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Lunes 10 de Noviembre de 2014

Entre Muros, guetos en la ciudad de Buenos Aires

Hoy el gobierno de la ciudad de Buenos Aires se encuentra levantando un muro en la Villa 31 en el barrio de Retiro. Al comienzo de su gobierno, el ingeniero Mauricio Macri, propuso erradicar la villa, pero a poco andar se dio cuenta que ello no era posible y resuelve ahora construir un muro de hierro y hormigón.

  • Villa 31 Retiro

Por Victor Ramos*
Desde la construcción del Muro de Berlín en 1961 cuando se dividió la ciudad en dos, verificamos que esa clase de barreras no obtuvieron los resultados esperados. Aun así, Estados Unidos construyó una nueva muralla de 2.500 kilómetros para impedir el ingreso de ciudadanos mexicanos, que como sabemos resultó inútil para frenar el flujo migratorio. Israel por su parte levantó otro muro en Jerusalén para separarse de los palestinos. La gran pared de hormigón no logró la paz. Tal vez generó el efecto contrario, desatando mayores resentimientos.
Hoy el gobierno de la ciudad de Buenos Aires se encuentra levantando un muro en la Villa 31 en el barrio de Retiro. Al comienzo de su gobierno, el ingeniero Mauricio Macri, propuso erradicar la villa, pero a poco andar se dio cuenta que ello no era posible y resuelve ahora construir un muro de hierro y hormigón.
¿Cuál es el propósito de dicho muro? Funcionarios del gobierno municipal dejaron trascender que es para evitar que chicos de la Villa tiren piedras a los autos e impedir que se cruce la autopista por lugares no habilitados.
El muro de Macri en Villa 31 no impedirá se tiren piedras; solo deberán arrojarla hacia arriba y con un poco de mayor fuerza. Tampoco impedirá que en poco tiempo, observemos huecos para el paso de personas y barrotes retorcidos.
Por el lado del gobierno nacional, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, se encuentra levantando del lado opuesto de la villa, otro muro para separarla del tren, con los mismos argumentos que el gobierno de la ciudad.
El ferrocarril, que tiene la tradición de fundar pueblos, en lugar de cumplir un rol social con los barrios pobres que atraviesa, con medias como ésta los cierra. Tanto Macri como Randazzo convertirán a la emblemática Villa 31, bautizada por los vecinos con el nombre de “Padre Carlos Mugica”, en un gueto. El Ministerio del Interior lo cierra por un lado y la ciudad por el otro.
 La construcción de estos “muros sociales” son gastos improductivos, conflictivos permanentes y fracasos asegurados.
El intento de esconder a  los pobres con un muro tiene un conocido antecedente con el intendente de la ciudad, Osvaldo Cacciatore. Con motivo de la llegada de turistas para el Campeonato Mundial de Futbol en 1978, el funcionario construyó una tapia sobre Av. Trabajo (hoy Av. Eva Perón) impidiendo que desde la calle se vea la precaria Villa 15; luego conocida como “Ciudad Oculta”. En esos años ese era el paso obligado al aeropuerto  internacional de Ezeiza. El muro no alcanzó para mejorar la percepción de la Argentina en el exterior.
El primer paredón en la historia de la humanidad fue tan grande como inoperante. Su obra comenzó en el Siglo V a. C. se trató de la Muralla China que como sabemos, Gengis Khan y el pobrerío nómade que lo seguía lo pasó por arriba. Mucha sangre después, se convirtió en un atractivo turístico.
Los estudios migratorios y la tendencia de nuestro país indican que las ciudades tienden a un aumento  poblacional en desmedro de las zonas rurales. Si bien la ciudad de Buenos Aire ha mantenido su nivel de población en los últimos años, se ha producido una migración de sectores medios-altos a los barrios cerrados del conurbano producto de la inseguridad.
La inseguridad y la violencia no se resuelven con muros. Se escucha decir que “los ladrones de antes” no eran violentos. Y se compara con los de hoy: “ahora te matan por un celular” o “los que te asaltan vienen drogados, te matan por dos pesos”. 
El gobierno de la ciudad responde contratando más personal armado y funda la Policía Metropolitana, sumándose a las otras fuerzas que ya actúan en el distrito: la Policía Federal, la Prefectura y Gendarmería Nacional. También interviene en nuestra ciudad la Policía Aeroportuaria y la Policía Ferroviaria. Falta la Fuerza Aérea y estamos completos!
Lo que falta no es mayor represión. Lo que falta es mayor integración. Como dice el Padre Pepe y el Papa Francisco: Integración Urbana. Este concepto es revolucionario, por lo que lo pasaremos a denominar Revolución Urbana.
Vivimos en la ciudad más rica del país y de América Latina con un sector carenciado absolutamente minoritario. Apenas el 5 % de los habitantes de la ciudad tienen problemas habitacionales y marginalidad.
Con solo disponer la urbanización de unos pocos focos de pobreza de la ciudad en Villa 21 de Barracas, 31 de Retiro y 1.11.14 de Flores y 20 de Lugano terminaremos con el hacinamiento de miles de jóvenes que no ven un futuro para sus vidas. El hacinamiento es la causa principal de la violencia.
En lugar de muros, debemos realizar apertura de calles, asegurar agua potable, cloacas e iluminación. En lugar de recortar el presupuesto a los planes de infancia y adolescencia: aumentarlos e implementar centros de día y noche en las villas contra las adicciones.
Solo con justicia social y el reparto equitativo del presupuesto de la ciudad, terminaremos con la violencia que algunos llaman “irracional” porque no comprenden el trasfondo humano de la situación y el derecho a la vida y a la calidad de vida.
Solo transformando las villas en barrios y garantizando la igualdad de derechos terminaremos con la inseguridad que preocupa a todos.

*Víctor Ramos
Candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por el Partido Justicialista en el Frente para la Victoria.