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Martes 24 de Marzo de 2015

Represión de la dictadura cívico militar en las villas

Los villeros eran considerados un mal para la ciudad que pretendían los milicos, porque en estos barrios populares se generaron muchos grandes dirigentes que no se callaron y decidieron luchar por la no erradicación del lugar donde vivían.Hoy recordamos la lucha de los compañeros de las villas que fueron asesinados, detenidos y desaparecido por su lucha y por su resistencia a los desalojos.

  • FOTO:Pablo Vitale

Por Mario Canaviri

Villas como la 31 de Retiro, la 21 24 de Barracas, la 1 – 11 – 14 de Bajo Flores, Villa 20 como así también Vila Cildañez, fueron lugares donde la dictadura cívico militar llevo adelante este siniestro plan. Reunidos clandestinamente en diferentes casas, en iglesias o afuera por el centro, los dirigentes villeros de todas las villas se reunían para organizar un plan de resistencia a los desalojos violentos y forzosos.
Para los que habitaban en las villas míseras los militares tenían un plan: erradicarlos y enviarlos  para la Provincia de Buenos Aires para tenerlos lo más lejos posible. Reordenar la ciudad y tener el control de quienes circulaban es lo que pretendían para lograr a cabo el “Proceso de Reorganización Nacional”. Esto estuvo a cargo del intendente brigadier Osvaldo Cacciatorre, impuesto por los militares, quien estuvo encargado de llevar a cabo el programa PEVE (Plan de Erradicación de Villas en Emergencia).
El primer paso fue censarlos por casa, entregándoles un título de propiedad provisorio. Luego se prohibió la construcción de viviendas y el ingreso de nuevos habitantes y finalizo con el hostigamiento para que se vayan.
La otra etapa fue ingresar a las villas para encontrar a los dirigentes más activos porque hacían reuniones secretas y generaban movilizaciones.  Los compañeros eran investigados y los milicos debían encontrarlo prontamente para que no generen más ruido y no sumen más compañeros de lucha. Así perdimos al Padre Carlos Múgica y a muchos compañeros que dieron su vida.
También se enfrentaron a las topadoras, esas grandes maquinas que  ingresaban con la orden de demoler las casas de chapa y cartón sin importar si allí había familias. Los milicos ingresaban con camiones donde cargaban las cosas personales de las familias, junto a las personas y luego los tiraban fuera de General Paz.
Las políticas de erradicación de las villas continuaron durante el neoliberalismo y parecen similares a las que tiene hoy en día el macrismo que especula con los terrenos y necesita liberar el lugar para hacer sus negocios. Hoy en día las topadoras vuelven a ingresar en nuestros barrios vulnerados como el día que volvieron a destruir las casas construidas por los habitantes del barrio Papa Francisco el año pasado. 
Las políticas por parte de los jefes de gobierno hasta la fecha no se alejaron de estas siniestras prácticas: erradicar a los villeros, estigmatizarlos y sacarlos de la ciudad de Buenos Aires y poner una ciudad en “orden” y “Linda”. Hoy la lucha de los compañeros sigue en pie mediante movilizaciones reclamando por la urbanización de las villas.
En memoria de los compañeros villeros desaparecidos, hoy en el día de la Memoria, Verdad y Justicia los recordamos con alegría y reivindicando esa lucha por la cual dieron su vida… una sociedad justa para todos y todas.