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Viernes 27 de Julio de 2018

Teresa Bó, traspasar las pantallas del cine y vivir aventuras de riesgo extremo

La periodista internacional de Al Jazeera Tv, visitó el piso de Mundo Villa en Diputados Tv y habló de sus inicios en el periodismo y de la importancia de ejercer la comunicación para transformar la realidad.

  • Teresa Bó entrevistando a Joaquin Ramos, editor general de Mundo Villa en Villa 31. Fotografía: Freddy Rojas



Mientras que en las salas de cine se proyectaban las películas de la familia Bó, Teresa, la menor, esperaba ansiosa frente a las puertas con una libreta en la mano contando cuántas entradas se habían vendido. Tiempo después, decidió traspasar la magia de la pantalla grande, para vivir sus propias "películas de acción", con un micrófono y una cámara, en medio de bombardeos y terremotos. 


¿Cómo saliste del mundo artístico familiar para terminar haciendo periodismo de guerra en lugares como  Medio Oriente, Latinoamérica, Haití?

-Yo vengo de una familia de artistas, a mi me tenían acostumbrada a ir a la puerta del cine a contar cuantas entradas se vendían, cuanta gente entraba a ver una película de mi papá, porque eran las épocas de crisis  económica.  Me llamó mucho la realidad social de los diferentes lugares y conflictos, me fascinaba la idea de poder contar lo que estaba pasando y también que el periodismo sirva para tejer puentes de comunicación, para que los diferentes grupos entre si se puedan entender, pero que también la gente de afuera entienda y tenga una mirada humana.
Así fue como empecé a estudiar afuera, después estuve mucho tiempo en Medio Oriente, viví tres años en Irak. En mi casa era la chiflada, mi papá me llamaba y me preguntaba dónde estaba y yo le decía: "estoy acá en irak, festejando con unos bombardeos de fondo", imaginate para una persona que vive en Buenos Aires y vive de la Ficción, era todo complicado. 
Siempre estuve muy comprometida con todo eso, es algo que me fascina hacer hasta el día de hoy y creo en lo que hacemos y creo en lo que ustedes hacen, eso de estar ahí, en el momento justo haciendo una denuncia cuando hay que hacerla, dando ese visto, esa mirada humana que tanta falta hace y creo que es fundamental.


¿Cómo te encontraste vos siendo mujer y periodista en un espacio que es muy problemático y que además tiene una mirada muy despectiva sobre ser mujer?

- Yo he tenido muchas cossas positivas de ser mujer y trato de rescatar siempre eso, por lo general van a ver que no soy una persona que se está victimizando, creo que si estás ahí es porque estás dispuesta a bancarte un montón de cosas, por ejemplo de llegar a Afganistán y que un señor de la guerra, en el sur del país en CNDAR dónde crece la mayor cantidad de opio del mundo, y yo estaba atrás, gritandole las preguntas al productor que estaba adelante, porque a mi no me quería hablar y además me tiraban piedras.
Yo trato de entender que mi objetivo ahí es sacar la noticia, yo no estaba ahí viendo si me trataban bien o mal, yo quería saber cuánto opio había, el rol de esta persona en ese momento. Pero también el lado positivo de ser mujer es que también te abren las puertas de la casa, personas que a veces a un hombre no se las abriría. Yo tengo y tuve la posibilidad de que mujeres compartan sus experiencias conmigo, en Afganistán, Irak, Gazha, Colombia, Haití, siempre con un grado de confianza, problemas que por a ellas las afectan desde violaciones hasta que les tiren ácido en la cara, entonces creo que ese es el lado positivo. Siempre balanceándome, pero cuidándome, siguiendo con el objetivo en la cabeza.

¿Cómo es llevar la voz de los que no tienen voz, a veces hay situaciones críticas y vos tenes que transmitir eso?

-Y es difícil porque a veces llegas a lugares que están devastados por la guerra como es el caso de Irak , pos la invasión, y ves a chicos de seis, siete años, descalzos, rompiendo vidrios para robarse un enchufe, la cantidad de saqueos, el nivel de violencia. Me acuerdo de estar gritándole a un soldado que me de algo para taparle el pie sangrante a un chiquito, eran hordas de gente saqueando y de no saber qué hacer. Y son cosas que te tocan profundamente, trato siempre de mirar todo como si fuera una película, porque trabajo ahí y no soy asistente social en ese lugar. Trato de ser objetiva, me esfuerzo permanentemente el otro lado, pero es difícil.
Me acuerdo después del terremoto en Haití, que hablamos de 250.000 personas, entramos desde República Dominicana pateando cadáveres, había muchos muertos y me acuerdo que había muchos chicos tirados arriba de un plástico y no había remedios, ni curitas para tratar a nadie, un nivel de desesperación tremendo y me llama mi padre y me agarró por primera vez en mi vida un nivel de angustia y llanto, porque eran fosas comunes con 7000 personas, y pese a que yo había estado en bombardeos terribles, era tal la cantidad de muertos y el grado de no poder hacer nada, no había médicos, elementos, la gente se moría en la calle. 
Entonces yo creo que uno debe buscar la manera de compensar eso, porque obviamente a veces te toca, yo ya estoy bastante acostumbrada, a veces trato de no comprometerme tanto, de alejarme porque me afecta mucho en no poder hacerlo. Después volves acá y escuchas que alguien se queja por algo, y te quedas con arrebatos de violencia, porque decís: "Pará, entiendo que para la Argentina esto es grave pero hay otras cosas", y eso no está bueno tampoco porque cada país tiene su realidad y conflictos.

Pero cuando te vas a dormir ¿cómo haces para que no te afecte tanto?

-Soy bastante particular, yo creo que lo tenes que hacer si podes, hay gente que no lo toleró. Hay un fotógrafo muy conocido (Kevin Carter), con quien yo tomé clases de fotografía y que sacó una foto por la que se ganó un Pulitzer, en donde un cóndor se estaba por comer a un chiquito en África;  él se suicidó, porque le vivían preguntando porqué tomó la foto y no salvó al chico. Yo creo que esa foto salvó más vidas que solo la del chico. Pero siempre te queda esa cosa de estar trabajando y estar ayudando.
Yo creo que en situaciones extremas, por eso creo en este tipo de periodismo, el hacer denuncias puede salvar vidas.
Por ejemplo, en Haití, después del Huracán, llegamos a un pueblo en donde la gente estaba desesperada porque no tomaba agua hace más de seis días, había cólera, no tenían alimentos, era una sensación de violencia en el ambiente y baja un helicóptero de la ONU, la gente se desespera porque pensaban que les iban a dar a algo, y les dan kits higiénicos, cepillos de dientes. Y yo empecé a twittear enfurecida  y por suerte a los 15 minutos ya había mucha gente leyendo y ayudando como podía.

Es muy violento para uno ver que hay personas y familias viviendo en condiciones infrahumanas. Frente a la región latinoamericana ¿cómo ves la problemática de las villas y las habitacionales en general?

-Yo creo que más allá de lo que es la realidad latinoamericana, hay países con situaciones mucho más complejas que las de la Argentina. Entrar a una Favella en Río de Janeiro y ver lanza granadas que pueden tirar abajo un helicóptero, y vos venís a Argentina y decís ¿cómo puede ser que pase esto cuando podría ser mucho más sencillo? Y sin embargo, desde hace décadas se siguen sin resolver estos problemas básicos de dónde pueden vivir las personas, y eso es lo que me da bronca, obviamente que tenemos esos complejos de problemas de seguridad y todavía hay algunas ametralladoras, pero no entras a lugares como en Caracas, Río de Janeiro, Colombia y acá debería ser más fácil que en otros países.

No encontramos punto de comparación con las favellas de Rio de Janeiro y todo queda muy chiquito frente a eso.

-Y queda chiquito y no, porque es mucho más grande que en otros lugares y debería ser mucho más sencillo de resolver y no lo es. Yo creo que el problema está en todo, la burocracia, la corrupción, la falta de políticas públicas claras y el desinterés genuino. Por eso me genera más frustración eso que lo otro.

¿Cómo pensas que nosotros podemos cambiar esto?

-Quiero pensar que es con el desarrollo, empleo genuino, un montón de cosas que toman décadas hacer, con acuerdos políticos, sin esta división permanente en donde todo esta politizado en la Argentina, dónde la prioridad es resolverle la vida a la gente, lo que falta en la Argentina en este momento son las políticas de Estado, más allá de las políticas partidarias. Uno viene y destruye todo lo anterior y empieza de cero, creo que hay intenciones de resolver algunas cosas, lo que pasa es que si la situación económica empeora, las villas y zonas vulnerables son primeros lugares afectados, donde se siente el golpe.

¿Pensas que esto también se está dando a nivel de América Latina, destruir lo que ya estaba hecho?

-Yo creo que hablar de América Latina como un solo lugar es un error enorme. Se podía hablar hasta hace algunos años ideológicamente, de que somos uno, porque estaban Chavéz, Cristina, Pepe Múgica y Dilma. Eso cambió, fue un intento, un anhelo, porque los problemas de cada país son tan diferentes. Haber estado en Venezuela y ver en lo que se ha convertido, en los problemas de los venezolanos de hoy en día, son completamente diferente a lo que pasa acá, por eso me enojo cuando dicen acá que somos Venezuela, yo les digo: "No, no tienen idea".

¿Qué pensas cuándo te dicen que eramos Venezuela?

-Yo creo que Argentina es Argentina y acá hay determinadas cosas que nunca se violentaron, acá funciona un Congreso a diferencia de Venezuela, con todas las críticas que podemos hacer. Creo que la situación es enormemente diferente, cada país tiene sus problemas y sí están las similitudes con los barrios vulnerables y villas. Yo creo que hay cosas culturales similares y creo que en Argentina tenemos cosas que son maravillosas, que no se ven en otros países, con todos los problemas que tiene la salud pública, existe, con todos los problemas que tiene la educación pública, existe, y creo que esas son cosas que están, son derechos y en muchos otros países de la región eso no puede ni soñarse.

¿Qué le dirías a un joven que quiere ser periodista o le gustaría estar en zonas de conflictos, qué es lo que tiene que tener?

-Pasión, ser un apasionado por lo que haces,  creo que el regalo más grande que tengo es que me gusta lo que hago, para mi no es un trabajo es lo que soy y creo que es poder encontrar eso ser periodista o ser lo que sea. Ser apasionado y el compromiso y pensar que podes cambiar algo porque creo que se puede ser.

Reviví el programa en https://bit.ly/2uWfJGH