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Martes 05 de Junio de 2018

El 10% de los hogares en Argentina experimentan hambre con frecuencia

El Director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, Agustín Salvia fue invitado al piso de Mundo Villa para hablar de la crisis social y económica a la que se enfrenta el país. Aseguró que para los últimos gobiernos los pobres representaban un gasto barato.

  • Foto: Barrios de Pie

¿Cómo arrancó la iniciativa de crear este espacio que a nivel Nacional es un índice indiscutido?
-Esto nace de un viejo proyecto de crear un programa de la deuda social en la Universidad Católica que se impulsó antes de la crisis del 2001, con el apoyo del Episcopado de la Ciudad de Buenos Aires y estaba el Monseñor Bergoglio a cargo y que la Uca que tiene su primer canciller por sobre el rector, es el arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, se plantea el tema de llevar adelante una investigación académica vinculada con los problemas sociales, la deuda interna. Pensamos en ese momento, año 2002, cómo se iba a pagar la deuda externa, el problema que se instaló en la Universidad Católica, que era bastante conservadora, fue el de cómo instalar otro tema, la deuda interna, cómo le pagamos a la población que vive en una situación de pobreza o de injusticia social y esto implicó la creación de un programa de esta naturaleza. 
El Observatorio como tal con su propia encuesta, con su propia medición, indicadores de desarrollo humano e integración social, nace en el 2004. En el medio las mesas de diálogo, después de la crisis y muchos otros proyectos de investigación que iban formando equipo con una actitud de pensar y aprender de la realidad social aspectos que fuesen significativos justamente para llevara adelante una situación de mayor justicia.

¿Cómo son los métodos para realizar estos índices y cómo es el trabajo con las organizaciones?
-Tenemos distintas estrategias de investigación pero la más importante que genera más de un centenar de  indicadores que no son solamente la pobreza por ingresos sino otras dimensiones de pobreza, es la encuesta de la deuda social argentina que se hace todos los años. En los terceros trimestres de cada año se releva a nivel nacional 6000 hogares generados por una muestra que está hecha por el marco muestral del censo, siguiendo todos los protocolos nacionales e internacionales de un trabajo de encuesta, metodológicamente serio. Se hace un marco muestral y un relevamiento que alrededor de 150 encuestadores de todo el país van relevando estos 6000 hogares haciéndole entrevistas al jefe o jefa del hogar y recaudando datos de la vivienda, del hogar,los niños, mayores,  presupuestos, que viven en ese hogar y obteniendo así una información que es sumamente valiosa y que sirve no solo para dar cuenta de cuáles son los problemas que estamos teniendo en la realidad argentina sino también para llevar adelante diagnósticos que permitan focalizar mejor las políticas públicas.
Tenemos una sobremuestra de villas y asentamientos precarios en todo el país justamente, también para poder predicar sobre la particular problemática que tienen los habitantes, ciudadanos, en villas o asentamientos informales.

¿Qué se debería hacer para disminuir un poco más la pobreza, ahora que los comedores de los barrios más populares están trabajando con más intensidad porque cada vez más personas se acercan a comer?
-Bueno en nuestras encuestas hemos dicho que hay un 10% de hogares en Argentina que están afectados por la inseguridad alimentaria, es decir experimentan hambre, con cierta frecuencia y eso involucra al 14% de los niños. En las villas o asentamientos informales  un cuarto de los hogares experimentan hambre en forma frecuente, afortunadamente tienen los comedores, aunque no son los comedores, aunque tal vez no son los mejores lugares en donde la gente pueda alimentarse, porque deberían hacerlo en sus casas, con sus propios ingresos con sus propias capacidades de generar comida y un ambiente familiar, pero tiene que recurrir a los comedores justamente porque no les alcanza y es una forma de completar ingresos. Yo diría que lo que ocurre en la Ciudad de Buenos Aires si es comparable con lo que ocurre en las otras villas del país, es algo completamente privilegiado, como la ciudad con respecto al país. Uno va al conurbano de cualquier otra provincia y vive en el peor de los mundos, en términos de alimentación, educación, salud, vivienda, seguridad, estos datos los muestra la encuesta, esta situación de fuertes desigualdades estructurales sociales que tiene la sociedad argentina, y donde las soluciones no son mágicas pero tampoco imposibles.
Primero se requiere voluntad política, también condiciones económicas para que la gente tenga un trabajo digno y eso no siempre se genera. Una coyuntura puede ser mejor que otra, el 2016 fue terrible desde el punto de vista social, económico, laboral para mucha gente. El 2017 mostró una recuperación, que nos lleva a situación que teníamos en el 2015, ahora el 2015 no era el mejor de los mundos, y podríamos haber estado peor. Los mejores años que tuvimos en la argentina fueron en el 2011-2012, con los índices más bajos de pobreza, sin embargo teníamos en la Argentina un cuarto de la población en situación de pobreza por ingresos y en pobreza estructural, la cual mantenemos todavía hoy.
Incluso en buenas épocas, en donde hay trabajo y posibilidades de hacer alguna changuita no es suficiente. Hay una economía popular, social de muy baja productividad en donde la gente trabaja mucho, haciendo mucho esfuerzo por sobrevivir y por ganarse el pan de cada día, pero ese trabajo es insuficiente, mal pago, y no tiene seguridad social, no te permite la capacidad de ahorrar, de sacar un crédito de ser un ciudadano de primera como el resto de los ciudadanos. Entonces se crea un Estado de sub-ciudadanía, tenemos en el país un problema estructural que no es de coyuntura ¿cómo sacar a ese cuarto de la población de una situación de exclusión social estructural?.

¿Qué pasa con los números que dicen que la pobreza ha bajado pero a la vez uno ve y siente a mucha más gente en situación de calle?
-Es cierto, hay cifras oficiales que dicen que la pobreza viene descendiendo y sobre todo en el último año (2017), esa cifra lo que hace es presentar datos estadísticos de una encuesta del INDEC y muestra que mejoró respecto a un año que fue muy complicado, el 2016, y mejoró porque bajó la inflación, porque hubo un poquito más de empleo, porque las actualizaciones por asignación universal, por jubilación incluso por paritarias a los trabajadores se hicieron en base a la inflación del año 2016 y aplicadas a un momento en donde baja la inflación.
Significó una mejora y era un momento electoral, la gente se sentía un poquito mejor. En el último diciembre (2017) se actualizaron las tarifas de los servicios públicos, se reactivó la inflación, bajó el empleo, no se están reactivando nuevos. El hecho de que las familias tengan que gastar más en pagar los servicios públicos hace que se le quite plata en la compostura de la vivienda, en los chicos y eso hace que haya menos trabajo en el sector informal, el mundo en el que conforma la pobreza. Entonces, la pobreza bajó en el 2017 pero se hizo más profunda. Los pobres son más pobres que antes y la tendencia parece estar revirtiendose, en este trimestre ya no tenemos la pobreza del 2017 que bajó, está subiendo la pobreza por ingresos.
En cualquier caso no cambia el problema que tiene el país porque es mucho más de fondo.

¿Y cómo se puede cambiar eso teniendo en cuenta que no hay un verdadero compromiso con este problema?
-Yo creo que ningún gobernante se pone a decir yo no quiero resolverle los problemas a la gente, no lo pueden decir. Va a hacer lo posible porque lo vuelvan a votar, quedar en la historia como los proceres nacionales o tener un tiempo donde llevar a cabo sus propias políticas y beneficiar a sus aliados o socios, pero en cualquier caso ninguno dice "yo voy a hacer que la gente viva mal", pero ocurre.
En esa lógica los gobiernos kirchneristas se plantearon reactivar el mercado interno, crear más consumo y a partir de esto más trabajo y más ingresos que le permitan crecer a la familia. No lo lograron, tuvieron que anular el INDEC y mostrar que no había pobreza estadísticamente hablando, para negar que había un fracaso político. 

Por más que se diga que el INDEC mentía no había tanta gente viviendo en la calle o en los comedores como ahora
-Sí mirá, nuestras estadísticas marcan que el 2011 fue el mejor año que tuvimos desde el punto de vista social, pero ese fue el piso, no pudimos bajar más la pobreza. En esa situación más allá de las pequeñas variaciones que pueda haber, el problema estructural es que como no pudo generarse un aumento del bienestar producto del trabajo, vinieron los planes sociales. AUH (Asignación Universal por Hijo) significó que como no puedo dar trabajo, lo que hago es compensarlo con más asistencia pública.

¿Cuál es el parámetro que toma el observatorio para decir esta familia es pobre?
-Una de las mediciones es por ingresos y este parámetro es en general para el INDEC y para cualquier otro organismo. Se ha valorado en que la canasta básica alimentaria para una familia tipo está en $7000 por mes, esto es lo que se toma por parámetro; y para no ser pobre, para cubrir los alimentos y otros bienes y servicios, debería estar alrededor de los $14.500.

Frente al descontento social que hay en este momento ¿Cómo es la etapa que viene?
-Parece que la etapa que viene es crítica de aumento de la pobreza, porque las tarifas aumentaron, hay inflación, sigue habiendo obra pública y crecimiento en algunos sectores, pero en el sector informal hay menos plata y por lo tanto menos consumo y demandan menos en ese sector informal, por lo que baja el trabajo. ¿Cuál es la solución que encontraron nuestros gobernantes al problema de no poder resolver estructuralmente la pobreza?. Dar programas sociales.

Pero eso tampoco está mal, porque es un sostén 
-Está bien porque no tenemos otra herramienta, porque es de paliativo, pero  qué sería lo mejor para una persona ¿Vivir de un plan social o de su propio trabajo?. Es mucho más difícil llevar a cabo políticas de desarrollo, de creación de empleos, políticas de fomento de capacidades productivas, incluso en la economía popular donde habría que invertir mucho más para que se desarrolle, eso es mucho más complejo que decir "señores, tomen esta plata y sean consumidores, aunque no sean productores". Entonces el cambio de ecuación tiene que ver con el cambio de política económica y social. Se está trabajando para que vengan más inversiones, pero no se trabaja para que haya mayor trabajo e inversiones en el sector de la economía social y popular.

Aumenta la obra pública pero también el trabajo en negro
-Exacto, pero la obra pública es a veces para el beneficio de la población con los drenajes, cloacas, agua. Pero las autopistas y subtes son para la clase media que está siendo beneficiada por buena parte de la obra pública.
La inversión que se está generando en materia de crear empleo productivo y son las cooperativas de producción de trabajo, que tengan salida en el mercado nacional e internacional que tengan salida, donde se generen nuevos oficios, nuevas capacidades, en donde cuidar una viejita o viejito o un chico sea un trabajo digno; no una asistencia que hago por 2000 pesos, si no que tenga un buen salario de $10000 por mes al menos. Esto significa un cambio en la política económica y ni los Kirchner ni los Macri, apuntaron a resolver ese problema; a que la gente tenga su propio trabajo digno para resolver sus problemas.
Y con los planes sociales es fácil de entregar y significa un 0,5% del producto interno bruto de este país, entonces los pobres son baratos vía programas sociales sin resolverlo. Y los asistimos porque los necesitamos tranquilos, para que coman y para que no se revuelve el gallinero y así tener paz social, orden político y haya gobernabilidad. Con los programas sociales los mantengo con vida, son sub-ciudadanos, no los dejo morir de hambre y los tengo tranquilos para poder gobernar.