Miércoles 19 de Diciembre de 2018 -

Secciones Opciones
Contacto
Sociedad
Martes 07 de Agosto de 2018

San Cayetano, la procesión popular al santo del pan y trabajo

La Parroquia de San Cayetano, ubicada en Liniers, una zona populosa, a unas cuadras de la General Paz, a otras de las vías, un lugar de paso para miles de personas, que van y vienen todos los días, donde se respira y se vive la fe y la esperanza.

Porque muchos de esos que “van y vienen”, al pasar por la Parroquia se persignan, otros entrar y ofrecen una oración y se van, otros entrar y se confienzan, para aliviar su andar, algunos solo entrar a encontrar un momento de paz, otros piden y muchos otros agradecen.

San Cayetano es un Santo del Pueblo y sus consignas son parte de nuestra militancia y lucha cotidiana, casi de supervivencia, paz, pan y trabajo. 
Como cada 7 de agosto, miles de fieles hacen vigilia, filas infinitas, peregrinación y encuentro en esta gran fiesta popular, donde es importante el pedir por el trabajo, pero mucho más importante es entrar a la Parroquia, saludar, ser parte de la misa y agradecer todo lo recibido. 

En una realidad tan complicada, como la que estamos atravesando día a día, donde la pobreza no para de crecer, la falta de pan y de trabajo es una constante que afecta a millones de personas a lo largo y lo ancho del país, y en donde no se ve ninguna luz al final del túnel, y lo único que puede ayudar a sobre llevar la situación tan violenta, tan desoladora, tan angustiante, es la fe, la fe un milagro, y la frase de “Dios aprieta, pero no ahorca”, se repite más que nunca, en todas las casas de nuestros barrios, donde la velita al Patrón del trabajo se prende más seguido, donde la yerba hay que usarla hasta que no dé para mas, y el menú de la comida, aquellos que pueden comer en sus casas, no varía tanto, pero al menos todavía tienen “la suerte” de  que su alimentación no dependa de llegar temprano al comedor del barrio con un taper. 

Como sabemos, con políticas liberales, no hay mucho espacio para los milagros masivos, porque cuando la decisión política va en contracorriente de lo que el pueblo necesita es una cuestión ya de que se hace con el poder, más allá de lo que la fe que puede ayuda sostener. 

Por eso, en este momento las consigas que levantan los movimientos sociales son: “la emergencia alimentaria, la urbanización de los barrios populares, agricultura familiar y una ley de adicciones, además del rechazo al Fondo Monetario Internacional”. 

En torno  a estas cuestiones, suenan los bombos, las trompetas,  y el pueblo se viene movilizando desde distintos puntos del país, como cada año, porque como sabemos, las consignas, los dirigentes, las formas, van cambiando, las luchas se van renovando y las conquistadas se vienen defendiendo día a día, pero la fe, esa fe como la planteaba el Padre Carlos Múgica, “la de tener fe, es amar al otro” no cambia de un momento para el otro, y si lo hace es solo para profundizar y comprender las distintas formas de amar. 

Como siempre, pedimos que los que menos tienen sean los primeros, tenemos que entender que el pan, la paz, y el trabajo, son cuestiones básicas que no se pueden negociar, que ni deberían estar en discusión.