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Viernes 09 de Febrero de 2018

Matar por la espalda es un asesinato

“Estamos cambiando la doctrina”, defendió enfática la ministra de Seguridad Patricia Bullrich al remarcar nuevamente el apoyo del Gobierno hacia el policía Luis Chocobar, que mató a un ladrón por la espalda mientras éste huía. Hoy, otro pibe fue asesinado por la espalda.

Por Paula Stiven

En todas las sociedades del mundo el objetivo es preservar la vida. Sin embargo no todo es lo que parece.

La  doctrina que propone Bullrich  “que se usa en todo el mundo”,  es la llamada doctrina Tueller, basada en un protocolo de Estados Unidos elaborado por un policía del Estado de Utha, el Sargento Dennis Tueller. La regla establece que  6,4 metros, de distancia es la mínima para tener posibilidades de defenderse de manera efectiva con un arma de fuego, ante una agresión con arma blanca, a partir de tener el arma enfundada y en condición de lista para hacer un disparo.

Doctrina si o doctrina no, ya van dos pibes asesinados por la espalda por las fuerzas de seguridad en una semana.

Nadie merece morir por la espalda, nadie merece estar preso sin un juicio previo y una condena justa.

Al final somos los pobres contra los pobres, porque los “blancos, rubios, y de ojos azules” nos miran desde arriba, porque claro, no es para cualquiera meter las patas en el barro.

 Desde la mirada de poder, económica, social y cultural es muy fácil pedir pena de muerte o bajar la edad de imputabilidad, en vez de hacernos cargo como sociedad hasta donde hemos llegado por callar, por aguantar y por querer pertenecer al mundo de los blancos, rubios y ojos azules.

Nuestros pibes pobres MUEREN, mueren asesinados por la falopa, por la exclusión, por la falta de  políticas para los jóvenes y por la policía.

¿Qué futuro nos espera en una sociedad que no logra hacerse cargo de sus propios errores? ¿O  se puede pensar una sociedad justa cuando solo se piensa en unos pocos.?

 Asi van cayendo los pibes, con tiros por la espalda, con una sociedad que también le da la espalda cuando se olvidan de los mínimos gestos de humanidad.

En vez de cuestionar, de buscar formas de integración, de inclusión social para prevenir los delitos , seguimos alimentando la mente perversa de aquel que con un arma y una placa se siente con el poder de decidir sobre la vida de alguien.

Matar por la espalda no es una posibilidad para nadie. Menos para la policía, menos la jsutificación de altos funcionarios que siguen “engrietandonos” para asi tener mas poder, porque claro…el pueblo unido jamas será vencido.

Los tiempos cambian rapidamente, no nos dan las revoluciones para la adaptación.

Las excusas como “son generaciones que no tienen la cultura del trabajo” ya no nos sirven si nosotros todos como sociedad no nos replanteamos que estamos haciendo con los niños, que futuro estamos pensando para ellos, que posibilidades de ser tienen. No todo es meritocracia, porque de a uno no se logra nada.

El hombre mas revolucionario de la historia de la humanidad buscó un grupo para llevar adelante su revolución.  Porque ningún ser humano puede solo. De a uno no hacemos nada.

 Si no nos planteamos desde lo colectivo como construir fortaleza y paz, entonces si habremos perdido la batalla.