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Miércoles 08 de Noviembre de 2017

Damián Quillici o el humor derribando prejuicios

Se dedica al Stand Up desde hace varios años. lucha contra los prejuicios con el humor y es un fiel representante del movimiento que se llamó "Stand Up Villero". Entrevista exclusiva.

Por Gustavo Lara*

 

Damián llega saluda, pregunta por el primer actor Julio Zarza Director de la radio Mundo Sur 106.5 y le da un gran abrazo cuando lo ve. Quiero que me saques una foto con “Tochiro” dice y rememora “La 21 Barracas” épica película que catapultó a la vida actoral a varios vecinos de la Villa 21-24 y fue dirigida por Víctor Ramos.

En segundos se ponen a planear proyectos, películas, series, historias de amor, desencuentros, tantas cosas que quizás la vida misma nos quede corta a todos. No tardamos en acomodarnos en el estudio de la radio y con un semblante serio nos cuenta sus inicios y cómo poco a poco fue madurando y encontrando su lugar y estilo.

-¿De dónde sos y cómo arrancaste en este camino del Stand Up?

Yo soy del barrio Las Tunas que queda en la localidad de General Pacheco partido de Tigre es el barrio más pobre del partido de Tigre, es un guetto rodeado por el Nordelta con toda la opulencia y la miseria junta. La diferencia es abismal entre la brecha social.

Hace cinco años que hago Stand Up laburaba en una fábrica, en Pepsico, y cansado de laburar para patrones, me tomé una licencia y comencé.

No es que siempre me gustó el Stand Up ni nada, de hecho empecé a ver Youtube y nada más. El humor siempre me gustó, era bastante espontáneo. Un día estaba andaba por el Paseo La Plaza, acá en la calle Corrientes y me dieron un volante, de un show de humor. Entre y salí de ahí diciendo que yo podía hacer eso, llegué a mi casa y me puse a googlear, ví que se estudiaba y me anoté.

También con prejuicios porque los cursos se daban en el Paseo La Plaza, me tomé el 60, fueron tres horas de viaje y todos mis otros compañeros uno era administrador de empresas, otro psicólogo y yo les decía que laburaba en Pepsico y ya no quería ir más en la primera clase.

Después me gustó la parte de escribir, en los cursos de Stand Up escribís de manera autorreferencial, cosas tuyas para hacer humor de eso. Entonces empecé a escribir sobre cosas de mi barrio, los remiseros, las bailantas y al profesor le gustó, me dijo que estaba  bueno eso porque nadie escribía sobre eso. Lo mostré en un escenario, justo antes de terminar el curso y gustó, hasta que un periodista del diario Perfil me hizo una nota y tituló en tapa Stand Up Villero y quedó. Y fue un camino largo dónde en cinco años hice de todo, fui evolucionando, pensando más en las cosas y me di cuenta de que con el micrófono y a través del humor se puede decir y hacer reír pero también dejar un mensaje muy importante.

Siempre está la costumbre, de hecho en dónde vemos en la tele que siempre se tiene que ridiculizar al villero, somos monstruos, mostrándonos como chorros, hablando con berretines y los que vivimos en la villa sabemos que no es así. Yo decía que tenía que cambiar ese discurso, porque sino me ponía de un lado que no me pertenecía. Hablar desde abajo y hacer humor con todo el dolor y las consecuencias de la marginalidad.

-A veces no nos damos cuenta y hay frases relacionadas con los barrios que parecen graciosas pero para nosotros no lo es. Y pasar de ese lugar en el humor es un poco así. Es lo más cómodo y lo primero que uno puede hacer. Aparte hoy parece que está incluso de moda la marginalidad, los chetos adoptan frases y palabras de los villeros para hacerse remeras, gato, loro por ejemplo, todas frases que por ahí son un parte de nuestra identificación y todos sabemos que hay cosas que no son así.

Y todos sabemos que se exagera mucho y que eso vende un montón y lo que escuchamos que dice la gente, esto de que se embarazan por un plan, que no quieren trabajar, que son todos chorros y que hay que matarlos a todos por eso. Me ha pasado de cruzarme en algún seminario o en la facultad y que me digan que yo no hablo como villero. Pasa, a mi me dicen vos sos villero pero te vas de vacaciones, vos sos villero pero lees.

Una vez estaba actuando en San Miguel y en el monólogo mezclo la filosofía con el lenguaje y estaba hablando de Nietzsche y una docente me dice, “Ah entonces vos no sos villero”, y es terrible porque nos tienen como brutos, que no leemos, que no sabemos nada, que para lo único que servimos es para limpiar baños y laburar de albañil. Entonces cuando salen estas cosas, rompemos las estructuras, se asombran todos y ya vienen los medios. A mi casa fue Telefé, y como mi casa no daba para lo que querían mostrar y la de un amigo si querían hacerlo ahí, o sea filmar el típico rancho. Yo quería mostrar una cosa distinta pero ellos querían mostrar la miseria y el morbo. Y la gente lo ridiculiza.

-Lo televisivo vende, pero vos pudiste salir y pelear desde otro lugar

Es pelear  y resistir, a mi los publicistas me dicen que tengo que salir y actuar más villero, que tome gaseosa manaos. Es que ellos estigmatizan e idealizan, y si hay pobreza pero no solo en la villa, también la gente que vive en situación de calle y no es de la villa, que eran de clase media y se quedaron sin nada. En mi barrio los pibes andan bien vestidos, es un barrio pobre pero hay otras prioridades, hay gente que prioriza, porque también la gente lo relaciona con la meritocracia y no es tan fácil decir el que quiere puede, cada familia es un mundo, cada persona tiene sus cosas y no todos tenemos la posibilidad. No todos tienen la misma posibilidad de hacer stand up, porque no quieren o no les gusta. Esa cosa inmediata y la gente que más se queja de los villeros son los de la clase media, porque no quieren que un pibe tenga el mismo celular que el que ellos se trajeron de Miami.

Es priorizar, nadie sabe que le lo que le pasa a la familia y al pibe.

-Somos producto del sistema capitalista.

Es el sistema capitalista que te dice que tiene que ser así y que uno tiene que consumir esto, comprarse aquello, la publicidad.

-Uno quiere pertenecer y poder vivir bien pero la realidad es otra.

Por eso hablo de la meritocracia, eso de laburar e ir a las marchas por $500. Se idealiza mucho al pibe de la villa.

-¿Se puede vivir del Stan Up?

Es remarla siempre pero si se puede, hay que moverse, yo ahora estoy laburando con una productora que me arma los shows, pero también es auto-gestionarse, buscar los bares donde presentarse, presentarse a la gorra. El tema es insistir, ser original, no querer parecerse a otro para pegarla, hacer reír y saber moverse. La persona que va a ver el show de Stan Up quiere reírse, ver humor. De hecho yo escribo también, paso música y con esto redescubrí cosas piolas, creía que mi vida iba a ser en torno a la fábrica. Las oportunidades hay que buscarlas y aprovechar todo lo que se presenta.

-¿Hay otras personas que vienen de los barrios más bajos que también están realizando este Stand Up Villero?

-Sí están mis compañeros Sebas Ruiz y Germán Matías del elenco que cada uno hace su unipersonal y su camino. Salieron muchos más que después dejaron por un montón de cosas es que si vos no te moves el ambiente te come y si no vivís de esto, laburas todo el tiempo.

-A parte te tenes que renovar todo el tiempo o ¿cómo es?

Si renovar, pero uno ya tiene una estructura armada, tener un registro de lo que se dice en el escenario, reformular chistes pero ya se tiene una base del material. Ahora estoy metiendo muchas cosas nuevas, más políticas, cosas sociales. Antes era más pochoclero lo más fácil y ahora vamos cambiando, no hacer humor popular sino incomodar un poco a  las personas.

-Es lo mejor parece, que vos le dejes dando vuelta una idea a alguien.

Sí, también uno después va encontrando su público. El público de la villa a mi no me sigue por ejemplo, pero no porque no les guste, no consumen stand up y no porque sean básicos. El Stand Up está orientado a la clase media que puede ir al teatro un sábado, el villero no va al teatro, porque no le alcanza, y la gente que sigue son militantes, estudiantes.

¿Qué podes contarnos sobre el documental que están filmando?

Ya está en la etapa final, le faltan algunas escenas. Es un documental en donde yo soy el protagonista y están desarrollando todo desde que arranqué, financiado por el INCAA y trata del Stand Up, como se metió en este ambiente, en un mundo en el que no pertenece. Al que no pertenece la clase baja y como nos fuimos insertando de a poco. Yo por suerte tuve la oportunidad de participar en festivales muy importantes, como el Festival de La Palabra en Tecnópolis, Ciudad Emergente, en la tele, Comedy Central que es un canal muy importante, giras, ir por las provincias y otros países. Me llamaron de la nada, porque yo arranqué de la nada, no tenía contactos de nada y salió así. El documental se estrena en diciembre “supuestamente” según dice y también participaron otros amigos de él que comparten la pasión por el Stand Up.

Hoy además de su cuenta personal de Facebook, nos hace reír y pensar desde la página “Freud de la Villa” con esas historias tan repetidas en los barrios pero que no dejan de emocionar y en nuestro caso identificarnos con cada personaje, gesto o palabra en fin dicen que desgracia mas tiempo da como resultado el humor y en este caso humor del bueno ese que tiene contenido, que te deja pensando, ese que rompe barreras mientras se toma una Manaos pomelo en cualquier esquina.

 

 


*Subdirector de Mundo Villa.