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Lunes 02 de Julio de 2018

Detectan tierra con plomo en la villa 21-24

En las obras de ampliación de las redes cloacales, pluviales y de agua potable en la Villa 21-24, de Barracas se detectaron, al menos, unos 3000 m3 de tierra con restos de plomo.

Esa tierra, que es la que se retira para poder colocar los ductos que conectarán con el colector cloacal que irá del lado de la Capital para desembocar luego en el Río de la Plata, equivale a lo que contienen unos seis tanques de combustible de los que se encuentran en las estaciones de servicio.

“Las obras comenzaron y se detectó que en la tierra había restos de plomo. Es probable que se trate de restos de hidrocarburos. Pero no hay que alarmar a la gente porque los niveles que se encontraron no superan los límites de la nora“, explicaron extraoficialmente en Acumar, aunque indicaron que cuentan con análisis de esos suelos.

Acumar trabaja en el lugar conjunto con el gobierno porteño y AySA, y mantiene cada 45 días mesas de trabajo con los vecinos, para escuchar sus necesidades y reclamos. Las obras requieren una inversión de 318 millones de pesos y se desarrollan en el marco del crédito ejecutado por el Banco Mundial, que incluye la obra del Colector Margen Izquierda.

En la villa 21-24, de una muestra tomada a 962 niños menores de 6 años, el 25% tiene plomo en sangre, según precisa un estudio socioambiental realizado por la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar) y utilizada por la Auditoría de la ciudad hace tres años. “Los datos deben comprenderse dentro de un contexto en el que dos tercios de los hogares encuestados tiene al menos una necesidad básica insatisfecha. Según cuenta en el informe de diciembre, en cinco años sólo se relocalizó el 14% de las familias que viven en el camino de sirga. En la 21-24 viven 55.000 familias en 60 hectáreas.

Son 1370 las que hay que relocalizar. “Los plazos para que el Gobierno porteño lo concrete están todos vencidos”, indica el auditor Facundo Del Gaiso en un informe de hace dos años.

El plomo compite en el organismo con el calcio y el hierro, lo que puede predisponer a la persona a dos respuestas iniciales: trastornos en el desarrollo para el aprendizaje del niño y anemia. Puede afectar al sistema nervioso central en forma de cefaleas, insomnio, alteraciones del carácter y de la memoria.

El Defensor Adjunto del Ministerio Público de la Defensa porteño, Luis Duacastella, que acompaña a vecinos de los barrios afectados señala que el principal problema es la falta de seguimiento de los casos por enfermedades por contaminación: “El programa de salud de Acumar es lo que está más retrasado y falta seguimiento de los casos. Los chicos detectados cuando empezó esta causa tenían 5 años, hoy son adolescentes de 15 y nadie los estudia”, indicó.

Fuente: Infobae