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Viernes 10 de Noviembre de 2017

Premio "Cruz del Sur" para el Padre Pepe

El padre José María “Pepe” Di Paola recibió ayer el premio Cruz de Sur que otorga la Universidad Austral.

El padre José María “Pepe” Di Paola recibió ayer el premio Cruz de Sur que otorga la Universidad Austral a los comunicadores sociales que, “con un desempeño profesional de calidad y con su vida personal, da testimonio de una coherencia de vida”

 Es la primera vez desde la creación del premio, en 2012, que lo recibe un sacerdote. Los anteriores ganadores fueron los periodistas Hugo Alconada Mon, María Areces y Federico Wals, y los comunicadores institucionales Marina López Saubidet y Lucas Oromí. Los candidatos son postulados por los alumnos, docentes y graduados de la facultad de Comunicación de esa Universidad y por un jurado integrado por cuatro anteriores ganadores. Esta vez fueron Areces, López Saubidet, Oromí y Wals.

Durante la entrega del premio, que se hizo en Pilar en el acto de graduación de la XXII promoción de licenciados en Comunicación Social, se afirmó que el padre Pepe “ha dado a conocer con constancia y valentía, las voces de aquellos que, como afirma el Papa Francisco, se encuentran en las periferias existenciales de nuestra sociedad, con el convencimiento de que una Argentina cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común, necesita integrar con cariño y proyección a los sectores más vulnerables.”

Al agradecer la distinción Di Paola, de 55 años, se refirió a la decisión de la Iglesia de que los sacerdotes vivan en las villas –de lo que se cumplirá medio siglo el próximo años- como el origen de un hecho de comunicación entre otras cosas por la posibilidad de escuchar a la gente y conocer sus vivencias y necesidades. Recordó “que nadie es tan sabio como para no aprender algo ni tan pobre que no tenga nada que enseñar. Todos pueden aprender del otro”.

Ante los estudiantes de la universidad y sus autoridades dijo que si tuviera que volver a elegir su vocación “seria de vuelta cura”. A pocos días de celebrar los 30 años desde su ordenación sacerdotal, agregó: “Estoy feliz de estar viviendo en el lugar en el que la Iglesia me puso, que es la villa de emergencia, y sé que cada día es un desafío. Esto no significa que no haya sinsabores, problemas o dificultades, pero no hay nada más lindo que después de un tiempo transcurrido sentir que esa vocación que Dios inspiró, y que inspira en ustedes, se pueda ir fortaleciendo para poder vivir con alegría a pesar de las dificultades que podemos atravesar en la vida"