica Santino y un sueño colectivo: "El golazo para nosotras sería fundar un club"

Se estima que en la Argentina alrededor de un millón de mujeres juegan al fútbol. Mónica Santino, entrenadora de La Nuestra Fútbol Femenino participó del programa de Mundo Villa en DTV y habló sobre la realidad de las pibas en los barrios y en el deporte.

  • Mónica Santino / PH: Gala Xia

Fue jugadora de fútbol, luego entrenadora, activista por la diversidad sexual e igualdad de género, promotora como pocas del fútbol femenino en el país y en la Villa 31 donde trabaja hace más de 10 años con La Nuestra Fútbol  el equipo con el que sueña conformar el primer club de fútbol femenino.

Con La nuestra tuvieron la posibilidad de ir a competir a Río de Janeiro, París, México, Berlín y Sao Paulo, y ella a su vez fue distinguida por  la Legislatura Porteña como personalidad destacada del deporte el año pasado y por la Fundación AVON que le entregó el premio “Mujeres Solidarias”.
El fútbol femenino es una de las actividades deportivas que más creció en la última década en todo el mundo, según concluye uno de los últimos informes del Congreso Internacional de Fútbol  y se estima que en la Argentina alrededor  de un millón de mujeres lo practican.

¿Cómo llega el fútbol a tu vida,siendo uno de los deportes más populares pero con muchas raíces machistas?

-Porque nací en una casa muy futbolera como nos pasa a muchos de nosotros y nosotras y el fútbol entraba por todos lados. Somos un país que respira fútbol y que el fútbol es un bien cultural para nuestro pueblo. Entonces seguir pretendiendo que las mujeres estamos afuera de un fenómeno de estas características que explica nuestra vida cotidiana, en cualquier esquina podes ver una pintada que hace alusión al fútbol, hay barrios enteros que explican su historia en relación al fútbol. Las mujeres no podemos estar  afuera de algo así porque somos más de la mitad de la población.
El fútbol tiene raíces machistas porque fue un juego ideado por hombres, en momentos de la sociedad donde las mujeres asistían muchísimo más a las tareas domésticas y cuidado de la casa que no nos permite jugar. Una idea de sociedad en donde las mujeres nos comportamos de una manera y los hombres de otra y donde el juego está muchísimo más permitido para los hombres que para las mujeres.
Cuando vas a la historia del deporte en general, los juegos olímpicos los inventó un hombre, aristócrata de élite. Las mujeres recién empiezan a competir en los años 60.
En el fútbol yo creo que estas cuestiones machistas y patriarcales son bestiales, con que no sabemos jugar, no podemos opinar, apenas podemos ser espectadoras. Y creo que un tiempo a esta parte y ahora con este movimiento de mujeres me parece que el fútbol también se suma a la cuarta ola y nos damos cuenta de que tenemos cuerpos que pueden patear, transpirar, saltar, pegar un codazo, y que si todo esto se hace desde pibita, cuando se es más grande se puede jugar muy bien, como un varón.

¿Cómo fue tu primer acercamiento a la Villa 31?

-Al barrio llegué en noviembre del 2007, no creo que las casualidades existen, yo siempre miraba al barrio con cariño, orgullo, respeto, porque la historia de la Villa 31 es fabulosa; como pie de lucha en los años 70, como pie de lucha de movimientos villeros, y muchas otras cosas como barrio con un poder de organización y lucha para adentro.
Llegué al barrio por medio de una entrenadora norteamericana que había armado un pequeño grupo de pibas. Ella se volvía  para Estados Unidos y el grupo quedaba medio en banda. Nosotras nos habíamos cruzado en los Juegos Evita de ese año, cuando yo trabajaba en Vicente López, en la municipalidad con un programa de fútbol que convocaba a las pibas para charla sobre derechos de la mujer, cuestiones de salud, yo me  venía empoderando ahí y me pide que yo me quede en ese grupo. Ella no entendía cómo es que las mujeres en Argentina tenían tanta dificultad para acceder al fútbol cuando en Estados Unidos pasa todo lo contrario.
Entré un 6 de noviembre del 2007 a la cancha de Güemes que era de tierra, no había alambre,  no había nada, solo cascotes y un grupo de pibas que me miraban como diciendo, "esta vieja loca de dónde es, de dónde apareció". Así que me llevó todo el 2008 entrara en confianza, generar un vínculo, que las pibas tuvieran claro que yo no iba a dejar de ir, y esto es algo que pasa mucho en el barrio, por eso yo creo que lo que uno tiene que hacer cuando quiere trabajar en el barrio es generar presencia, confianza y esto de que no estás diciendo una cosa por otra y que lleva mucho tiempo hacer eso.
Yo iba igual, si llovía, si hacía calor, si no se podía, ese acercamiento fue muy importante y cuando ese grupo de pibas fue creciendo pudimos pelear el espacio en la cancha, que eso para nosotras es muy especial, porque las pibas a la cancha entraban muy poquito, cuando los varones las dejaban. Hay un cambio por parte de las pibas, un hecho que nosotras consideramos político, revolucionario, tener mucha presencia de mujeres en un espacio público de tanta importancia como tiene en el barrio la cancha de fútbol en el barrio.

¿Hay pujas por el espacio con hombres o pibes?

-Sí al principio fue una batalla casi de cuerpo a cuerpo, y la fuimos ganando cuando nos fuimos convenciendo de que nos correspondía y de que éramos cada vez más. La costumbre es que el niño llegue de la escuela, tire la mochila y vaya a la cancha y que los más grandes jueguen por plata o por el asado, formando esos campeonatos que son muy conocidos en el barrio y las mujeres nos tenemos que ocupar de los chicos, y las pibas tienen conductas de adulta a una edad muy temprana.
Este 8 de marzo último, con el paro de mujeres en algunos sectores del barrios donde se acató, el barrio queda fantasma y ahí es cuando te das cuenta de que como la fuerza de trabajo y de sostén en el barrio son las mujeres. Cuando vos te das cuenta que el derecho a jugar también te corresponde, ahí empezas a ver la vida con otros matices  y que capaz la maternidad no sea el único objeto.

Al llegar ¿cómo fue la transformación de las chicas que seguro les costaba ir a jugar porque el marido o padre/ novio no las dejaban?

-Ese grupo inicial es el que tuvo que pararse frente a un montón de cosas y son las que lograron que las que vienen ahora que son más pibas tengan otras libertades para jugar. Al principio era como que "bueno una actividad más y el no acompañamiento de la familia. Cuando nosotras arrancamos había un grupo de adolescentes y adultas y ahora ya hay un grupo más de niñas, donde vienen todas vestidas de fútbol, vienen acompañadas por la mamá y el papá y las más grandes han logrado, que el papá cuide a los hijos mientras ellas están jugando, ahí es como que los hijos no son solo de las mujeres. Parece algo muy tonto de decirlo pero no es ningún tonto, porque son cambios  de costumbre radical y ponerse en paridad de género dentro de las familias.

¿Cómo ves el contexto de barrio en el que se desarrollan las mujeres?

-El contexto para las mujeres en los barrios es muy difícil, como las mujeres sostienen las tareas cotidianas y en estos contextos de crisis son las primeras que están en esa línea de fuego en ver cómo parar la olla, como darle de comer a toda la familia, asistir a los hijos al colegio. Y para las mujeres jóvenes también, conseguir tu primer trabajo, entrar y salir del barrio, está complicado. Las obras, todo lo que está ocurriendo, el barrio está casi todo roto y me parece que desde que abrís la puerta de tu casa, hasta que volves es duro. Las mujeres son la reserva de lucha, en los barrios. No veo a ninguna quejándose, ni con los brazos caídos ante una situación así, para resistir por nuestras cosas y nuestro barrio. Es un contexto difícil pero también se de la fortaleza que las mujeres tienen, para enfrentar esta crisis y tantas otras que han pasado, hay que mirar para adelante y cuidar al barrio frente a un contexto de urbanización con mucha incertidumbre que no se sabe para dónde nos lleva.

Cada encuentro, cada partido es toda una alegría para las chicas y eso se ve reflejado en todo.

-No es que nos juntamos a jugar a la pelota para olvidarnos los problemas, esto de la alegría y de representar al barrio cuando salimos es lo que mueve, todo este año que estuvimos mudada de Güemes por las obras, porque ese es nuestro espacio, nos vio nacer y crecer y ahora que estamos entrenando temporalmente en Filii -Dei, con un espacio que nos reduce, y ahora lo estamos supliendo de alguna manera con los torneos de afuera, estamos participando de dos, uno de once y otro de fútbol 5, los sábados y domingos, con mucho laburo, pero a los dos campeonatos con mucha pertenencia de grupo, el ponerse la camiseta, mejorar partido a partido y eso es una barra de contención enorme para este momento que estamos mudadas, porque perdimos montones de referencia y ahora es que no tenemos el contacto que teníamos antes.

Ahora se van sumando otros deportes dentro del barrio y da otro abanico de oportunidades, aunque todavía cueste la difusión de todo.

-Ahí te vuelve a caer la ficha de que las transformaciones son colectivas. Esa es la lectura política que le doy al deporte, ayuda a limar las diferencias entre los diferentes sectores del barrio, unificar, me parece que eso está buenísimo y entender porqué lo haces. No es solo ir a patear la pelota un rato, darle al deporte una mirada de asistencia, pararte en un derecho, que es el de jugar, que te corresponde, y que en los barrios tienen que estar los mejores clubes, las mejores escuelas.

¿Cuentan con alianzas con otros clubes o con la AFA?

-Con la AFA nosotras tenemos una mirada bastante crítica de cómo lleva el fútbol femenino adelante. Hay un par de pibas de La Nuestra que probaron en algunos clubes de primera y que están jugando, chicas que estudian y están jugando. Nosotras participamos de una liga que se llama "Nosotras Jugamos", de cual también estamos como organización, y que la leemos también con perspectiva de derechos, no solo juntamos a jugar al fútbol los domingos sino también porque hacerlo. Pero un vínculo directo con clubes de la AFA no. Sí hemos tenido la visita de jugadores de la AFA importantes, a partir de la participación en un libro que se llama "´Pelota de Papel", en referencia a unos cuentos que hablan de nuestra organización en la Villa 31, vino Juampi Sorín, y fue una visita extraordinaria, se paró en Guemes, de lado de la cancha donde jugaba, como marcador de punta izquierdo y explicó cómo era jugar de tres y que cosas le decían los técnicos. También vino Sebastián Domínguez, que es el impulsor de Pelota de Papel y otras visitas de jugadoras mujeres. Pero creo que al mundo AFA le falta bajar al territorio femenino y darse cuenta que mientras que los clubes no alojen y tengan divisiones inferiores, va ser muy difícil desarrollar el fútbol de mujeres.

¿Qué mirada tenés a futuro de la organización y también al fútbol como transformación?

-El golazo para nosotras sería fundar un club y que esté en Retiro. Irnos de la villa nunca, que haya un club de mujeres de deportes dentro del barrio, cerca o al costado, yo se que los espacios y todo lo que está pasando en el barrio es muy complejo, pero a nosotras nos encantaría que haya un club y que el deporte de mujeres esté en primer lugar. 


Reviví la entrevista en: https://bit.ly/2yeEL5F