Jueves 23 de Noviembre de 2017 -

Secciones Opciones
Contacto
Sociedad
Jueves 10 de Agosto de 2017

Invento transformará la vida en los barrios más pobres

Karen Mongelos, docente de matemáticas en la Escuela Secundaria Técnica de la UNSAM, decidió llevar a las clases la nanotecnología, una rama científica relativamente nueva que inspiro a tres jóvenes a mejorar la calidad de vida en los barrios mas humildes.

La profesora Mongelos, que actualmente está finalizando la Licenciatura en Ciencias Aplicadas en la UTN, les propuso a sus alumnos explorar la manipulación de la materia a escala nanométrica y los invitó a participar del concurso Nano x un Día, desarrollado a nivel nacional por la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN) para el que tendrían que desarrollar una solución a un problema específico utilizando nanotecnología.

Melody Cañete, Brisa Figueroa y Tamara Flores fueron las tres jóvenes que más se interesaron y que junto con su profesora, que oficio de tutora, empezaron a investigar sobre qué aplicación podían darle a esta tecnología. Para ello se contactaron con el Instituto de Nanosistemas (INS) y conocieron a Rodrigo Medina y María de los Ángeles Ramírez, becarios del instituto que se interesaron en su propuesta y las asesoraron durante todo el proceso.

Luego de realizar una encuesta entre sus compañeros, el equipo descubrió que, en José León Suárez, el 68 por ciento de los estudiantes de su colegio tiene viviendas con techo de chapa, de los cuales un 40 por ciento tiene problemas con goteras y filtraciones cuando llueve. Por eso, se pusieron como meta desarrollar un material que resuelva el problema de los agujeros, que dure en el tiempo, que sea económico y fácil de aplicar.

Actualmente el problema de los agujeros en la chapa se soluciona con membranas impermeabilizantes, por ejemplo, que deben ser aplicadas por especialistas y que, en muchos casos, exceden las posibilidades económicas de las familias que habitan este tipo de construcciones. "Esta es una idea que surge de una problemática específica de los chicos de la zona de José León Suárez, donde las construcciones son muy precarias y hay muchísimas situaciones problemáticas", señaló Karen Mongelos.

Las jóvenes científicas decidieron entonces tomar un material ya conocido y utilizado: la espuma de poliuretano. "Es una espuma comercial que se usa en diferentes sectores técnicos o industriales, como sellador", explicó Rodrigo Medina. "Pero en el ámbito técnico se conoce que el poliuretano tiende a degradarse con la exposición solar".

Teniendo en cuenta que esta espuma es una buena selladora pero no es resistente, las jóvenes científicas decidieron intervenir un barniz sintético con nanopartículas de dióxido de titanio (TiO2), una sustancia usada por ejemplo en cremas y lociones como filtro UV. "En nuestro proyecto, la espuma se pone del lado de adentro de la chapa y del lado de arriba se pone un barniz sintético con dióxido de titanio para que los rayos UV del sol no deterioren la espuma", explicó Melody, que vive en el barrio Independencia.

"Se aplica por el lado de adentro, en forma de spray, y después de unos minutos se pone dura. Como expuesta al sol se deteriora buscamos la solución del barniz: intervenirlo con nanopartículas de dióxido de titanio, que tiene propiedades autolimpiantes, antibacteriales y anti rayos UV", puntualizó Tamara. Cualidades imprescindibles para un material que, además de cubrir los agujeros, tiene que soportar las inclemencias del clima.

Tamara, Melody y Brisa trabajaron también durante varias jornadas en los laboratorios del INS, donde aprendieron a usar algunos de los equipos. Llevaron chapas deterioradas y chapas nuevas y realizaron análisis con una pistola de fluorescencia de rayos X que les permitió conocer la composición y el estado de cada chapa. De a poco, su proyecto era cada vez más palpable.

"Si logramos que las nanopartículas se incorporen sin perder sus propiedades catalíticas, de reabsorber el UV, estaríamos logrando que estén dispersas por toda la solución y la aplicación sea directa: agarramos un pincel y listo, el poliuretano está cubierto".

La emoción de las chicas, sus profesores, compañeros y familias es evidente. Es que, cuando la ciencia se escapa del laboratorio para volcarse en la calle, no tiene contra. Tamara, Melody y Brisa pensaron en sus pares -y fundamentalmente en su barrio- y se esforzaron para encontrar una solución a un problema que los golpea por igual a todos y que, de ser solucionado, se traduce en calidad de vida.

 Matías Salemi de la Fundación Argentina de Nanotecnología dijo que "Junto con María de los Ángeles estamos muy contentos. Por un lado por hacer divulgación, poder comunicar lo que hacemos los científicos, por ejemplo en nanotecnología (que dicho sea de paso, yo no lo vi hasta que hice una carrera de grado)", reafirmó Rodrigo. "Y, por otro lado, concreta algo que nosotros queremos hacer que es ciencia aplicada, ciencia dirigida, cencia que tenga un resultado que sea solucionar un problema que puede estar en cualquier lugar".