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Miércoles 09 de Marzo de 2016

Donde Bolivia no queda tan lejos

Una mirada de la mixtura cultural porteña, las nuevas inmigraciones y la dinámica de nuestra Ciudad. La Buenos Aires deja de ser europea y comienza a convertirse más en morena y criolla.

  • Bolivia muchos más cerca que nunca.

Por Jorge Salomón (El Pais Online)
Al llegar a Buenos Aires, allá por el año 2015, la ciudad era una urbe mucho más morena de la que se podía imaginar. No tenía el aire europeo del cual se escucha hablar muchas veces y a medida que se caminaba por sus calles, se podía observar la diversidad que la conforma, ya que entre cada barrio y zona se nota la diferencia.

Un microcentro siempre congestionado, un norte lleno de lujos y comodidades, y un sur más desfavorecido económicamente, fueron algunas de las realidades que se podían apreciar ese año, tiempo en el que los bolivianos, aunque no siempre visibles, ya eran vitales para varios rubros económicos de la ciudad.
Buenos Aires es el cuarto conglomerado urbano del continente, por detrás de Ciudad de México, Nueva York y San Pablo;  solo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se cuenta con una población fija de más de 3 millones de habitantes, pero sumando el  llamado conurbano bonaerense o gran Buenos Aires, constituidos por los partidos y municipios aledaños, por los cuales la ciudad continúa, se estima un población de cercan a los 14 millones de habitantes.
La llegada de migrantes, en el pasado y la actualidad, de diferentes partes del mundo, le dieron a la ciudad de Buenos Aires su fisonomía actual; empero los orígenes de los migrantes variaron, durante la primera mitad del siglo XX fueron  principalmente judíos y  europeos, lo cual se evidencia en los apellidos de los descendientes, que en la mayoría de los casos son italianos o españoles.
De acuerdo a datos de la Dirección Nacional de Migraciones  del vecino país, a fines del siglo XX, la migración asiática y de países latinoamericanos como Paraguay, Bolivia, Perú y Chile principalmente, creció de manera geométrica y lo nuevos migrantes y sus descendientes argentinos le impusieron una nueva dinámica social a la ciudad.
La colectividad boliviana con el paso de los años se constituyó en la segunda más numerosa de las nuevas migraciones, sólo por detrás de la colectividad paraguaya, y en los datos oficiales sólo están registrados cerca de 400 mil compatriotas que viven en toda la República Argentina.
El número es mucho mayor, porque no se contemplan residencias precarias, temporarias, nacionalizaciones, personas que no regularizaron su situación migratoria, ni tampoco se tiene una estimación clara de los hijos de bolivianos, que en algunos casos tienen doble nacionalidad, mientras que otros solo tienen la nacionalidad argentina.}
En esta situación se estima que sólo en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, entre bolivianos y sus descendientes viven más de 2 millones.
La colectividad boliviana está diseminada por toda la ciudad de Buenos Aires  pero se encuentran residentes bolivianos principalmente en los barrios de Liniers, Flores, Floresta, Villa Soldati, Nueva Pompeya, Charrúa, Mataderos, Villa Lugano, y las villas 1-11-14 y 31. 
En el conurbano bonaerense, en los partidos de La Matanza, Lanús, Quilmes o Avellanda, también existe una gran concentración de compatriotas, en lugares como Villa Celina o localidades como Escobar y ferias como La Salada hay gran movimiento comercial al estilo de Bolivia.
Con un gran sacrificio y horas interminables de trabajo, los coterráneos supieron abrir espacio para hacer del vecino país su hogar y tener gran preponderancia e incidencia económica en rubros como la industria textil, la construcción, la horticultura y su cadena de distribución en mercados mayoristas y verdulerías de barrio, como también el comercio preponderantemente informal. 
En los últimos años, también se sumaron muchos profesionales de la salud, principalmente médicos, enfermeras y odontólogos, que llegan en busca de una especialidad y muchos se quedan a vivir en la ciudad por las mayores oportunidades de trabajo; empero en todos los casos la fórmula del éxito es más o menos la misma, trabajar muchas horas al día, a veces con una menor remuneración que el resto, o en negro (fuera de planillas).
Esta situación se agudiza más cuando el migrante llega por primera vez y no tiene documentación migratoria regularizada o, en el caso de los profesionales, los títulos universitarios convalidados y matriculas profesionales habilitadas.
“Los bolivianos, cruzamos fronteras y montañas para mejorar nuestra situación económica y creo que estamos en un país generoso que va a depender mucho de nuestros hijos en el futuro. Muchas veces sufrimos y tal vez el delito del boliviano es trabajar más horas de las debidas, y hay miles de bolivianos que hacen grande a este país” resaltaba Norma Andia, Presidente de la Federación de Asociaciones civiles bolivianas (Facbol), en un acto de reconocimiento a bolivianos destacados en el senado argentino en 2015.
Facbol es la principal  organización que apoyó a la consolidación de la colectividad boliviana en Argentina, a pesar que no todos los compatriotas están de acuerdo con su directiva y acciones que llevan adelante; de hecho, existen voces críticas u otras organizaciones como la Asociación Civil Federativa Boliviana (Acifebol), que a la cabeza de Alfredo Ayala, le disputa la representatividad como organización aglutinadora de los bolivianos que viven Buenos Aires.
El director de la organización no gubernamental SOS Discriminación Internacional, Víctor Ramos señaló a El País EN  que la colectividad boliviana está muy organizada y nucleada por agrupaciones folclóricas y culturales, clubes de futbol, asociaciones civiles, rubros productivos y otros; empero esta organización ocasionó que se crearan pequeños grupos y  no haya tanta integración con la sociedad argentina, pero que con eventos como la entrada folclórica en la avenida de Mayo, esta integración se va consiguiendo de a poco.
En este camino, el racismo, la discriminación y la xenofobia, fueron los obstáculos más grandes que encontraron los coterráneos en su nuevo hogar, varias personas conocidas que viven más de 20 años en el vecino país, afirman que como bolivianos vivieron épocas muy duras y que por el sólo hecho de su nacionalidad, con la llamada “ley de vagancia”, eran arrestados por caminar en la calle, ser morenos y de estatura pequeña. 
Cuentan que incluso, hubo un tiempo en el que les pedían que se bajen de los colectivos de transporte público, o no podían entrar libremente a cualquier restaurante, sólo por su apariencia.
“La colectividad boliviana vivió épocas muy duras, y éramos arrestados sólo por ser bolivianos y caminar en la calle, al no tener documento de identidad argentino quedábamos detenidos por varios días y había que pagar una multa para quedar libres” enfatizaba Germán Alanís, uno de los dirigentes más antiguos de la colectividad.
Otros compatriotas recuerdan lo difícil que era en el pasado obtener el Documento Nacional de Identidad (DNI) por los muchos requisitos, como análisis de sangre y contratos de trabajo que les exigían para tener su situación migratoria regularizada.
 A pesar que en la actualidad la obtención de la radicatoria y el DNI es más sencilla y sólo tarda unos meses, aún existen muchos bolivianos indocumentados, que por trabajo y falta de tiempo no regularizan su situación, siendo más vulnerables a la explotación laboral.

Explotación
Precisamente la explotación laboral es otro de los problemas que han sufrido miles de bolivianos que llegaron a Argentina con promesas de buena remuneración y condiciones de trabajo favorables; pero que al llegar fueron explotados, mal pagados, estafados y muchas veces sufrieron hambre, frio y hacinamiento. Además, estaban expuestos a enfermedades  y accidentes de trabajo por las malas condiciones laborales en quintas rurales y talleres textiles no regularizados.
 “En muchos casos los explotadores son compatriotas que piensan que esa es la forma correcta de actuar, y que al dar trabajo a los recién llegados les están ayudando y no están haciendo nada malo, porque ellos también sufrieron al llegar y para surgir hay que trabajar duro” señala Ramiro, al recordar que cuando llegó por primera vez a ese país, fue explotado. Dice que luego conoció a otros compatriotas que le ayudaron a conseguir un trabajo con menos horas y mejor remunerado.
“Hay empresarios que se llaman grandes dentro de la colectividad pero que se aprovecharon de sus mismos compatriotas, ser empresario es respetar los derechos laborales de los empleados y que ganen lo que les corresponde. Eso no tiene que volver a pasar, porque nosotros gozamos de los mismos derechos que un argentino y tenemos que trabajar ocho horas y una obra social y nos vamos a parar hasta conseguir eso” señaló Marco Aguilar, Presidente de Comisión Nacional de la micro y pequeña empresa de bolivianos en Argentina (Conamype BO-AR).

El esfuerzo de los bolivianos para poder salir adelante

 A pesar de que todavía existen muchos problemas que enfrentan los bolivianos que hicieron su hogar en la ciudad de Buenos Aires, también se debe resaltar ejemplos de bolivianos que con mucho esfuerzo salieron adelante. Hay marcas de ropas como Scombro que son de bolivianos, grandes mercados mayoristas de frutas y verduras como el de la localidad de Escobar, restaurantes de comida boliviana como El Conejo o La Miriam.
Igualmente, existen propietarios de quintas rurales prosperas en los alrededores de la ciudad de La Plata, radios de la colectividad  y programas muy escuchados, empresarios de la construcción, comerciantes con grandes negocios en ferias como, La Salada o en Avenida Avellanada, microempresarios de estos rubros.
También están los bolivianos destacados en el área de la cultura en cientos de fraternidades folclóricas, ballet, grupos musicales, bandas, clubes deportivos  y otros espacios en los que se difunde la cultura boliviana.
En el apoyo social dentro de la colectividad  destacan personas como por ejemplo, Alcira Cárdenas, dirigente del barrio Charrúa o Juan Vásquez, activista del colectivo Simbiosis cultural, que apoya en la difusión de varios casos de discriminación y retardación de justicia contra bolivianos. También están fundaciones de emprendedores que capacitan y forman a los pequeños empresarios bolivianos.
En el libro “La Guerra de la Palabras” escrito por el periodista  y ex director del INADI (Instituto contra la discriminación, racismo y Xenofobia), Víctor Ramos, el autor remarca la importancia de los bolivianos para la economía argentina, y que sin ellos se sufriría mucho en rubros como la horticultura, industria textil, construcción y comercio. En el impreso resalta la frase “Perdón hermanos bolivianos si los hemos ofendido…gracias por habernos elegido”.

Los bolivianos son personas  trabajadoras

 Los ciudadanos bolivianos son muy requeridos en rubros como el textil o la construcción, porque son conocidos por ser trabajadores, aprenden rápido, además de ser muy dedicados y minuciosos en su trabajo, según destaca Enrique Ávila, presidente de la Cámara de Comercio Argentino Boliviana.