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Alertan sobre el estado de las viviendas nuevas del Sector YPF de la Villa 31

El Observatorio Del Derecho a la Ciudad, la Cátedra de Ingeniería Comunitaria de la Facultad de Ingeniería de la UBA y la Defensoría de Laburantes realizaron un relevamiento de 45 hogares en 19 de los 26 edificios del conjunto habitacional de viviendas nuevas del Sector YPF de la Villa 31.


Filtraciones de agua en techos y pareces, herrajes en mal estado, mala aislación térmica, mal funcionamiento de luces y enchufes, provisión de agua insuficiente. Tales son algunos de los problemas detectados en viviendas construidas por el GCBA, para personas relocalizadas no siempre de forma consensuada. Riesgo de más gentrificación.

El Observatorio Del Derecho a la Ciudad, la Cátedra de Ingeniería Comunitaria de la Facultad de Ingeniería de la UBA y la Defensoría de Laburantes realizaron un relevamiento de 45 hogares en 19 de los 26 edificios del conjunto habitacional de viviendas nuevas del Sector YPF de la Villa 31. El resultado expuso las falencias de las construcciones del Gobierno porteño y los inconvenientes con los que lidian vecinos y vecinas en el día a día.

El informe expuso deficiencias en componentes e instalaciones. Los principales problemas son las filtraciones de agua en los techos (73,8% de los hogares encuestados), filtraciones en las paredes (69%), superficies rugosas y desparejas en los pisos (88,4%), herrajes en mal estado (73,3%), aislación térmica (57,1%) y acústica (81,4%) percibida como mala, mal funcionamiento de luces y enchufes (76,7%) y la insuficiente provisión de agua fría como caliente (81,4%).

También se revelaron deficiencias en los servicios de agua y electricidad en los espacios comunes (pasillos y escaleras), provistos por paneles solares. Ante estas situaciones, el 93,3% de los hogares realizaron reclamos ante la secretaría responsable, de los cuales el 95,6% no recibió solución. Muchos reclamos fueron iniciados desde el momento mismo de la entrega de las viviendas.

La persistencia de los defectos constructivos señalados puede ser causa de daños mayores en los componentes y en la totalidad de los edificios, poniendo en juego su durabilidad, advirtió el estudio.

En tanto, el informe plante la “hipótesis de que en el contexto de vulnerabilidad que implica la relocalización de vecines del Barrio 31 a las Viviendas Nuevas, la regularización dominial, acompañada por edificaciones que no garantizan la habitabilidad de las viviendas podría actuar como rápido incentivo a los habitantes para ceder sus derechos de propiedad. De esta manera, el proceso de reurbanización funcionaría más bien como método expulsivo, liberando el barrio al mercado inmobiliario formal y desatando un proceso de gentrificación”.

Tras la encuesta entre familias, el relevamiento señaló que “se expresan preocupaciones acerca de la seguridad y de las consecuencias de vivir en ambientes insalubres, atentando contra los lineamientos propuestos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). También es necesario evaluar las consecuencias psicológicas de un proceso de relocalización no siempre consensuado”.

Les autores del informe alertaron que “el GCBA debe garantizar la solución de los defectos constructivos y vicios ocultos denunciados, garantizando las condiciones para la habitabilidad de las viviendas nuevas y su durabilidad en el tiempo, proveyendo las instalaciones faltantes y reemplazando o reconstruyendo las instalaciones o infraestructuras defectuosas, asegurando la seguridad y salubridad de las familias y sus hogares”.

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