Lunes 18 de Diciembre de 2017 -

Secciones Opciones
Contacto
Sociedad
Miércoles 15 de Noviembre de 2017

"Ni encerradas, ni desaparecidas, con vida todas las pibas"

La Red de docentes, familiares y organizaciones del bajo flores, encabezan desde hace dos años la pelea por otorgarle a las jóvenes del barrio contención y ayuda en los múltiples casos de desapariciones que se han dado en el territorio. Entrevista exclusiva al equipo de la Red.

¿Cómo nació la red de docentes, familias y organizaciones? 
- La red surge en mediados del 2015, porque aparecen en simultáneo en distintas escuelas casos de grooming (acoso cibernético), que son amenazas por Facebook, perfiles truchos que se contacta con chicas de primaria, sexto, séptimo grado y se hacían los amigos o amigas, depende  y a partir del hecho de generar una confianza empezaban a pedir cosas, como fotos íntimas, teniendo relaciones sexuales, como contraoferta, sino cumplían con lo que pedían, mandaban fotos de donde laburaban los padres, la foto de la escuela, dándoles a entender que podía llegar a ocurrirles algo. A mí siempre me gusta recalcar la importancia de los docentes, que nos comprometemos con la tarea y damos el espacio para que las pibas puedan contar lo que les está pasando. Esto salta en la escuela, porque la piba cuenta, alguna maestra, o incluso de chicas que ya eran egresadas y que la familia vuelve a la escuela a pedir asesoramiento a sus propios maestros. Hay una construcción hecha en el vínculo súper importante y valiosa para la militancia que hacemos en las aulas. Despúes se hace un seguimiento de las denuncias, las causas están judicializadas.

El mismo año en que se crea la red, surge otra desaparición de una jóven del Normal 4, vecina de la Villa 1-11-14. El territorio en donde ocurren estos casos, se da limitado por las escuelas que hay alrededor y los centros y boliches ilegales que funcionan dentro del barrio. Los casos de desapariciones poseen similitud en la manera de accionar y en el regreso de la víctima. Los docentes que son afiliados al sindicato ADEMYS, se encontraron con una realidad muy parecida de casos, y pensaron como acompañar esas situaciones. Con el caso de esta jóven, la red comenzaba a armarse y los docentes se comprometieron a militar en las aulas y sumado el laburo en el territorio que poseen, más las familias que habían sido acompañadas por los casos de grooming, comenzaron a salir a las calles a pedir justicia.  

¿Cómo actúan cuando hay una chica desaparecida?
- Nosotros tenemos un protocolo a seguir cuando hay una desaparición en alguna escuela, familia u organización. Hacemos mucho acompañamiento a las familias y a los docentes, creemos que es importante en la búsqueda que la piba sepa que su familia la quiere, y que la está buscando, que la escuela, los docentes, sus compañeros y compañeras, también la están esperando y que vuelva. Muchas situaciones operan con -“bueno, no le importas a nadie”, -“estas sola en el mundo”. –“sos una mierda”. Hay que romper con estos tipos de discursos. También es un tema donde ir a hacer la denuncia. Porque en general las instituciones del Estado no son muy amenas, con las familias y más con las de los sectores más vulnerables, y ni hablar sin son inmigrantes, o “se cae el sistema”, “seguro que se fue con el noviecito“, “¿usted le pegaba?, seguro violencia familiar”, y así la catarata de escusas que van poniendo para no tomar la denuncia. Hemos aprendido que los mejores lugares para ir a hacer la denuncia son las oficinas de ATAJO, la sede del Ministerio de Justicia que labura en los barrios, que es trabaja con un equipo interdisciplinario y capacitado para asesorar y tratar bien a la gente, y ellos mantienen un seguimiento. Después hay todo un trabajo de visibilizacion en el barrio, que se está buscando una piba, con los medios cuando se puede, y algún corte en alguna intersección de cualquier avenida importante.

¿Qué pasa cuando las chicas vuelven a sus casas?
-Nos preparamos para brindar un acompañamiento importante porque hay todo un laburo intenso desde antes, durante y después. Primero con romper los discursos de los que hablaba, los estereotipos de género, prejuicios horribles que se les ponen a las pibas y adolescentes que no suman, porque la piba después tiene que volver a la escuela y no queremos que la señalen ni los compañeros, ni las compañeras, ni los docentes. Tampoco en el barrio, queremos que la gente entienda que está pasando, romper con esos discursos y el acompañamiento posterior, donde siempre es un aprendizaje.  Este año sumamos un espacio distinto, fuera la 1-11-14 en donde se pueda transitar una adolescencia más sana y cuidada, con  la responsabilidad es de llevar adelante un espacio donde escuchar esos reclamos o deseos de las pibas, entender las lógicas de estas nuevas adolescencias, que no fueron las que vivimos nosotros y tampoco son las de un barrio común, el contexto es completamente distinto y si bien sabemos que la violencia de contra las mujeres ocurre en todas las clases sociales, es una realidad que en los sectores más populares esta doblemente violentada y expuesta. 

¿Cómo es para la chica y las familias el “después” de volver? 
-Es muy común que las pibas después no quieran salir de sus casas, son como esos días de “resguardo”, como mecanismo de defensa. Lo que si suele suceder es que la propia familia no quiere que la piba salga y generan el encierro por miedo a que les pase algo. Una de nuestras grandes frases es “Ni encerradas ni desaparecidas, con vida digna todas las pibas”. Porque al final siempre hablamos de esto, de la vida completamente precarizada. De tener cero recursos para un montón de cosas, que la presencia de los adultos del hogar están ausentes, porque no existen o porque están trabajando 16 horas por día, y que con 15 años tenes a cargo el cuidado de tus hermanitos. Tareas domésticas, estas en un habitación viviendo con no sé cuántas personas, no existe el espacio propio, no tenes la plaza para juntarte con tu amiga o no podes pararte en la esquina porque está tomado por los narcos, son un montón de situaciones que son la contrapartida de la “libertad” del adolescente, que se ponen en juego. Entonces tienen toda la construcción de la subjetividad donde la piba se siente completamente encerrada en su cotidianidad. Y por ahí ve alguna vía de escape, donde claramente hay toda una organización por detrás, pensando en que ofertar para el consumo de la propia libertad –“bueno, me voy de boliche en boliche”, “de gira”, pero con cero cuidado y lleno de riesgos. Es una gran disputa entre una adolescencia “libre” respetando sus deseos y lo más sano posible. ¿Cómo hacemos?.

¿Encuentran mecanismos  similares en los distintos casos de captación o seducción de las chicas? 
-Es importante remarcar que nosotros no hablamos de captación, gracias a este espacio que fuimos construyendo, entendemos los deseos de las pibas, siempre tratamos de hacer el ejercicio de acordamos ¿Cómo éramos en nuestra adolescencia? ¿Quién no se quiso ir de boliche en boliche?, quedarse a dormir en la casa del novio, del pibe que te gustaba? ¿Quién no mintió en su casa? Para escaparse un fin de semana porque no te dejaba, no olvidarnos de las cosas que hacíamos nosotros mismos en nuestra adolescencia y de nuestros deseos. Y a partir de eso entenderlo en un entorno mayormente precarizado y con sectores de poder que están al asecho de los cuerpos de las pibas, al asecho del consumo, del negocio. Sabemos que hay boliches que funcionan en horario de escuela.  La justicia no tiene una intervención realmente profunda en estos casos. El crimen organizado necesariamente necesita de los altos poderes para funcionar. 

¿Cómo puede comunicarse con ustedes? 
 - A través de la página de facebook que se llama Red de Docentes, familias y organizaciones del Bajo Flores.