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Jueves 21 de Enero de 2016

En las Villas no viven los narcos

Mucho se habla de los narcos en las villas. Acá no viven, ni vivirían Pablo Escobar ni el Chapu Guzmán, ni ningún capo narco del mundo. Queremos pedir a los comunicadores sociales, a los periodistas y a los políticos no dar un mensaje que pueda llevar a la criminalización de los jóvenes de las villas. Aquí hay exclusión y falta de oportunidades por eso llamamos a romper con los prejuicios.

  • Los narcos no viven en las villas.

Escuchamos los mismos prejuicios de siempre, las mismas falacias, la misma forma de ir siempre contra nosotros. Es necesario que alguien lo diga porque parece que en los medios de comunicación de la Argentina nadie lo sabe. No hay narcos en las villas de la Ciudad de Buenos Aires. Hay transas y vendedores de poca monta. Pero ni Pablo Escobar, ni el Chapu Gúzman vivirían en la villa 31. Acá se corta la luz, se inundan las calles y en muchos sectores no hay agua.

Lo que hay acá son pequeñas organizaciones (es cierto que están creciendo) que abastecen a los consumidores, que venden al menudeo, como se dice habitualmente, para el consumo interno. Tienen dominio territorial, como puede pasar en las villas, pero no más que eso, son “tranzas”, están a años luz de un capo narco. Llamar a estos tipos narcos es no entender la realidad que se vive en las villas. 

Insistir con que los grandes delincuentes de este país y sobre todo los narcotraficantes están en las villas es algo tan descabellado que el mas mínimo sentido común debería desechar. Debemos derribar los muros,  alambrados, poner un freno a la militarización de las villas, ya que aquí se convive con todas las fuerzas de seguridad, pero en gran parte acá se reprime, se abusas y se mata. Mientras tanto nadie ve y nadie dice que los verdaderos delincuentes, los que sí podrían llamarse narcos se refugian en los countries.

En las villas trabajamos, estudiamos, compartimos la vida, nuestra cultura, nuestras historias. Estamos marginados y excluidos de un montón de derechos por haber cometido el delito de ser pobres y pagamos con nuestro sufrimiento diario las miradas de desprecio, la estigmatización y la violencia.

Si quieren hacer algo por las villas, si quieren mejorar la situación de los barrios, de nuestros pibes, de nuestras mujeres, de nuestros abuelos, entonces pónganse a trabajar en un plan de INTEGRACIÓN URBANA, para que tengamos agua, luz, gas, cloacas, calles transitables por donde puedan pasar  los colectivos, el recolector de residuos, las ambulancias. Salas de primeros auxilios, escuelas maternales, primarias y secundarias.

Las Villas necesitan una verdadera inclusión desde lo social, la cultura, el arte, el deporte, la alegría y el amor, desde una relación de iguales, mostrando las cosas maravillosas que tenemos, ofreciendo otras opciones (que no solo sea la esquina, el robo o la obra en construcción),dejar de consumir tantos prejuicios desde los medios de comunicación. Porque la única verdadera inclusión es aquella en donde todos se sientan hermanados y podamos ponernos en el lugar del otro.