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Miércoles 29 de Noviembre de 2017

Más horas en el gimnasio, menos horas en la calle

Miguel Oviedo tiene un gimnasio a una cuadra de la villa San Petesburgo, lo bautizo “La Tierrita” en honor al barrio. En el día a día más de 45 chicos y chicas aprenden como esquivar los golpes que les plantea la vida.

  • Los chicos de "La Tierrita"

Por Gustavo Lara

El sol reseca la tierra de las calles que pronto se esparce por todos lados ante cada brisa, agobia el calor y el polvo, en un pasillo unos niños juegan con agua, mientras dos señoras toman mate.

Miguel Oviedo tiene un gimnasio a una cuadra de la villa San Petesburgo, lo bautizo “La Tierrita” en honor al barrio. En el día a día más de 45 chicos y chicas aprenden como esquivar los golpes que les plantea la vida. Miguel después de atravesar distintas y muy marcadas etapas en su vida en las cuales no escapó a una realidad que hoy enfrenta casi rutinariamente, desidia, drogas, violencia y necesidades por donde se mire; eligió cambiar pero no solo cambiar él, también ofrecer una herramienta de cambio a los pibes del barrio.

Arranco en un garaje improvisado a la entrada de su casa en la "San Pete", pero al ver como iba creciendo la cantidad de chicos que iban, decidió alquilar el salón de un club, y es donde ahora entrenan chicos de ambos sexos e incluso adultos que encuentran en “la Tierrita” un lugar donde no solo pueden ejercitarse sino también un lugar donde los contienen, comparten y pasan buenos momentos. “Siempre pensé el deporte como motor de transformación social, ver a los chicos haciendo cosas malas, comportándose de manera violenta con todos y más aún perdiendo la fé de que pueden hacer otras cosas, cosas positivas de sus vidas, ayudar a los demás y comprometerse”. 

“Estamos trabajando ya hace 5 años, intentando mostrarles algo nuevo a los chicos. Todo lo que conseguimos hasta ahora es a pulmón, a veces hacemos festivales, pedimos donaciones, todo nos viene bien, porque necesitamos muchas cosas. Ya sea desde gaseosas que a veces nos traen. Yo entrené 9 años, solo hice 7 peleas de amateur, me relacione con amigos, con gente profesional,  fui tomando un poco de cada uno, y se lo transmito todo a los chicos. Tenemos muchos pibes y eso es lo que más me motiva", dice Miguel.  

"Las tres o cuatro horas que estamos en el gimnasio, son horas que ellos no están en la calle, y si vemos a alguno le contamos del gimnasio y lo invitamos….todo es gratuito, pero cada tanto pedimos a los que pueden 100 o 200 pesos, para comprar ciertas cosas, por eso también recurrimos a través de ustedes para que cuenten lo que hacemos, y ver si alguien nos puede ayudar, ahora necesitamos vendas para los chicos, guantes, guantines. También soñamos con poner un comedor, porque a veces los chicos vienen sin comer, y para la actividad física uno debe estar bien alimentado. En este momento tenemos alrededor de 30 chicos, chicos que compiten, otros que estas aprendiendo, gente que no sabe mucho, adolescentes y gente grande. Ahora todo está muy jodido, hay mucha droga, y nosotros tratamos de acompañar a los chicos que intentan recuperarse. Trabajamos con 4 en este momento, pero son muy inestables,  van y vienen, es muy difícil salir, nosotros trabajamos la contención.  Por eso necesitamos la ayuda de todos los que quieran colaborar con nosotros va a ser de gran ayuda para la vida de todos los que componen el gimnasio y el barrio mismo” cuenta Miguel con elocuente verborragia. 

La Villa San Petesburgo o “San Pete” como le dicen esta hace más de 40 años y alberga a unas 500 familias, la circundan “Villa Palito” y la también tristemente la famosa ”Puerta de Hierro” . Recientemente la Gobernadora María Eugenia Vidal anunció la urbanización de varias villas denominadas “peligrosas” entre las que se encuentran las aquí citadas, un mensaje alentador para todos quienes habitan y sufren las carencias, aquellos que son víctimas de la violencia y el abandono del estado. Ayer, hoy y siempre.