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Miércoles 04 de Abril de 2018

Obra musical del Padre Mugica regresa despues de la censura de la dictadura militar

El 23 de septiembre de 1974 un grupo de policías entró al Instituto de Cultura Religiosa Superior y fue directo a la sala donde Galo García, en aquel momento barítono del Grupo Vocal Argentino, probaba sonido para la función de esa noche. Iban a presentar por primera vez la Misa Para el Tercer Mundo.

El 23 de septiembre de 1974 un grupo de policías entró al Instituto de Cultura Religiosa Superior y fue directo a la sala donde Galo García, en aquel momento barítono del Grupo Vocal Argentino, probaba sonido para la función de esa noche. Iban a presentar por primera vez la Misa Para el Tercer Mundo del Padre Carlos Mugica, el cura villero, que hacía apenas cuatro meses había sido asesinado por una ametralladora anónima -o no tanto- en Villa Luro. “Desconecten todo muchachos”, dijo el agente que parecía al mando y por si quedaran dudas, agregó: “Esto está prohibido”.

El Padre Mugica murió atravesado por la ráfaga de una ametralladora que el 11 de mayo de 1974, lo alcanzó pasadas las 8 de la noche subiéndose a su Renault 4 azul, después de dar misa en la iglesia de San Francisco Solano. Un comando lo emboscó en plena calle Zelada y entre los artífices de su asesinato varios testigos creyeron reconocer a Rodolfo Almirón, el comisario en jefe de la “Triple A” (Alianza Anticomunista Argentina) comandada por José Lopez Rega, el grupo paramilitar artífice de amenazas, ejecuciones y desapariciones forzadas de personas durante la década de 1970.

Las palabras de Mugica van a estar otra vez sonando en Buenos Aires a más de cuarenta años. Palabras escritas para otros pobres, para otros explotados, pero que podrían ser estos. “En otro contexto, en otra coyuntura social, pero sigue pasando. Por esto también queremos darlo a conocer, porque esto sigue vigente“, remarca Fernando, mientras Galo vuelve a sentir la necesidad de citar al folclore: “En un momento se decía de Cafrune que era más peligroso él con la guitarra que un tipo con un fusil, por la pasión que generaba en la gente. Deseamos que no se apague este fuego, seguir sosteniendo esta velita, que se conozca, que la gente se pregunte cómo es y venga a vernos”.

Hoy el Quinto de Cantares está integrado por Fernando (tenor), Galo , el propio Escalada (bajo y guitarra), Eduardo Rozas (barítono y bombo), Rodolfo Amy (tenor segundo, charango y bajo eléctrico) y el hace apenas un año incorporado Guillermo Montecchia (bajo), el más nuevo del grupo, que en una charla casual le confía a Infobae Cultura un secreto sobre las razones que realmente lo empujaron a sumarse al proyecto.

Entre el 10 de diciembre del año 1973 y el 8 de enero de 1974 el Padre Mugica escribió la Misa para el Tercer Mundo. En ella, lejos de lo que podría pensarse de una tradicional misa católica, intentó dar cuenta en un registro testimonial de la realidad más palpable de América Latina, esa que ya les dolía a varios intelectuales de la época, que hablaba de la opresión sobre los que menos tienen, de las diferencias, de la explotación del hombre por el hombre. Que tenía pasajes tan gráficos como reales en los que ponía en palabras a las víctimas de turno, los hacheros del norte, los mineros bolivianos, los pobres:

Señor Dios, cordero de Dios,
que sigues desangrándote, en
los hacheros del Norte,
desangrándote.

En los mineros bolivianos, desangrándote.
En las favelas del morro, desangrándote.
En el frío de los pobres, desangrándote.
La carne del torturado, desangrándote.

(Fragmento de Gloria de Misa para el Tercer Mundo)

Mirá el video aquí: https://www.youtube.com/watch?v=arITGkeK1sE