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Sábado 03 de Febrero de 2018

"Quiero romper con el sistema que fomenta chicos perdidos"

La historia de un joven de 26 años que vive por la comunidad y trabaja por los vecinos y los jóvenes.

Cuando un pibe de alguna villa, logra pensar en romper “paradigmas”, dejar de ser eso que “el sistema quiere sea”, piensa en el bienestar de su familia, en mejorar su vida, la de sus vecinos y el bienestar del barrio, es un paso que no tiene vuelta  atrás. 
Uno de estos pibes, a quien le podemos poner nombre y apellido, que tiene una historia que contar y de quien muchos podemos y tenemos que aprender es Lucas Bogado.
 
Un pibe de 26 años, que vivió toda su vida en la 21-24, en el barrio La Loma. Desde que tenía “cero años”, como dice él. Y mientras nos sentamos en él merendero “El pasillo”, que también funciona como el comedor de su casa, recuerda: “Esta era mi casa, donde goteaba, y el techo era de chapa, yo tenía 12 hermanos, mis papas no podían comprarme todo lo que necesitaba”. Comenta sobre su infancia. Y describe una realidad dura pero cierta, algo que se cree lo “normal”, en nuestros barrios. “Y al salir a la calle, en la esquina ¿Qué encontras?: los pibes hacen la plata fácil, tiran giladas, y vos pensas que esto es tuyo, que esa es tu realidad, y que vos tenes que adaptarte, que ese tu destino. Y ahí empecé a hacer giladas a portarme mal, me dieron un tiro, caí preso, y yo tengo un hermano que murió por la violencia en el barrio”. Y así fue creciendo, como tantos otros jóvenes en las villas, desde hace mucho tiempo, como ahora y seguramente mañana también. 

"Yo siempre hablo de la “sociabilidad compartida”, que es el lugar en donde uno se desenvuelve, si vos desde chiquito vivís en el barrio, y desde que sos un niño empezas  a ver que la onda es tener el último celular, la última zapatilla, cadenita de oro, consumir y vivir feliz como te dice Coca-Cola. Siempre vas a pensar que eso es lo que está bien. Y cuando empecé a replantar mi vida dije: ¿yo realmente quiero eso para mi vida y mi familia?, sobre todo pensaba en mi vieja. Yo realmente quiero estar preso o muerto, por el último J7"-  dice Lucas-  "yo quiero romper con este sistema que fomenta chicos perdidos, en la droga, con el choreo, que siempre seamos los albañiles y empleados de nordelta o de tigre, y no es que eso no sea digno, solo que cada uno tiene que elegir no solo  obedecer. Yo quería romper con ese paradigma".

Y esta es una de las muchas veces que un pibe piensa en su vida, intenta “rescatarse” y poder caminar bien, pero es mejor cuando se camina acompañado y en comunidad, y el entre las pocas opciones que da el barrio, encontró un espacio, al cual todavía pertenece y ahora es uno de los referentes. “En ese momento nosotros ya teníamos un lugar donde podíamos hacer lo que queríamos, siempre que sea bueno para el barrio, un espacio que una vecina nos había prestado. Y nosotros dijimos que íbamos a armar un Centro Cultural. También la organización social a la que pertenezco estaba dando vueltas en el barrio. A mí me invitaron a hacer un taller de serigrafía. Y Fui. También me empezaron a invitar a la radio, contaba lo que pasaba en el barrio, hablaba sobre la violencia institucional, que es una lucha a la cual me sume, contar lo que pasa cuando la policía caga a palos a los pibes solo por ser villeros, cuando los mata y nadie dice nada, la estigmatización que hay y como eso era algo común. Y desde ese momento empecé a recapacitar, me acorde lo que fue la crisis del 2001, cuando llego Néstor, cuando empezó a decir que los jóvenes debíamos involucrarnos, que teníamos que ser partícipes de la política, y me sume desde ahí…., fue una decisión personal, yo entendía que si uno quiere cambiar la realidad del barrio, la de sus vecinos, primero debe cambiar uno mismo. Sabiendo que la militancia y la política es una herramienta de transformación”. 
Y lo que Lucas comenta se hace visible todos los días, con acto concretos, “A base a la necesidad que hay en el barrio, puse mi casa para poner un merendero. Que es uno de los tantos merenderos de la CTEP. Todo lo que conseguimos es a través de la pelea y la organización popular, algunas vecinas también ponen  su casa, y repartimos la leche a los chicos, un nutriente básico, que muchas veces no se cumple y que solo nos lamentamos cuando le va mal en la escuela. Allí también se juega con los niños, hacen boxeo, lo importante incentivar a los chicos que hagan algún deporte que hagan algo, descolgar un poco, con lo que pasa en el barrio. Intentamos enseñar el respeto, la solidaridad, por la gente. Muchas veces se dice que los más grandes están perdidos, por eso hay que trabajar por los más chicos”. 

¿Cuáles son las necesidades principales de este sector del barrio?
Creo que como en todos los sectores de la villa 21, el gran problema es el consumo de los jóvenes, hay muchos amigos y compañeros que van cayendo en eso. Otro gran tema que tenemos, principalmente en el verano, es el agua. Acá el agua no llega, es una problemática de todos los años, y lo que genera a veces es conflicto entre los vecinos. La ausencia del estado es imposible de ocultar y la urbanización viene muy lenta o no hay voluntad de que se cumpla una necesidad básica, como es el agua. Cada año la historia se repite y siempre es una promesa en tiempos de campaña electoral, pero en el día a día, somos nosotros los que tenemos que levantarnos a las 4:30 a.m. para ver si sale agua, juntar firmas para que el camión de agua entre un poco más, cargar los baldes y ayudarnos con un poco de agua, cuando a un vecino se le termina o no pudo cargar. 


¿Cómo fue la experiencia de participar en la misa del Papa en Chile? 
Tengo que agradecer a los compañeros de la conducción del Movimiento Evita, que me dieron el lugar para visitar al Papa Francisco a Chile. Fue una gran experiencia con la colaboración de los hermanos de la comunidad mapuche, que también fue posible gracias a ellos. Acampamos la noche anterior a la misa para estar lo más cerca posible y me quedaron en la mente un par de cosas, como el Papa sigue pidiendo perdón en nombre de la iglesia por todos los genocidios en América Latina, pedirnos ser artesanos de la unidad. Y también esto de que para que haya paz es necesaria que el pueblo sea participe de las grandes decisiones nacionales. Estas reflexiones, estos pedidos, hace que el Papa sea un Papa de los pobres, y más en este contexto, donde los sectores con poderes, toman decisiones solo a partir de sus propios intereses,  por eso Francisco no es querido por los grandes medios, lo normal era que respondiera a los intereses  de los ricos, y este Papa no solo que no responde a ellos, sino que además los contradice. 

¿Qué pensas de los jóvenes? 
Creo que cada joven debe seguir su sueño para salvarse, así como lo hice yo con la militancia, que haga aquello que ama, que estudie que se haga profesional desde ahí. Romper con el paradigma de que el villero está destinado solo a la droga, la delincuencia o a los enfrentamientos entre nosotros, que son realidades de todo los días. Y por eso los referentes debemos dar el ejemplo, incentivar la solidaridad, el respeto, estar a la altura de ser buenos referentes, así como también es Mundo Villa, para muchos jóvenes. 

¿Lucas cómo te ves en un futuro? 
En algún momento me gustaría representar al barrio, porque desde un espacio de poder se puede dar el ejemplo y obtener recursos para ayudar realmente a la gente. Y demostrar que desde la política se puede transformar la realidad de muchas personas sin ensuciarla. Y como dije al principio, lo poco que vamos consiguiendo es a través de la pelea, de la organización, y muchas veces hasta recibiendo balazos de goma.