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Martes 29 de Mayo de 2018

Películas, juegos y una radio abierta para capacitar a los vecinos de la villa 21

Coca-Cola FEMSA de Argentina junto a la Fundación FEMSA respaldaron a la ONG Sumando Argentina, que llevó adelante el programa “Arquitectura Social”, que capacitó a 2.000 vecinos de la Villa 21-24, ubicada muy cerca de una de sus plantas.

En el marco de los talleres dictados por SUMANDO Argentina se realizaron más de 50 actividades en espacios públicos, como radios abiertas, proyecciones de películas y juegos para niños. “Son actividades pensadas para ayudar a los vecinos, por ejemplo, a mantener correctamente las instalaciones de agua en sus casas”, detalla Sol.

Los habitantes del barrio aprendieron sobre la importancia del acceso al agua potable y el uso de las instalaciones sanitarias, una problemática compleja que reviste mucha actualidad en el barrio. “Ahora se mezclan las aguas pluviales y cloacales, y eso tiene graves consecuencias para la salud”, puntualiza Sol. La gastroenteritis, por ejemplo, es algo muy frecuente en el lugar.

Sol no vive en la Villa 21-24, pero la conoce muy bien. Su trabajo sobre el terreno le ha valido el reconocimiento de los vecinos, que la reciben con un fuerte abrazo en el comedor social “Ayudame a Crecer”, situado sobre el Pasaje Daniel de la Sierra. Aquí almuerzan cada día 350 chicos y por la tarde sirven la merienda a 150 más. “Con los niños se trabaja más a partir del juego y lo lúdico para que aprendan a usar el agua con responsabilidad y la importancia de los hábitos higiénicos”, señala Sol.

“Uno de los principales objetivos de Coca-Cola FEMSA de Argentina es poder contribuir a la transformación de las comunidades en donde trabajamos y ayudar a mejorarlas. Nos alegra mucho saber que unos 2.000 vecinos participaron de este programa y van a poder disfrutar de estas obras de ahora en adelante”, asegura Germán Pennimpede, Director de Legales y Asuntos Corporativos en Coca-Cola FEMSA de Argentina.

Los chicos ingresan al comedor donde les servirán el almuerzo. Frente a las hornallas de la cocina está Magda Benítez, quien junto a su madre de 82 años prepara la comida para los niños del lugar. Ambas son muy cuidadosas con la preparación de cada vianda: “Siempre hervimos el agua. No podemos usarla directamente… hasta para tomar mate tenemos que hervirla antes”, explica resignada. Le brillan los ojos al pensar que muy pronto sólo deberá abrir la canilla para disfrutar del agua segura con la que tanto soñaron. Y a la que ahora saben muy bien cómo cuidar y aprovechar.