Jueves 23 de Noviembre de 2017 -

Secciones Opciones
Contacto
Sociedad
Viernes 20 de Octubre de 2017

Buena atención, calidad y sabor en Las Palmeras de la Villa 31

Dentro de la Villa 31 en una de las calles principales funciona hoy uno de los mejores restaurantes de cocina peruana de la Ciudad de Buenos Aires. José Zapata, su dueño sirve los mejores platos al mejor precio y con muy buena calidad.

  • Bernabé Botte, fundador de Backstory Contenidos junto al equipo de Mundo Villa, en Las Palmeras

La Villa 31 es uno de los asentamientos más polémicos y mediáticos que tiene la Ciudad de Buenos Aires, no solo por su influencia política y gran tamaño, sino también por la eterna discusión respecto a qué legitimidad poseen los terrenos en los que se sitúa. Pero a la vez es rica en cultura por la creciente influencia migratoria, que ha llegado al barrio desde sus comienzos y que atraviesa a sus más de 40.000 habitantes.

La gastronomía es una de las principales fortalezas del barrio. La confluencia de la cultura regional desarrolló un importante espacio gastronómico para los vecinos y los amantes de la buena comida latinoamericana. Desde la primera entrada al barrio se pueden encontrar restaurantes, platos al paso  y hasta “fondas”, en donde se degustan desde ceviche y sopa de maní hasta una porción de chipa guazú para acompañar el borí borí.

Las Palmeras es uno de ellos, un  reconocido restaurante de cocina peruana que abrió sus puertas hace un año y medio y desde entonces ha servido en sus mesas platos exquisitos, que han devorado con gran entusiasmo, dos de los chefs más famosos que residen en el país: Donato De Santis y Christophe Krywonis. Además de agasajar a sus paladares, José les regaló su receta de ceviche, para que sus platos traspasen las barreras de la integración, que encanta a sus clientes por su gran sabor.

El dueño es José Luis Zapata. Nació en 1967 en la ciudad de Piura al norte de Perú. Desde sus raíces e infancia cosechó el amor por la cocina nacional y la curiosidad por los secretos de la buena sazón. Hoy maneja uno de los sitios con mayor relevancia dentro del barrio, por la popularidad que ha conseguido luego de las visitas famosas de funcionarios políticos, que supieron posicionarlo en los medios de comunicación. 

José, al igual que la numerosa población peruana del barrio, supo encontrar un lugar en donde desarrollar el arte de la cocina nacional. Dentro de su local, se puede degustar una amplia variedad de platos que disparan sabores de todas las regiones y que han perdurado desde las épocas precolombinas. Llegó al barrio a través de un amigo, quien le mostró el lugar y se lo ofreció, empujándolo a realizar el sueño de un  restaurante propio. Zapata quedó fascinado por los colores y la vida del barrio, además de las grandes posibilidades que tenía con su experiencia y su buena mano en la cocina. 

Dentro de su cocina, se puede degustar una amplia variedad de platos que disparan sabores de todas las regiones  que han perdurado desde las épocas precolombinas. La carta comienza con un Ceviche Mixto, con gran éxito entre los comensales y varía entre Pollo a la Brasa, Chancho asado con piña, aeropuerto, Tallarín Saltado, Sopa Wantam, Chaufa asado con tamarindo, Chaufa con pato asado, Sopa Womin, Caldo de Pollo con Fideo Chino y Leche de Tigre entre otros. Todos preparados en el momento y a la vista por José.

Varios turistas de Brasil, Colombia, Uruguay y vecinos de otros barrios ya han reservado las mesas de José en la Villa 31, para ser parte de la movida gastronómica.

Las Palmeras está ubicado frente a una canchita y frente al Galpón, un espacio que recibe a diferentes organismos gubernamentales y sociales que brindan servicios dentro del barrio, como la Anses, Ministerio de Salud, Dirección Nacional de Migraciones, talleres de música, informática y periodismo. 

Luis también es profesor en el Instituto Gastronómico Internacional. Allí desarrolló sus habilidades y comenzó a proyectar sus ganas de escalar en el negocio de la comida. Describe a la cocina peruana como una de las más evolucionadas de los últimos tiempos. Los turistas y los propios argentinos optan cada vez más por nutrirse con condimentos o saborear alguna de las variedades de papa que son autóctonas del Perú.

Desde su llegada al barrio, José tomó nota de los cambios que se están llevando a cabo y que son favorables para su negocio. Las obras de urbanización que superan un presupuesto de  $460.000.000 ya han marcado los principales cambios para la vida de todos los vecinos del barrio y de la ciudad. Arreglar calles e infraestructura y aportar soluciones a las necesidades básicas para mejorar la calidad de vida de los vecinos, son los principales objetivos de la Secretaría de Integración Social y Urbana, que está a cargo de la transformación del barrio y que lidera Diego Fernández. Uno de los proyectos que surgió a través de reuniones entre vecinos y funcionarios, es la creación de un polo gastronómico dentro del barrio, que reúna los sabores y aromas de todas las colectividades que residan allì y en la ciudad. José, al igual que otros puesteros, cree que es una gran iniciativa para incrementar las ventas y para lograr una verdadera integración entre todos los sectores. 

Mientras los proyectos y el barrio crecen y se moldean a los nuevos cambios, Las Palmeras sigue escalando por la calidad de sus platos e ingredientes, seleccionados y preparados personalmente por el dueño de la cocina, que asegura tener la misma sazón que cualquier otro restaurante de renombre, con el plus de consumir con un precio más bajo.