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Jueves 02 de Noviembre de 2017

Diego Laje: "Lo mejor que tiene el periodismo es poder contar historias"

El periodista Diego Laje participó de una charla con los jóvenes periodistas de Mundo Villa relatando su experiencia laboral, las diferentes realidades que le tocó vivir y la mirada que posee sobre el periodismo en general.

  • Diego Laje, en una entrevista en Santa Cruz- Bolivia. Fotografía: Ivan Perez Sarmenti

Creemos que con vos nos une el periodismo, pero también la vocación:

-¿Cómo nace en dos estas dos cuestiones? Fue como un arco, el periodismo fue algo medio increíble. Sabes que la primera nota que hice, escribí y publique fue a los 9 años. El tipo a quien le hice la entrevista se mataba de la risa, a los 9 años escribís muy despacio, yo no tenía grabador, era todo un desastre, el tipo me dictaba las respuestas. Desde ahí empecé a escribir y publicar todo el tiempo, en gráfica, que es la manera más fácil de entrar al periodismo, a los 19 años se me dio la oportunidad de participar de un programa de radio y hacia las columnas internacionales, quizás ya mostrando el perfil internacional del futuro, pero tenía 19 años, que iba a saber yo. Después empecé a salir más al mundo, empecé a viajar, se me dieron algunas pasantías, una muy rara en Asia, con el gobierno argentino, que nadie se presentó a llenar el formulario, el único que lo hizo fui yo, y así me fui a vivir a China por primera vez a los 22 años. Así empecé  a ver otras realidades y a conectarme con lo internacional que fue el área que me toco. 


¿Cómo fue tu experiencia en Asia y qué puntos encontras en común con Argentina o Latinoamérica en general? 

-Las noticias que difunden ustedes son las mismas que yo podría informar desde Asia, así de cerca y de conectados estamos del continente asiático. Hablamos de la trata, yo estuve cubriendo el tema de la Trata de personas en la frontera de Tailandia y Camboya, en Poipet, un lugar olvidado. Ese es el punto donde más gente se trafica en el mundo, pasa la gente por los pasos ilegales a Tailandia, en camiones, los meten de distintas maneras, para terminar en clubes nocturnos de muy mala reputación, fábricas, explotación sexual y no solo son mujeres, también hombres niños y ancianos, terminan en distintos lugares del sudeste asiático. Se puede ver como los suben a camiones jaulas, que son como una cárcel con ruedas, y vos te paras en Poipet, y los vez pasar, una caravana constante de jaulas llenas de gente, que devuelven a Camboya, y que al día siguiente van a intentar cruzar, y devolver a Tailandia. El punto de contacto es tan grande que no te podrías dar una idea. Toda una realidad nuestra se conecta con alguna cuestión del sudeste asiático. 


¿Estas arrancando una vocería en Greenpace? 

-Es un proceso natural uno como periodista es testigo y en algún momento tiene que decidir meterse. ¿Cómo podes meterte? De una manera independiente, sin depender de ningún gobierno, ningún partido político, ninguna empresa. Algo que venía observando en mi trabajo mismo en los barrios del Gran Buenos Aires, por ejemplo la situación del Barrio Rodrigo Bueno, donde el problema del plomo en sangre de los chicos, que juegan en el riacho tienen una tremenda concentración de plomo en sangre, que llegó hasta los oídos del Papa Francisco y hubo una gran cantidad de pronunciamientos. Me parece que el periodismo bien entendido, es un periodismo donde uno es testigo, no es parte. ¿Cuál es el mejor vehículo para tomar acción y ser parte? Pensé en Greenpace, que se financia de forma transparente, con aportes chiquititos, de centenares de miles de socios, para asegurar la independencia de las campañas. Estoy muy concentrado y preocupado por lo que pasa en nuestro país, se está hablando de un proyecto para reabrir un proyecto minero muy peligroso, el desmonte en este momento de 3000 hectáreas de bosque protegido, solo para darle un poco más de sabor a una bebida de reconocida marca de jugos de limones, en Salta. 


¿Qué es lo que más te gusta de gusta de tu trabajo donde te encontrás historias de todo tipo?

-Hay una constate que es contar hermosas historias. No hay nada más lindo para mí que contar historias. luando hice la historia de Dalma (equipo de Mundo Villa) para CNN, no hay nada más satisfactorio que contarle a muchos millones de personas o a poquitas personas, esto también está pasando en la villa 31, no es solo la fachada, atrás de la fachada hay una chica, una historia, una periodista, que está haciendo sus primeras armas. Ir un poquito más allá, meterte a charlar con la persona. 


¿Cómo ves el tema de internet en los barrios? ¿Cómo crees que ayudan a los medios más populares? 

-Internet me parece fundamental. Primero creo que el periodismo o el que está trabajando fuera del barrio, entre al barrio y se empodere,  que la gente tenga el poder, que la gente reconozca su derecho y al mismo tiempo su obligación de comunicar para afuera, y tomar el poder y la acción en sus manos. Uno de los pasos fundamentales para cubrir dentro de cualquier barrio, no solo desde el punto de vista de la comunicación, hay infinitas herramientas lo importante es poder utilizarlos.


¿Cómo los periodistas pueden utilizar esas herramientas para cambiar la estigmatización que hay hacia las villas?

-Creo que como analista comunicacional uno debe de buscar las problemáticas que conecten el “adentro” con el “afuera”. Por ejemplo sube el precio del tomate, hay que mostrar que en todos los barrios de Buenos Aires subió el tomate, ese es el tipo de historia que hay que contar como comunicador para demostrar que hay un denominador común entre quienes están de un lado y del otro. La tarea fundamental de comunicador, está en recordar que todos somos iguales y hay más cosas que nos unen de las que nos separan. 


Has sido corresponsal de guerra, contame alguna anécdota de lo que viviste en la frontera de Ucrania

-Hay que entender que esto no es una aventura, ni un chiste, es la vida real. Me tocó cubrir una guerra con frente y hoy ya no hay muchas así, ahora están todas mezcladas, no hay una línea donde diga hasta acá estoy yo, esta es tierra de nadie, y del otro lado está el enemigo. A mí me toco cruzar la tierra de nadie, entre los rebeldes pro rusos en Ucrania y del otro lado el ejército Ucraniano. Para cruzar del otro lado, primero que nada hay asegurarse que no estén en combate, te para un soldado.
Es el kilómetro más largo de tu vida, las manos van levantadas, mostrando que no tenes nada, el casco colgado detrás de la espalda, para que no piensen que tenes una bomba, no te tropezas, te vas con el chaleco antibalas, y no haces ningún movimiento brusco, vas caminando despacito, tranquilo, sabes que hay 5 miras telescópicas arriba tuyo.
Todo puede explotar en cualquier momento, vos estas en medio de un lugar en donde no sabes muy bien quién quiere dañar a quién y estas sacando fotos, no hay reglas, no hay códigos, no hay nada.