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Domingo 02 de Noviembre de 2014

Quito Aragón, el primer legislador villero

El es militante, peronista, villero y legislador. Referente de la Corriente Martin Fierro y nos contó su historia.

Entrevista exclusiva - Por Gustavo Lara
MV: ¿Cómo fue tu inicio y en la militancia?
Jorge Quito Aragón: Mi primera experiencia fue con mi viejo, él era militante peronista de la unidad básica del barrio (con la proscripción del peronismo) era presidente de la mutual en el barrio Rivadavia. La política estuvo siempre en mi vida, la verdad es que no le daba bola cuando era chico, también porque estaba la dictadura, claro. Mi madrastra, en uno de esos operativos que hacían en los barrios y que los cerraban todos, de loca o inconsciente estaban revisando la casa y van a la cocina y revisan el horno ¿y qué hay?- le dice el milico, bombas…de papa -le dice mi madrastra, una loca. Es una pelotudez, pero en ese momento no se lo veía así. Para nosotros la política estaba lejos, no había posibilidades, ni de pensar en la política, pero a los 17 años entro a laburar en el Correo Central y empiezo a militar, sindicalmente. Nos convertimos en delegados (porque teníamos chamullo, nada mas). En el año 84-85, llegada la Democracia, empezamos a militar en el Barrio, con unos compañeros de Montoneros, que habían venido del exilio. Andaba buscando en donde militar, porque ya estaba con el culo inquieto. Un amigo del barrio era del Partido Comunista, a quien se le murieron los padres y su apoderado era un abogado peronista. Nos ponemos a hablar un día y me dice: "Pero vos sos peronista"  y le digo y si, porque no te pones en el Peronismo Revolucionario, me dice. No me imaginaba que podía estar en esa cosa facha que era hegemónica en ese momento, hasta que ese chabón me lo dice, con la lógica peronista, “aca hay lugar para todos" y en la Básica que era de mi viejo, estaba lo que era el mercadito del barrio, no estaba más mi viejo, estaba don Garro, y me dice – ¿vez eso?- esos son los Montoneros, ojo con ellos y yo automáticamente fui a buscarlos. 
MV: ¿Cómo era ese momento?
Q. A: Formamos “Latinoamérica Unida”, y ahí empezamos a militar en el Rivadavia. Al poquito tiempo me voy a vivir a la villa. Mi hermana ya tenía 8 críos, no entrabamos y me fui a vivir a la Básica, que sería ahora a 50 metros de Bagarinos y Cruz y Perito Moreno. Eramos cien casas en todo el barrio y empezamos a hacer nuestro laburo. En toda la villa teníamos dos canillas, una frente a la Iglesia y la otra en frete de la Básica, con lo cual todo el día estábamos ahí, pelotudeando, hablando con la viejas, lo que era ir a lavar todos a un canilla, y ahora todos tenemos por suerte canillas en cada casa. Después arrancamos con todas las cuestiones concretas, arreglar el techo, dar una mano a la vieja, (es mas yo no tenía baño en casa pero iba al baño del vecino), como no teníamos para lavar, la vecina como siempre le estábamos dando una mano nos lavaba la ropa, parece una boludez, pero es la forma del funcionamiento que teníamos, así fue como fuimos poniendo todos los caños, y lo que existía en ese momento era como una Comisión Vecinal, hicimos toda la primer cañería, y pasamos de tener dos canillas a tener un caño, y con caños cinco metros.
MV:¿Como era el momento politíco?
Q. A: En esa situación se viene el quilombo de la hiperinflación y empieza a caer banda de gente, pero mucha, que los desalojaban de los conventillos, o ya no le alcanzaba para alquilar y se venían para el barrio, como había un monton de tierra, eramos barrio casita, madera chapa y algún que otro con casa de material. Y ahí fuimos limpiando, la primera casa que hicimos fue una que estaba ahí atrás de la Básica, una señora paraguaya que había venido sola  con sus 4 hijos, pero ahora con su casa prefabricada, que aparte era fácil, porque la montas rápido y ya esta, queda ahí. 
M.V:¿Qué recuerdos tenes de aquellos primeros años?
Nos enquilombamos con la cana, Ricciardelli, el cura, un capo total, bello, amigo de Carlos Mugica, tano cabron, malo, estaba enojadísimos con nosotros, porque estábamos extendiendo la villa,  pero no por maldad, sino porque ya sabia todo el quilombo que se venia. La  dictadura no estaba tan lejos, los milicos vuelta a vuelta se levantaban, era todo un tema, por un lado nos puteba por eso, pero por el otro nos mandaba la gente, porque sabia que nosotros lo íbamos a resolver. Siempre digo que cuando el daba misa, Dios estaba presente, pero para controlarlo. Así mas o menos arrancó la villa.
M.V:¿Qué cosas cambiaron?
Q. A: Nuestro comedor fue el primero, que era una olla popular, porque en ese momento estábamos entre ir a saquear o armar comedores, en ese momento no había cultura de olla, tenias que salir a caminar para ver si alguno te tiraba algo para ponerlo en la olla. No existían los problemas que existen en la Cuidad, no había recursos para nosotros, de hecho nosotros en el mapa seguimos apareciendo como espacio verde. Ahora estamos luchando –me incluyo desde mi lugar en la Legislatura- para poder ponerle nombre a las calles del Barrio e ir cambiando un poco mas.