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Jueves 31 de Agosto de 2017

"La Esperanza como bandera"

Entrevista a Víctor López , vecino y delegado del Barrio La Esperanza.


 El Barrio La Esperanza se encuentra situado a un costado de la Autopista Cámpora a la altura del 1,5 km. En Villa Soldati. Hermano menor de Los Piletones barrio que los colinda, nació el 17 de diciembre del 2009 como respuesta a la creciente demanda habitacional y la ya acostumbrada indiferencia del estado. En el viven aproximadamente 500 familias. Víctor López de 33 años vive ahí casi desde el inicio de la corta pero muy luchada historia del barrio, compró su terreno en 1500 pesos un mes después de la toma un enero que no daba tregua y en la que su techo era una carpa y su piso la tierra misma. ¿Paredes? Sí, el horizonte, el horizonte de un barrio que se bautizó La esperanza y la lleva como bandera.


M.V: ¿Cómo llegaste al barrio?

V.L: Yo vivía en alquiler, mi nena recién había nacido y la verdad que la plata no alcanzaba un día unos amigos me comentaron sobre la toma y que estaban vendiendo terrenos baratos, no lo dudé ni un minuto y me vine a averiguar, a los pocos días ya me había mudado.


M.V: ¿Con que te encontraste?

V.L:- Y…al principio fue todo muy duro, no porque hoy no lo sea sino que cuando llegamos solo teníamos una lona que nos hacía de techo y dormíamos en colchones sobre la tierra o el barro mejor dicho. Pero todo se suplía con la solidaridad, los vecinos nos apoyábamos unos a otros. Al que le sobraba una frazada se la daba al que le faltaba, lo mismo chapas, maderas, cartón, etc. Todo lo que podía servir para hacer un poco más “habitable” nuestro nuevo hogar.


M.V: ¿De qué forma se organizaron para conseguir la luz y el agua?

V.L: En esa época la luz era fogata, todo era necesidad, necesidad total. Se formaron comisiones que se encargaban de ir a buscar leña hasta Varela y Ana Maria Janer, otros se encargaban de ir a buscar agua que por suerte a esa altura una familia de la manzana 10 de Los Piletones nos había habilitado una canilla para que podamos agarrar agua, asimismo con el tiempo pudimos engancharnos al poste de luz para tener electricidad, hicimos colectas entre nosotros para comprar los cables y los caños en lo que fue nuestra primera instalación. A medida que fuimos creciendo se fue mejorando la instalación siempre a instancias de los vecinos que ponemos de nuestro bolsillo para lograr mejoras sustanciales a nuestras familias. Actualmente el barrio tiene 12 pasillos y 8 referentes uno por pasillo y los problemas son casi los mismos los cortes de luz son constantes sobre todo en invierno y el agua no se puede tomar porque esta contaminada. El Gobierno de la Ciudad nos envía bidones de agua pero tampoco es agua apta para el consumo dado que muchas veces viene podrida.


M.V: ¿Se acercaron tanto del Gobierno de la Ciudad o De la Nación para solucionar sus problemas o al menos dialogar?

V.L: No nunca, hemos intentado una y otra vez conseguir algún canal de diálogo pero no nos han dado respuesta por el contrario dicen que no existimos no nos reconocen como un barrio. Nosotros lo único que pedimos es que nos hagan caso, que echen un vistazo para este lado. Uno se frustra mucho cuando habla con algún funcionario y nos dice que La Esperanza no existe. Nos dicen que La Esperanza no existe teniendo aquí más de 500 familias y nosotros les decimos que no, que La Esperanza si existe. Esperanza de tener un futuro mejor y un techo para nuestros hijos, porque al fin y al cabo La Esperanza es lo último que se pierde.