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Miércoles 29 de Abril de 2015

Talleres clandestinos, los medios y la estigmatización social

Dos chicos mueren tras un incendio voraz en un taller textil en el barrio de Floresta. Los organismos de control hacen oídos sordos, la policía entra a pedir coimas, los explotadores nos pagan miserias y mientras tanto para los medios de comunicación los bolivianos somos los explotadores del mercado capitalista.

  • Foto: Infonews

Por Mario Canaviri
Sus padres lograron sobrevivir. Tienen heridas y quemaduras pero el dolor más terrible es la perdida de sus dos pequeños.Una triste noticia que podría ser evitadas, desenmascaramos a los explotadores empresariales, que no ponen en blanco a los trabajadores y si los medios de comunicación dejaran de etiquetarnos a los bolivianos como los “explotadores del siglo XXI”. 
Otra vez los medios nos quieren contar su versión desconociendo realidad de los que  vivimos,día a día, dentro de los talleres informales, recurriendo a la opinión de vecinos y organismos estatales, que poco y nada saben de nuestra realidad.  Los organismos de control hacen oídos sordos, la policía entra a pedir coimas, los explotadores nos pagan miserias y mientras tanto para los medios de comunicación los bolivianos somos los explotadores del mercado capitalista.
Los medios se alarman de esta tragedia, se muestran conmocionados y aturdidos, pero no pierden el hilo estigmatizante hacia los extranjeros remarcando temas como: la nacionalidad de los padres, el trabajo esclavo textil, la venta ilegal de ropa y la usurpación de casas, como lo hizo el diario La Nación en la bajada de la noticia sobre la muerte de los chicos en el incendio.
Desde nuestro espacio buscamos respuestas y justicia para que esto no siga ocurriendo.Que las  grandes empresas de marca pongan en blanco a los trabajadores y el Gobierno porteño deje de exigir tantos papeles burocráticos y posibilite a las familias trabajadoras poner en orden los talleres.
Hablar de explotación es hablar de los grandes opresores que nos pagan una miseria por el trabajo realizado que incluye:cortar tela, coserla y empaquetarla.  Ellos vienen a retirar la mercadería que pagan muy barata y la venden muy cara en los negocios. Si dejaran de poner pautas publicitarias en sus medios cómplices de comunicación, podrían cumplimentar con las condiciones de trabajo dignos y el pago de los trabajadores con un salario en blanco y sus vacaciones correspondientes. Solo si quisieran y tuvieran voluntad.
El taller que se incendió no contó con los requisitos de tendido eléctrico ni  condiciones laborales exigidas, sino que era una vivienda factoría de condiciones indignas. 
Los vecinos del barrio ya se estaban preocupados por la suerte de los chicos y estaban alarmados pensando que algo podría ocurrir. Sin embargo son los mismos que desde chicos nos ven con lastima y discriminan a nuestros padres diciendo “dejen de venir a robar puestos de trabajo, paguen impuestos”. Además son los que luego van a comprar ropa “de marca” a la Avenida Avellaneda (antes de indignarse viendo los puestos de venta de ropa callejera). 
Ellos, los medios y los organismos de control de la ciudad de Buenos Aires saben que si pasan al primer piso de cada negocio de “lujo” encontraran muchos trabajadores bolivianos, peruanos y argentinos hacinados en un lugar pequeño, rodeados de pedazos de telas enormes, maquinas gigantes y con un mini vestuario/baño para cambiarse. 
Respecto al rol de la policía es mentira que no puede ingresar a las casas si no tienen una orden judicial. Muchos ingresan por la fuerza, te violentan verbalmente y si antes no les das mucho dinero  te ponen el cartel de clausurado. Previamente revisan toda la casa, la desordenan y tratan de encontrar objetos de valor. Cuando gendarmería ingresa, los vecinos piensan “vienen a rescatarlos” pero la violencia física que se sufre allí adentro, es terrible. Se abusan de que muchos bolivianos somos sumisos, para insultarnos y tratarnos peor que aun animal. ¿Y los niños? ¡Observando esa imagen llorando en un rincón! Primero el dinero, luego los pibes, esa es la filosofía de los que allanan talleres informales.
Muchos se preocupan por los chicos y sus derechos pero en la doble hipocresía solo atacan a los padres que trabajan para darles algo para comer y nada se hace contra los empresarios que los tienen en negro. Para ellos el derecho de la protección empresarial es primero.
Muchos chicos crecimos así, en ese micro espacio, donde jugamos, dormimos y hasta soñamos, en el mismo lugar pequeño en el que nuestros padres se rompen el lomo en la máquina de coser para darnos todo lo que pueden. No es lindo vivir así pero nada es más triste que te discriminen, te marginen y te insulten por tener un “padre boliviano, borracho”, y ahora “explotador”. 
Algo de lo que deberían hablar  los medios, son los talleres textiles familiares. Donde las familias, cansadas de la explotación en condiciones inhumanas, salen y alquilan una casa pequeña para iniciar el micro emprendimiento que los sostendrán económicamente: padres, hijos, primos, etc, juntos, llevando a cabo una práctica laboral familiar 
Hoy esa juventud, que vio como sus padres sobrevivieron la estigmatización de la sociedad, sobrevivieron el neoliberalismo salvaje y la persecución policial, estamos para contar nuestras historias. No justificando el trabajo esclavo sino pidiendo justicia laboral para todos, mejor condiciones y trabajo en blanco para los que tenemos esta profesión de la costura.
Vemos la noticia y muchos jóvenes bolivianos o hijos de bolivianos nos sentimos identificados, porque podríamos ser ellos en algún momento de nuestra vida. Desde chicos nuestra visión fue jugar, crecer, estudiar en un lugar pequeño y luego con el tiempo comprendimos que fuera de ese “micro espacio-mundo” hay un sistema capitalista que necesita retroalimentar este mercado productivo ilegal.
Nuestros padres no nos dicen que la culpa es de los empresarios que los explotan porque, mostrarnos esa realidad, es demostrar que ellos no pueden darnos una “vida mejor” porque no tienen los estudios que las empresas exigen. A medida que vamos creciendo, ya agotados y cansados, nos dicen “Estudia, porque no quiero que seas alguien como nosotros”. Para ellos, venir pobres y siendo extranjeros, fue y es,un dolor con el que callan por años.Queremos justicia por los chicos que murieron, nos solidarizamos con el dolor de los padres. Queremos que la justicia vaya a detener a los responsables de comenzar esta cadena de producción ilegal textil.