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Miércoles 11 de Mayo de 2016

“Quiero morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos”

A 42 años del martirio del Padre Carlos Mugica se lo recordó en la parroquia Cristo Obrero, fundada por él en la Villa 31. Por Dalma Villalba, corresponsal de Mundo Villa, estudiante de Periodismo.

  • El barrio lleva consigo el legado de Mugica

Muy pocas veces podemos cumplir tal cual las cosas que uno dice y menos si hablamos de muerte. Hoy se cumple un nuevo aniversario del martirio del Padre Carlos, un año más que todos los vecinos, los curas villeros y el mundo lo recuerdan con un sabor triste pero también con la misma esperanza y alegría de haber compartido, y aprendido de él. 
Este es el aniversario número 42, específicamente y  más allá de que siempre todos los festejos en los barrios son muy importantes, siempre encontramos un motivo para festejar, bailar y aplaudir, recordar al Padre Carlos, en un nuevo aniversario no será la excepción. 
El domingo 15 desde las 10 de la mañana disfrutaremos de la Misa y un Festival, además de Bautismos y Confirmaciones de Adultos. En la misma Parroquia que el fundó de manera muy precaria con ayuda de los vecinos y que luego la llamaron “Cristo Obrero”.
El Padre Múgica es nuestro 10 en la cancha, es el ejemplo más concreto y cercano de lucha en la Villa 31, el ejemplo más claro de trabajar, vivir y morir pensando en el otro, manteniendo las ideas firmes, pensando en el pueblo, no solo predicando “la palabra de Dios”, sino llevándola a la acción todos los días. 
Esto no solo debe ser un motivo de alegría y orgullo, sino de responsabilidad y hasta de obligación para tomar ese ejemplo en nuestras vidas, llevándolo a la práctica con pequeñas (o grandes) acciones.
El Padre Carlos pensaba que “lo único que deberíamos de erradicar de las villas era la pobreza”, tantos años han pasado y todavía no pudimos lograrlo, pero seguimos avanzando, ahora por lo menos no nos suben en camiones ni vienen las topadoras.
Por su enseñanza, su valentía y su coherencia entre el decir y el hacer debemos seguir en la lucha (cada uno desde su lugar), y trabajar para que en algún momento podamos cumplir aunque su legado: Porque la verdadera iglesia, el verdadero amor por los hermanos uno lo demuestra día a día, o como dijo tan perfecta como brevemente: “Tener fe es amar al otro”.