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Jueves 30 de Noviembre de 2017

Guido Fuentes: "Mi alegría pasa por ver a las chicas sonriendo cuando modelan"

Guido Fuentes es un diseñador boliviano que llegó al país hace 23 años. Hace nueve años armó una escuela de modelos en la Villa 31 y hoy es un referente de la moda que encaró ese mundo desde un lado social. Entrevista exclusiva.

  • Las modelos de la Escuela de Modelos "Guido Model´s" en Villa 31. PH: Guido Fuentes

¿Cómo arranca tu pasión por el diseño y el modelaje?
-Yo creo que todo viene desde chico, por lo que yo me acuerdo ya jugaba con las sábanas de mi mama y a mi hermana más pequeña la torturaba, porque la maquillaba, la peinaba, le hacía los rulos. Una vez hasta me animé a cortarle el pelo a mi madre y se puso a llorar porque ella lo tenía largo y yo se lo dejé super cortito. Desde chico empezó toda esta pasión sobre el diseño, la moda y el modelaje. También aprendí mucho en la casa de unos parientes, ellos tenían una importante casa de modas. Eso influenció mucho para que yo pueda sentir todo esto de involucrarme en este mundo tan difícil de la moda

¿Hace cuánto que llegaste al barrio?
-Yo llegué hace casi 23 años, yo creo que muchos inmigrantes vienen acá a superarse y a cambiar su vida, lo mio fue distinto, yo vine para encontrarme a mi mismo. Tengo dos familias allá en Bolivia, una de crianza y la biológica, entonces pase por muchas etapas, momentos difíciles y gracias al coraje que tuve, me vine a argentina, fui a Chile, a Perú, a Brasil, teniendo 15 años. Terminé acá en la Argentina y tuve que remarla como todos los que vienen acá, a poder valerme de mi mismo, porque uno tiene que vivir.

¿Con qué te encontraste cuando llegaste?
-Antes no vivía en el barrio y cuando pasaba por ahí las casas eran de cartón y solamente de planta baja, y yo decía  "nunca viviría acá", porque después de haber vivido otra vida, y la vida y las circunstancias me llevaron a vivir en el barrio.

¿Cómo enfrentaste esos prejuicios?
-Creo que como toda persona de afuera, es difícil cuando una va o está pasando le da miedo. Yo cuando llegué no salía de mi habitación, no quería ni ir a comprar pan, había algunas personas que me conocían, porque mi abuela era una persona muy conocida en Bolivia y por lo tanto sabían quien era. Algunos me decían "Guido porque no te volvés, que haces acá". Fue un poco difícil, lo sobrellevé y fue el primer lugar en donde puse mi peluquería, con un letrero y arranqué.

¿Cómo se te ocurrió armar una escuela de modelos?
-La cosa no era hacer una escuela ni agencia de modelos, es simplemente de sacarme el gusto de hacer un evento en el barrio. En el 2008 yo vi que armaban un escenario en donde agasajaban a los  chicos por el día del niño, y me pareció raro ese contraste de los edificios de Libertador, la terminal de ómnibus más el barrio de las casitas simples, donde había barro. Dentro de mi locura me imaginé una pasarela en medio de todo ese contraste de mundo, clases y dije "bueno, porque no lo hago yo". Empecé a tocar la puerta de todas las señoras que conocía para que vengan a hacer los cursos de modelaje, porque los iba a dar gratuitos para hacer un desfile ahí. Obviamente las madres no me creían, desconfiaban y decían "¿qué queres hacer con mi hija?". Ahí empecé con esta locura de Guido Model´s

¿Cuál fue el proceso de la película que relata tu vida y tu sueño de esta escuela de modelos?
-Y la verdad es tal cual es mi trabajo, no está guionado ni nada. Una de las propuestas que yo hice fue la de viajar a Bolivia para mostrar el origen de donde vengo. Viajamos con toda la producción, fue difícil y hemos tenido encontronazos pero salió este documental y la verdad que cuando la vi me emocioné muchísimo. Ganó como mejor edición, mejor película Iberoamericana, ganó en Mar del Plata. Contento con todo esto que representa el trabajo que hago. Ya que el mundo del modelaje es visto como algo frívolo yo lo llevé por el lado social, ayudando a un montón de chicas y chicos, dando cursos gratuitos, diseño la ropa, maquillo, peino, soy fotógrafo y todo lo hago gratis para las chicas del barrio. Ahora estoy apuntando a salir un poco más, a llegar a más gente porque hay muchísima gente que me mandan mails y mensajes para que los chicos y chicas puedan venir a la escuela de modelos, pero se complica. Es entendible que la gente todavía no pueda confiar para ir solos al barrio de retiro, es más cuando yo diseño los vestidos tampoco puedo venderlos porque ninguna señora entraría solo para comprar eso.
Hay desfiles que yo hice en Bolivia y al terminar todo el evento, regalaba todos los vestidos al público y hasta se peleaban. Los eventos que me gusta realizar a mí, son al aire libre más que nada porque yo creo que todos tienen derecho a un espectáculo o desfile de modas., por eso los hago en espacios públicos. 

¿Quién paga todo eso, de dónde sale la plata para los eventos?
-Hay algunos eventos que sí son contratados pero la mayoría los paga Guido Fuentes, osea yo. Pero es algo que me encanta y hace que siga viviendo y teniendo un futuro para mi. A parte de cumplir mis sueños, también se los cumplo a las chicas y chicos, en los minutos o segundos que dure su pasada, se sienten especiales y que quiero que todos las traten bien porque se lo merecen. Se sienten únicas ese día y eso es lo que me motiva a seguir luchando y remando todos los días.
Muchas veces remar se hace difícil sobre todo porque es complicado pertenecer al barrio y al mundo del modelaje por razones culturales, sociales y económicas y los prejuicios.

¿Cómo es encontrarse con otras modelos, escuelas, esa diferencia cultural y social entre las chicas?
-Sí vos ves a las chicas no hay tanta diferencia, son todas divinas. Pero creo que el prejuicio lo tenía yo más que ellas. Yo recuerdo cuando fuimos a un casting de Circo Mundial, habían como 400 chicas, un montón y yo fui con tres y decía "no creo que queden", porque uno veía cada monumento, y yo empecé a arreglarlas a maquillarlas, las retoqué, hicieron la fila y quedaron dos de ellas. Yo estaba super contento, cada vez que las chicas tienen un evento yo las acompaño, no van solas. Y vamos a seguí remándola, porque mi alegría es ver la sonrisa y el cambio de las chicas, hablo de ellas y de mi trabajo con toda la pasión que tengo. Y no solamente cambian las chicas, en cierta forma también cambia la mentalidad de los padres.
El modelaje no es la única alternativa, hay otras pero tal vez esto las ayude un poco a abrir las puertas de su verdadero oficio y a saber que es lo que quieren en su vida.