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Sábado 21 de Octubre de 2017

Era Santiago, la única certeza.

Podría haber sido cualquiera que se preocupe por el otro Un tatuaje, las marcas que uno elige hacerse por algo importante sirvieron por ahora para saber que era él, que una parte del calvario había terminado.

Podría haber sido cualquiera que se preocupe por el otro

Un tatuaje, las marcas que uno elige hacerse por algo importante sirvieron por ahora para saber que era él, que una parte del calvario había terminado, que dentro de todo el dolor de estos más de 70 días que se vivieron en la República Argentina y acompañado en distintas latitudes había encontrado algo, un mínimo detalle que diga que paso. 

Lo buscábamos con vida, lo queríamos con vida.


¿En qué momento nuestra democracia permitió esto? Siempre, siempre está latente que cualquier momento a la gorra se le puede pasar la mano, y a Gendarmería, ni te cuento. Si eso lo sabremos nosotros, ¿Cuántos Santiagos lloramos día a día?. Nos enteramos y nos duele. ¿Cuántos Santiagos mueren sin que sepamos? Muertes que se podrían haber evitado, muertes de las cuales el Estado es responsable. En muchas dimensiones, en la inoperatividad de las fuerzas de “seguridad”, en el odio que siguen sembrando, cada día, y que se lo ganan a pulso. Cada vez que gana el que más tiene. Cada vez que el más vulnerable debe defenderse con violencia.


Hoy, vemos cómo el pueblo argentino acompaña, se manifiesta con respeto, con silencio, esperemos que este momento de lucidez popular se mantenga, que tomemos conciencia de lo grave de la situación, de todo lo que debemos de seguir avanzando día a día para que los “Derechos Humanos” puedan cumplirse sin diferencia de clases.
Todo somos testigos de este nuevo capítulo de la  historia, donde esta se repite, los más grandes recordarán una época oscura, llena de dolor e injusticia, pero también de indiferencia por lo que le pasaba al otro, por lo que le faltaba al  otro, por la falta de sensibilidad de la mayoría. Hoy los más jóvenes somos testigos en primera fila de aquello que solo conocíamos por los libros o las historias de nuestros abuelos, aquello que Nunca Más creíamos que iba a pasar, que lo veíamos lejano y a veces hasta difícil de entender.
Ahora además de seguir pidiendo Justicia por Santiago, además de acompañar a la familia y a los amigos, además de llevar flores y fotos, además de concurrir a Plaza de Mayo, además de discutir, debatir y replantearnos el rol de los medios masivos de comunicación y la responsabilidad que tienen (y complicidad que tienen), además de  pedir Memoria, Verdad y Justicia, debemos de tomar plena conciencia de que Nunca la represión, la división, ni la estructura de un gobierno, ni de las empresas pueden valer más que una vida, más que una historia, más que alguien que está pensando y ayudando al otro.

¿Por qué será que todos los que luchaban por y con los oprimidos terminan de esta manera?                                                                                                                                   El Padre Carlos Múgica, El Che Guevara, y muchos de miles anónimos del día a día, y hoy confirmamos que se suma Santiago Maldonado.