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Domingo 12 de Julio de 2015

Ser PRO en la ciudad de la furia

Ha muerto mucha gente en estos ocho años de gobierno macrista por su forma de entender el Estado, como un garante de los negociados de los amigos, como una máquina idiota de generar deuda y de poner por encima de todo, el derecho a la vida incluido, la ganancia, la ambición y la especulación.

Editorial
Los llaman accidentes para ocultar la responsabilidad que tienen, miran para el costado como si no fueran los culpables.
¿Cuántos son los muertos que carga la Metropolitana? ¿Y los bomberos que murieron en el incendio intencional en Barracas? ¿Y los que mueren cada vez que se derrumba alguna construcción que no debió hacerse? ¿Y los que mueren en las villas porque el SAME no quiere asistirlos? ¿Y los que mueren en las villas con cada inundación o con cada palo de luz al que se quedan “pegados” o en un pozo porque no llegan a tiempo a socorrerlos? ¿o los que mueren en manos de los tranzas y la venganza del ser pobre....?
Ahora son dos chicos, Orlando y Rodrigo Camacho de siete y nueve años, sin que haya al menos un responsable que pague por su inoperancia. Son lo suficientemente perversos como para salir a desmentir que ya se había denunciado ese lugar, sin ni siquiera el respeto que la muerte de dos pequeños les debería hacer sentir. ¿Será que no sienten nada? ¿Será que el poder los vació? ¿Será que han sido educados para cagarse en el otro, para pisarle la cabeza al de al lado? ¿Cuántos muertos mas dejará Macri en esta ciudad tan cruelmente desigual?