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Martes 18 de Septiembre de 2018

Damian Quilici "El arte villero tiene mucho para ofrecer"

El creador del Stand Up Villero pasó por el piso de Mundo Villa en el programa de Diputados TV y habló de sus inicios sobre el escenario.

  • Fotografía: Regina Pivetta

Damián Quilici el referente y casi creador del Stand Up villero, nombre del que un poco reniega, hace un repaso desde sus inicios, como fue insertándose en el mundo del humor, prejuicios, límites y la realidad del país vista desde sus ojos. Notas en los principales canales de aire, participaciones en Comedy Central (La meca para cualquier estandapero), un documental próximo a estrenar y un sinfín de presentaciones; hacen que hoy su presente sea superlativo y le auguren un futuro aún mejor.


¿Cómo llega el humor, el Stand Up a tu vida y cómo te transforma?
-Yo para empezar no tenía relación ninguna con el arte, laburaba como operario en una fábrica y creo que fue por casualidad, porque una vez estaba caminando por la calle Corrientes, me dan un volante para un show de Stand Up y me voló la cabeza.
Llegué a casa, empecé a googlear y me di cuenta de que se podía estudiar. Me anoté y fui con muchos prejuicios, el curso duraba tres meses, y yo seguía laburando pero había muchos prejuicios porque en el curso eran psicólogos, administradores de empresas y a mí me daba cosa decir que venía de una villa.
Yo hacía chistes con los remiseros, las bailantas, cosas bien de conurbano, recién estaba descubriendo esto de que yo sabía escribir humor. Todo lo demás vino después, me fui presentando en distintos lugares y una vez me descubrió un periodista del diario Perfil, me puso en tapa del diario y él me puso el rótulo de Stand Up Villero. Hace ya 5 años que vivo de esto, tuve participación en varios medios, estoy grabando con Telefé, Comedy Central, que sería como el MTV, estoy actuando en muchos centros privados, militando en las redes y contando lo que pasa. Yo digo siempre que trato de transformar el dolor en humor. Porque nosotros, los que vivimos en barrios bajos o villas, sabemos lo que se sufre todos los días y que a veces no es tan gracioso, y la gente no lo ve y dice "Qué bueno, Comedy Central", pero ese día tal vez almorcé pan con picadillo y uno sabe que debe pelearla de abajo. Yo desde que estoy con eso no cambie.

¿Qué recuerdos tenes de esos primeros shows y qué temas tocabas para escribir sobre humor?
-Primero que no sabía modular en ese momento, tenía mucha vergüenza de presentarme a hablar delante de la gente y me costaba. Decía todo rápido, no se entendía nada y empecé a caer cuando la gente me agregaba a Facebook y me decían que estaba bueno lo que decía.
Yo no quería caer en el lugar común del Stand Up de la época, sobre el chino que te da el vuelto en caramelo, y yo quería hacer humor sobre la inseguridad, la persecución policial.

¿El público se identificaba con eso?
-Yo en ese momento me presentaba en Plaza Serrano, que era el lugar para ir a hacer eso y la gente me miraba como diciendo qué onda esto, no estaban acostumbrados, pero después empezaron a salir otros comediantes que empezaban a hacer el mismo estilo. Yo participé en tres festivales de ciudad emergente, en muchos otros festivales y esto de Comedy Central que también abrió las puertas a que se conozca el Stand Up Villero.

¿Hay algún límite para el humor, para hacer chistes sobre los temas que vos tocas?
-Generalmente el humor no tiene límites. Si haces el humor más inteligente, va con mucha sutileza, si vamos a la lógica en todo chiste siempre hay una víctima, por lo tanto no se podría hacer chistes con nada, siempre alguien murió de algo. Límite no hay pero si hay temas que yo no toco porque no quiero.

¿Te has comido garrones con algún chiste que hiciste y salieron a pegarte por eso y más ahora que tenes muchos seguidores?
-Sí, pero me trato de cuidar mucho con eso, yo lo siento así, trato de pegarle siempre al de arriba.

¿Cuándo hablas de prejuicios en las villas o conurbano cómo pega ahí y cómo pega en eventos de clase alta?
-Yo realizo por semana dos eventos privados que me toca hacer, y es gente de clase alta que tiene mucha plata y se dan el lujo de pagar un comediante. Y es...siempre digo que ellos ven un villero en 3D, y se ríen mucho por el contraste, pero me pasa que voy a actuar a lugares carenciados e incluso en mi barrio y la gente no se ríe, porque no consumen Stand Up o no les gusta, pero además es porque dicen "me vas a hacer reír con algo que me pasa todos los días".

¿Estás de acuerdo con el rótulo como Stand Up villero?
-Para mi es Stand Up, porque en Estados Unidos hay comediantes como Chris Rock o Dave Chappelle que también vienen de las villas y hacen humor con mucha crítica social y no les dicen Stand Up Lumpen, acá le pusieron la etiqueta de Stand Up Villero. Cuando yo me presento en algún lugar no dicen “tres comediantes y un villero”, lo piensan capaz pero no.

¿Crees que el lenguaje está atravesando todas estas distintas clases?
-Si obvio, hace cuatro años yo decía la palabra loro, o rancho y no entendían y ahora hasta se lo expropiaron. Tal vez no saben ni lo que significan, pero lo dicen e incluso hacen remeras. Nosotros tenemos muchas frases que utilizamos nosotros en el barrio, o la esquina.

¿Cómo ves el desarrollo del talento en los barrios?
-Yo pienso que faltan herramientas, se está laburando, hay mucha gente que labura desde las bases, pero aún faltan herramientas porque el arte villero tiene mucho para ofrecer. Más en estos tiempos porque uno ve que se van apropiando de la cultura villera, hay mucho talento, con el rap, la música, la poesía, mucho arte. En mi barrio, que es un barrio carenciado, a falta de herramientas los pibes talentosos tienen que salir a laburar de albañil, o en fábricas. Imaginate que yo, para hacer Stand Up, me tuve que venir desde zona norte para poder estudiar, en esa zona no hay gente que enseñe escritura o Stand Up.

Cuando empezaba a leer los textos y crónicas que escribÍas pensaba que eso también es transgresor ¿Cómo crees que eso le llega a la gente y atraviesa todo esto de las clases?
-Yo pienso que cambiaron los tiempos y ahora el que no consumía arte o algo, ahora está más atento. Yo en el  Freud de la Villa escribo crónicas que son reales, que a muchos les pasaron y la verdad es que lo leen muchos, estudiantes y son historias que suceden todo el tiempo en el barrio y alguien las tiene que escribir y contar. A veces me dicen “vas a contar esto que es de un pibe chorro, un delincuente”, y son personas. A veces los medios y la gente, dicen yo quiero al villero, pero al villero bueno, por ejemplo Tévez, a los que villeros que no tuvieron oportunidades y salieron a chorear a esos no.

¿Cómo ves a la política y lo social a través del humor?
-Hoy se vive una especie de alerta social, como que hay que calmar a través del humor, porque si no vivimos indignados, yo apoyo las luchas sociales, pero también hay que tratar de bajar un cambio, sin dejar de luchar. Hoy la calle está pesada.

Reviví el programa en https://www.youtube.com/watch?v=yIHd7O_lZlM