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Jueves 24 de Mayo de 2018

La mortalidad infantil en Soldati y Lugano duplica a la de Palermo y Recoleta

La Tasa de Mortalidad Infantil en la Ciudad de Buenos Aires el año pasado bajó a 6,7 por cada mil bebés nacidos vivos. Si bien la cifra muestra una mejora con respecto a 2016, cuando habían muerto 7,2 por cada mil nacidos, no alcanza a ser la mejor tasa histórica, alcanzada en 2015, cuando llegó a 6.

Tampoco se han superado las diferencias crónicas entre el Norte y el Sur de la Ciudad. Mientras que en barrios como Recoleta, Palermo, Caballito, Belgrano, Núñez y Colegiales la tasa va de 3,7 a 4,7, en Lugano, Soldati, Parque Patricios, Pompeya, La Boca y Barracas llega a 8,9, el doble.

En términos absolutos, en 2017 murieron 234 bebés menores de un año. En 2016 habían muerto 282 y en 2015, 246. Pero lo cierto es que también bajó notablemente la cantidad de nacimientos: 35.036 en 2017, 38.840 en 2016 y 40.945 en 2015. Las estadísticas presentadas este miércoles por el Gobierno porteño muestran también que la tasa de mortalidad infantil del trienio 2015/2017 fue 6,6 por mil. Las anteriores: 7 por mil en 2014/2016, 7,6 por mil en 2013/2015 y 8,3 por mil en 2012/2014.

Guadalipue Tagliaferri, ministra de Desarrollo Humano y Hábitat, habló del programa Red Primeros Meses “que garantiza asistencia médica y apoyo económico a madres de recién nacidos en situación de vulnerabilidad social”, y de los Centros de Primera Infancia donde van once mil niños y niñas de 45 días a 3 años.

La mortalidad durante el primer año se divide en mortalidad neonatal (ocurre el primer mes) y postneonatal (el resto del primer año). Dos tercios de las muertes son neonatales, y tienen que ver con malformaciones congénitas, nacimientos prematuros, consecuencias del parto, mientras que la tasa postneonatal tiene que ver con enfermedades infectocontagiosas, del aparato respiratorio, diarrea y enteritis. Tiene que ver con la prevención y el tratamiento. Esa tasa subió a 1,9 (en 2015 era 1,7).

“El 50 por ciento de las muertes son reducibles”, adelantó Ana Speranza, directora Nacional de Maternidad e Infancia, quien contó que están haciendo un estudio pormenorizado sobre las causas de cada una de las muertes, que estará en junio. “Los niños con malformaciones que han muerto no deberían haber nacido”, dijo. Tiene que ver con el diagnóstico y el control.

En este sentido, la ministra de Salud acordó en que la baja de la mortalidad se explica en parte por la mejor atención y aplicación del protocolo de la Interrupción Legal del Embarazo, derecho que tienen las mujeres desde 1921 cuando son violadas o su vida o su salud corren peligro a causa del embarazo.