Salud

Alerta Sifilis

La infección que a finales del siglo XV arrasó Europa crece en la Argentina de 2019. En cuatro años, se triplicaron los casos registrados en adultos y también aumentó la tasa de sífilis congénita, por transmisión de la madre al bebé

Según el último boletín sobre infecciones de transmisión sexual del ex Ministerio de Salud, durante los últimos años -en todo el mundo y en especial en América latina y el Caribe-, se ha observado un aumento en la incidencia de las infecciones de transmisión sexual (ITS), con un claro predominio de la sífilis por sobre las demás.

A diferencia de otras ITS, la sífilis no se manifiesta inmediatamente. Tras un período de incubación de entre dos y seis semanas, suelen aparecer úlceras en la piel (chancros), que a menudo son indoloras y se ubican en la zona genital o en la boca. Como en la mujer muchas veces quedan ocultas, es frecuente que las infectadas no noten su existencia. El contacto con el chancro propaga la infección.

Luego, las úlceras se curan solas pero la infección continúa y, con el tiempo, se manifiesta a través de manchas rojas en el cuerpo, dolores de cabeza, malestar general. En su etapa final –que puede ocurrir años después del momento de la infección- ataca al sistema nervioso central.

Los datos oficiales hablan de que la tasa de casos reportados en varones y mujeres jóvenes y adultos en la Argentina se ha triplicado entre 2013 y 2017: pasó de 11,7 a 35,2 por 100 mil habitantes. Lo mismo ocurre con la sífilis congénita, es decir aquella que se transmite de la madre infectada a su bebé a través de la placenta, en el embarazo, o durante el parto. En las pruebas de rutina que se les realizan a las embarazadas, la infección por sífilis pasó del 2% al 3,2% en ese mismo período de tiempo.

Pablo Albaneses es pediatra en el Hospital Tornú y parte del ex programa Cuidarse en Salud. “Las enfermedades de clínica solapadas, como la sífilis, a veces sólo aparecen en chequeos. Pero, culturalmente, en la Argentina el chequeo no existe y cuando lo querés hacer los hospitales no tienen turnos –cuenta-. Está pasando con los embarazos, donde las embarazadas no pueden realizarse los controles regulares porque no consiguen turno. Cuando comparás embarazo controlado con no controlado, el riesgo de enfermedades en el segundo aumenta exponencialmente. Una de ellas es la sífilis congénita”. En 2017 (último dato disponible), la región Centro y el NEA son las que presentaron las tasas más altas de sífilis congénita, con 1,9 y 1,7 niños cada mil nacidos vivos respectivamente, seguidas del NOA (1,6), el Sur (1,5) y Cuyo (0,5). Las provincias patagónicas son las que dieron el salto más alto en este período: pasaron de 0,5 en 2013 a 1,5 en 2017.

En lo que refiere a los adultos, el informe indica que todos los grupos etarios se ven afectados por las ITS, pero la mayor tasa de muertes por estas infecciones se manifiesta en la población sexualmente más activa. En este sentido, los adolescentes son altamente vulnerables, así como las personas privadas de la libertad y en situación de calle.

Sin embargo, en otras poblaciones la sífilis puede no aparecer gracias a los prejuicios médicos. “No todos los y las profesionales de la salud les ofrecen a las personas hacerse rastreo de sífilis cuando van a los controles, y eso tiene que ver con los preconceptos. Si la persona dice que tiene pareja estable, no le piden ni sífilis, ni hepatitis, ni HIV. Si es de clase media, tampoco. Sin embargo, es una mala práctica asumir que tener pareja estable implica no poder contagiarse una infección”, explica Charo Blasco, médica generalista que trabaja en la Villa 31 de la Ciudad de Buenos Aires.

Más infecciones, más pobreza
Fue allá por los finales del siglo XV que la sífilis barrió Europa con tasas de mortalidad muy elevadas. Casi cinco siglos después, en 1943, el tratamiento con penicilina a los infectados produjo un punto de inflexión en la historia de la humanidad.

Pese a la efectividad y antigüedad del tratamiento, esta suerte de rebrote actual no tiene en el informe oficial mayores explicaciones. “En el último tercio del siglo XX, hubo un descenso permanente de la incidencia de sífilis, asociado a las medidas preventivas que se generalizaron con la epidemia del VIH. Sin embargo, en los últimos años se observa una tendencia en aumento. Las razones que explicarían este hecho incluyen cambios en las conductas sexuales, el uso de drogas de diseño y, sobre todo, la reducción de las medidas de protección en las relaciones sexuales –arriesga el ex Ministerio-. Este cambio de tendencias ha coincidido con la mejoría en el pronóstico de las personas con VIH tras la introducción del tratamiento antirretroviral de gran actividad (TARV), que parece haber llevado a una cierta ‘relajación’ en las medidas de prevención”.

Para Albaneses, se trata de una afirmación peligrosa. “Hay que tener cuidado con las especulaciones. ¿Cómo lo demostraron? ¿Qué investigación científica respalda esa especulación?», se pregunta.

Y agrega: «Lo que sí está demostrado es que muchas enfermedades infecciosas, como la tuberculosis o las de transmisión sexual, están asociadas al incremento de la pobreza. En los países desarrollados, la gente se muere mucho menos de ellas porque hay herramientas para prevenirlas, como vacunas; hay antibióticos para combatirlas; acceso fácil a la salud; formas de diagnóstico precoz y de tratamiento. Pero todavía en Latinoamérica se muere mucha gente de enfermedades que se pueden prevenir, tratar y curar. El aumento de los casos de sífilis es un reflejo del deterioro del sistema de salud y de la crisis social”.

Mas info: https://canalabierto.com.ar/2019/05/27/sifilis-el-regreso-de-la-edad-media/

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