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Cultura
Domingo 19 de Noviembre de 2017

“La cultura es una herramienta que fortalece y empodera”

Nidia Zarza, presidenta de la ONG Fraternidad del Sur, estuvo en piso de Mundo Villa y charló sobre su niñez y de los cambios que se dieron en las villas durante estos años. Entrevista exclusiva.

¿Qué recuerdos tenés de tu barrio?

-Uno se va volviendo viejo porque recuerda cosas de la niñez y piensa que todo tiempo pasado siempre fue mejor y no es así. Nuestra realidad era totalmente distinta había que  resignificar la palabra villero, tomar la posta en ese sentido. Hoy los pibes pueden decir, “vengo de una villa” y están parados desde otro lugar, pero tiene que ver con esta construcción del trabajo social que venimos haciendo desde hace muchos años.

No hace mucho leí un informe que decía que todos los nenes de las villas identificaban los colores grises y no los demás colores. Esto lo asociaban a que en las villas todo es gris, el cemento, el revoque, y recién hoy vemos pintura. Sin embargo tengo que recalcar que siempre hubo una alegría de compartir pequeños momentos que los disfrutábamos muchísimo. 

Recuerdo que mi primera salida fue a los 12 años y visitamos el Teatro Colón, fuimos a ver una obra de teatro con todo lo que implicaba, una puesta en escena espectacular, una experiencia nueva, te explota la cabeza a mil, esos sonidos. Todo es un descubrimiento, inmenso en lo cultural y lo conocí a través de los curas villeros, la parroquia, pero siempre sentí que la cultura es transversal y no debe tener ninguna bandera que te cuestione.

Es por eso que hicimos Fraternidad del Sur y empezamos dando talleres de fotografía, no teníamos un espacio físico y los dabamos en las plazas.


¿Cómo fue la creación del primer cine adentro de una villa en nuestro país?

-Tengo que remontar a cuando trabajaba junto al fundador del INADI, Victor Ramos, tuve la suerte de participar de ese proyecto que hoy es una realidad, como tantos otros.

Viví toda mi vida dentro de la Villa 21, crecí dentro de los pasillos, y ya siendo adolescente, me acerqué a la Parroquia Nuestra Señora de Caacupé por talleres culturales e hicimos varios con mucha contención y muchas actividades.

Con Víctor empezamos haciendo trabajos sociales en las villas, a mi me costaba un poquito trabajar en mi villa, mostrar la realidad que teníamos. Pasaron varios años hasta que decidí conformar la ONG, pero ya trabajamos en un montón de proyectos y ya estaba la sociedad, veníamos laburando en varios documentales. Así nace la idea de armar un proyecto donde contar la historia de las villas. Yo veía que los habitantes de las otras villas, mostraban y contaban su realidad, las ilusiones, las alegrías y de como defendían una identidad que es la de ser villera. 

Conocí a una mujer que había sido víctima de la dictadura militar y que fue exiliada política. Ella cuenta en el documental que es oriunda de la provincia de Corrientes y vivía en la Villa 1-11-14, y que cuando escuchaba un chamamé ella se ponía a llorar. Y yo me decía “cuan importantes son los orígenes que te marcan culturalmente y te dan tu lineamiento y fortalezas, pero lleva mucho tiempo aceptar eso”. Le propongo a Víctor, contar lo que pasaba en la Villa 21 y así nace “Villera Soy”.


¿Qué crees que significó  Fraternidad del Sur y cómo impactó eso en la vida de los vecinos?

-Fraternidad del Sur nace por la necesidad misma de realizar actividades, yo tuve la oportunidad como habitante de la villa de poder ver otras expresiones culturales y quería compartirlas, que otros jóvenes experimenten lo que yo pude conocer. Hay mucha gente que siempre tendió redes y que brindó herramientas para poder acercarnos desde la villa 

hacia lo exterior que a veces pareciera nos separa un abismo.

No había actividades para los chicos de 14 a 18 años, que una vez que terminan el secundario quedan sin ninguna actividad. Asi empezamos los talleres para adolescentes, hicimos un trabajo extraordinario, siempre en red todo tiene que ver con los trabajos de las organizaciones vecinales del barrio pero sobre todo por desiciones políticas de gente a la que interesa cambiar nuestra realidad, que está dispuesta a poner el oído y a poner acción en los barrios. Fraternidad del Sur tuvo la posibilidad de tener más de 20 talleres culturales articuladas con otras villas.

El éxito de la película “La 21 Barracas” se filmó completamente dentro de una villa y fue guionada por los chicos de la villa con un léxico del barrio y dio la posibilidad de que otros directores apostaran a nuestro a barrio y generar trabajo. Hicimos muchas producciones, con Bruno Stagñaro y otros, yo recuerdo de estar filmando a las cinco de la mañana en la villa y que no pasara nada. Ese es un logro del cine, la magia del cine en donde muchos chicos se vieron protagonistas de la pantalla gigante y muchos de ellos hoy lideran proyectos, eso significa que el proyecto es exitoso en sí mismo.

Justo se cumplía el aniversario del Bicentenario en Argentina, a mi se me había ocurrido que podíamos hacer un Centro Cultural y Víctor decía -”No, que sea una de las casas del Bicentenario de la Nación”, y así fue. En ese momento el Secretario de Cultura, Jorge Coscia, decide sumarse a este proyecto y trabajamos en conjunto con muchísima gente.. Son 1500 metros cuadrados, con una sala impresionante y una diversidad de talleres única de la calidad y el programa no tienen nada que envidiarle a otros talleres de los centros que están por fuera del barrio.


Fraternidad es una organización de base que viene con un trabajo de muchos años, que se ve en el logro de la construcción de la Casa de la Cultura de la Villa 21 de la que vos fuiste la 1° directora, un hecho histórico.

-Vientos Limpios puso las bases de lo que son hoy los espacios comunitarios. La verdad que es muy difícil reflejar todo el trabajo que tienen las ONGS, como Vientos Limpios, y tengo que recalcar algo que dice Maxi Kopp, uno de los coordinadores: los que formaron Vientos Limpios eran chicos conflictivos que estaban por fuera de la ley y que a través de la cultura encontraron una manera de poder pacificar y dialogar. 

Es importante la cultura que pudimos desarrollar en todos los barrios durante estos años, una herramienta de cambio que fortalece, pase lo que pase y quedan empoderados.


¿Cuáles que crees que son los principales problemas que afectan a los jóvenes de hoy y los cambios que estos fueron atravesando durante los años?

-Cuando era joven la verdad tenía mucha esperanza de que el barrio estuviera urbanizado, y si bien hoy hay pasos concretos y otros barrios lo han logrado, la nuestra todavía no se concreta. La población sigue creciendo a niveles terribles por falta de créditos, por falta de posibilidades y de poder tener una vivienda, que no pasa solamente en las villas sino que es general.

Yo creo que el mal de todos los males es el hacinamiento, que genera violencia, conflictos, falta de luz, de agua potable.

Siempre se ríen porque hace un tiempo en un diario yo dije que Buenos Aires era una de las ciudades más ricas de latinoamerica y lo es, si uno compara las villas de capital. Los villeros eramos 150.000 habitantes, entonces se puede resolver, comparado con otras villas de latinoamérica, si hay una decisión política se puede resolver. Y creo que de los males que atravesamos, la principal es la falta de incentivos hacia poder desarrollarse plenamente como individuos con proyectos de vida. El gran problema que enfrentan los jóvenes, el para qué, ¿Para qué trabajar? ¿Para qué estudiar? Y todo es tan lejano, una vivienda propia es tan lejana y ese es el gran problema. La falta de expectativas para el futuro.


¿Alguna vez pensaste en hacer todo lo que hiciste? 

-La verdad que a mi me parece que recién empiezo, yo creo que vamos por muchísimo más, por muchos más directores, por muchas más directoras y por muchos más proyectos culturales que le cambien la realidad cotidiana de los nenes de hoy. Creo que esa fue una piedra muy importante que pusimos y ahí dentro está la semilla de algo que va ser totalmente revolucionario.